Por:
Walter Tejada (*)
Después de festejar el comienzo de un año
nuevo y mirando adelante en este 2006, los Demócratas
estamos comprometidos a renovar el sentimiento
comunitario que engrandece a Estados Unidos y en
volver a unir al país.
Los Demócratas queremos honestidad e integridad
en nuestro gobierno. Desde los procesamientos en
todos los niveles –hasta en los más
altos de la Casa Blanca-, por la venta de influencias,
por los ataques personales y por el pago a periodistas
por reportajes favorables, pues el Partido Republicano
ha llevado una cultura de corrupción a Washington
y esto tiene que parar. En Estados Unidos podemos
hacerlo mejor.
Los Demócratas queremos un Congreso y una
Casa Blanca que trabaje por todos los que viven
en Estados Unidos. En los últimos días
de la sesión legislativa de 2005, el liderazgo
republicano se negó a considerar una reducción
de los impuestos para la clase media, simplemente
porque no quedaba tiempo. Cómo iba a quedar
si el tiempo se usó para aprobar reducciones
de impuestos de ganancias capitales a una pequeña
cantidad de estadounidenses quienes ya son muy
ricos, mientras los fondos que proporcionan muletas
a los niños pobres fueron reducidos y 40.000
infantes fueron eliminados del programa de almuerzos
escolares. En Estados Unidos podemos hacerlo mejor.
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Los últimos
días de la sesión legislativa dejaron
algo más. El liderazgo republicano, en
manos de extremistas de derecha, aprobó una
medida mal intencionada y antiinmigrante, diseñada
no para arreglar el sistema dañado de
inmigración sino para criminalizar a los
inmigrantes indocumentados y hasta a sus familias
legales y lo hicieron con el fuerte apoyo de
la Casa Blanca. Peor aún, lo hicieron
por obtener ganancia política, esperando
dividir y asustar a los estadounidenses para
ganar las elecciones en 2006. En Estados Unidos
podemos hacerlo mejor.
Los Demócratas queremos una defensa nacional fuerte, basada en decirle
la verdad a los estadounidenses. Deseamos un sistema de cuidados médicos
que esté al alcance de todos y un sistema de educación pública
fuerte que invierta en las escuelas, y respete el papel de los padres y de las
decisiones locales en hacer cumplir con los estándares más altos.
Los Demócratas queremos crear buenos trabajos con sueldos y beneficios
que apoyen a las familias y que permitan construir una jubilación segura.
Y también anhelamos la reforma completa del sistema de inmigración,
que tome en cuenta el trabajo fuerte y las contribuciones que hacen los inmigrantes
a nuestro gran país.
Juntos podemos luchar por honestidad, trabajo, respeto y oportunidad para todo
estadounidense. Juntos, podemos hacerlo mejor. Pero eso sólo se logrará si
todo estadounidense hace que su voz se escuche. Mi resolución de año
nuevo es hacer justamente eso, que mi voz y las de todos ustedes sean escuchadas.
(*) Miembro de la junta de gobierno del Condado de Arlington, en Virginia
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Científicos
impostores
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Por:
Frederic Garlan
La historia de la investigación en ciencias
está llena de fraudes, muchas veces causados
por la presión que sufren los científicos,
obligados a publicar el mayor número de
artículos en revistas especializadas para
asegurar así la financiación de
sus búsquedas.
“¡
Publish or perish!” (“¡publica
o eres hombre muerto!”): muchas carreras
de científicos dependen de la frecuencia
de sus publicaciones en revistas prestigiosas,
como la estadounidense Science o la británica
Nature.
Todas las grandes instituciones de investigación,
incluídas las de financiación pública,
llevan una estadística de las publicaciones
de sus empleados para determinar su rango en
la comunidad científica mundial.
Science fue la revista que publicó los
trabajos del investigador surcoreano Hwang Woo-suk
sobre la clonación humana, que le habrían
podido valer un premio Nobel si sus resultados
no hubiesen sido ampliamente falsificados.
En la historia de las ciencias existen algunos
casos análogos.
En los años ‘90, el investigador
Hendrick Schon, de los laboratorios estadounidenses
Bell, autor de 16 artículos aparecidos
en el espacio de dos años en publicaciones
prestigiosas, parecía haber despegado
para revolucionar el campo de los materiales
supra-conductores. Pero finalmente fue desenmascarado
como un simple impostor.
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"Mucho
antes, en 1912, el paleontólogo británico
Arthur Smith Woodward había revelado
a la comunidad científica los restos del "primer europeo". El
llamado "hombre de Piltdow" resultó ser falso, pues había
sido compuesto mediante la asociación del cráneo de un hombre moderno
con la mandíbula de un gran simio, probablemente un orangután.
Jacques Benveniste, personalidad de la investigación médica francesa,
murió convencido de haber tenido razón sobre "la memoria del
agua", lo que habría dado una explicación científica
a la homeopatía. Tras ser publicados con gran despliegue por Nature en
1988, sus trabajos fueron demolidos por la misma revista.
Según un estudio realizado entre 3.200 científicos estadounidenses,
publicado en junio en Nature, 0,3 por ciento de los investigadores interrogados
habían deliberadamente manipulado el resultado de sus trabajos en el transcurso
de los tres años precedentes.
" Nos preocupa la percepción que tienen los científicos del
proceso de distribución de créditos", señalaban los
autores, cuestionando los mecanismos de las publicaciones científicas,
así como los de la atribución de becas y puestos de investigadores. |
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