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Nuestros propósitos de Año Nuevo




Después de festejar el comienzo de un año nuevo y mirando adelante en este 2006, los Demócratas estamos comprometidos a renovar el sentimiento comunitario que engrandece a Estados Unidos y en volver a unir al país.

Los Demócratas queremos honestidad e integridad en nuestro gobierno. Desde los procesamientos en todos los niveles –hasta en los más altos de la Casa Blanca-, por la venta de influencias, por los ataques personales y por el pago a periodistas por reportajes favorables, pues el Partido Republicano ha llevado una cultura de corrupción a Washington y esto tiene que parar. En Estados Unidos podemos hacerlo mejor.

Los Demócratas queremos un Congreso y una Casa Blanca que trabaje por todos los que viven en Estados Unidos. En los últimos días de la sesión legislativa de 2005, el liderazgo republicano se negó a considerar una reducción de los impuestos para la clase media, simplemente porque no quedaba tiempo. Cómo iba a quedar si el tiempo se usó para aprobar reducciones de impuestos de ganancias capitales a una pequeña cantidad de estadounidenses quienes ya son muy ricos, mientras los fondos que proporcionan muletas a los niños pobres fueron reducidos y 40.000 infantes fueron eliminados del programa de almuerzos escolares. En Estados Unidos podemos hacerlo mejor.

 

Los últimos días de la sesión legislativa dejaron algo más. El liderazgo republicano, en manos de extremistas de derecha, aprobó una medida mal intencionada y antiinmigrante, diseñada no para arreglar el sistema dañado de inmigración sino para criminalizar a los inmigrantes indocumentados y hasta a sus familias legales y lo hicieron con el fuerte apoyo de la Casa Blanca. Peor aún, lo hicieron por obtener ganancia política, esperando dividir y asustar a los estadounidenses para ganar las elecciones en 2006. En Estados Unidos podemos hacerlo mejor.

Los Demócratas queremos una defensa nacional fuerte, basada en decirle la verdad a los estadounidenses. Deseamos un sistema de cuidados médicos que esté al alcance de todos y un sistema de educación pública fuerte que invierta en las escuelas, y respete el papel de los padres y de las decisiones locales en hacer cumplir con los estándares más altos. Los Demócratas queremos crear buenos trabajos con sueldos y beneficios que apoyen a las familias y que permitan construir una jubilación segura. Y también anhelamos la reforma completa del sistema de inmigración, que tome en cuenta el trabajo fuerte y las contribuciones que hacen los inmigrantes a nuestro gran país.
Juntos podemos luchar por honestidad, trabajo, respeto y oportunidad para todo estadounidense. Juntos, podemos hacerlo mejor. Pero eso sólo se logrará si todo estadounidense hace que su voz se escuche. Mi resolución de año nuevo es hacer justamente eso, que mi voz y las de todos ustedes sean escuchadas.

 

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Científicos impostores



La historia de la investigación en ciencias está llena de fraudes, muchas veces causados por la presión que sufren los científicos, obligados a publicar el mayor número de artículos en revistas especializadas para asegurar así la financiación de sus búsquedas.

“¡ Publish or perish!” (“¡publica o eres hombre muerto!”): muchas carreras de científicos dependen de la frecuencia de sus publicaciones en revistas prestigiosas, como la estadounidense Science o la británica Nature.

Todas las grandes instituciones de investigación, incluídas las de financiación pública, llevan una estadística de las publicaciones de sus empleados para determinar su rango en la comunidad científica mundial.

Science fue la revista que publicó los trabajos del investigador surcoreano Hwang Woo-suk sobre la clonación humana, que le habrían podido valer un premio Nobel si sus resultados no hubiesen sido ampliamente falsificados.

En la historia de las ciencias existen algunos casos análogos.
En los años ‘90, el investigador Hendrick Schon, de los laboratorios estadounidenses Bell, autor de 16 artículos aparecidos en el espacio de dos años en publicaciones prestigiosas, parecía haber despegado para revolucionar el campo de los materiales supra-conductores. Pero finalmente fue desenmascarado como un simple impostor.

  "Mucho antes, en 1912, el paleontólogo británico Arthur Smith Woodward había revelado a la comunidad científica los restos del "primer europeo". El llamado "hombre de Piltdow" resultó ser falso, pues había sido compuesto mediante la asociación del cráneo de un hombre moderno con la mandíbula de un gran simio, probablemente un orangután.

Jacques Benveniste, personalidad de la investigación médica francesa, murió convencido de haber tenido razón sobre "la memoria del agua", lo que habría dado una explicación científica a la homeopatía. Tras ser publicados con gran despliegue por Nature en 1988, sus trabajos fueron demolidos por la misma revista.

Según un estudio realizado entre 3.200 científicos estadounidenses, publicado en junio en Nature, 0,3 por ciento de los investigadores interrogados habían deliberadamente manipulado el resultado de sus trabajos en el transcurso de los tres años precedentes.

" Nos preocupa la percepción que tienen los científicos del proceso de distribución de créditos", señalaban los autores, cuestionando los mecanismos de las publicaciones científicas, así como los de la atribución de becas y puestos de investigadores.

 

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