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El
Congreso que acaba de entrar en funciones está dominado
por los demócratas, que luego de doce años
lograron volver a controlar ambas cámaras
legislativas.
Su retorno al poder representa un castigo del voto
soberano a algunas políticas del gobierno
republicano, pero también representa una
oportunidad, tanto para demócratas como
para los propios republicanos.
Ambos partidos, tienen la posibilidad de dejar
sus diferencias a un lado e impulsar los temas
en los que la mayoría de sus congresistas
coinciden, como la mejora en la educación
y la aprobación de una reforma migratoria
realista e integral que beneficie a todos.
Es hora de que los políticos dejen a un
lado sus cálculos electorales y se alcen
las mangas de la camisa para trabajar por esta
gran nación.
El presidente George W. Bush y la presidenta de
la Cámara Baja, Nancy Pelosi, han expresado
su intención de trabajar en los temas que
tienen puntos de vista en común, y esperamos
que cumplan con sus palabras.
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Está claro
que ambos partidos tienen su propia agenda y que “toda
política es local”, pero es necesario
una muestra de madurez para que se aprueben las
leyes en que se juega el destino del país.
Es por eso, que ahora más que nunca, la sesión número 110
del Congreso, que comenzó el 4 de enero, representa una oportunidad para
los senadores y diputados de demostrar que “los políticos no son
todos iguales”.
Es necesario que dejen sus intereses políticos partidarios de lado y trabajen
por el futuro y el bienestar de Estados Unidos, como lo hicieron los Padres Fundadores
hace más de dos centurias, cuando sentaron las bases de la actual democracia,
una de las más antiguas del mundo.
Ojalá dentro de dos años podamos valorar positivamente el trabajo
emprendido por el Congreso, bajo el liderazgo del Partido Demócrata.. |