| En
la ciudad de Manassas |
Dan
marcha atrás a propuesta “racista”
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Mitzi
Macias
Washington Hispanic
Alquilar el sótano (“basement”)
o una habitación dentro de una propiedad
para poder pagar la renta o la hipoteca de la
casa es muy común entre la comunidad inmigrante,
pero una disposición adoptada por la ciudad
de Manassas hizo replantear la posibilidad de
compartir una propiedad con miembros de una misma
familia.
La decisión de inmediato llamó la
atención de organizaciones pro-inmigrantes
y activistas, quienes calificaron la medida de “racista” con
el único fin de expulsar del área
a inmigranntes indocumentados.
Como resultado del rechazo general generado esta
semana autoridades de la ciudad de Manassas dieron
marcha atrás a la medida y señalaron
que ellos no harán efectiva la ley contra
las familias extensas que viven en una misma
casa. Los miembros del concejo de la ciudad dijeron
a un medio local que están considerando
sus opciones, entre las que se evalúa
la posibilidad de revocar la ordenanza.
La ordenanza adoptada en el mes de diciembre
redefinía el concepto de familia restringiendo
a los propietarios a compartir el inmueble sólo
con parientes inmediatos, aunque no excedan la
cantidad límite de inquilinos dentro de
una propiedad.
Bajo dicha disposición, en Manassas sólo
se permitía vivir en una propiedad a un
miembro que no sea pariente directo, quedando
exonerados de esta categoría los tíos
y primos.
Hablan los activistas
Por ser un tema que afecta directamente a la
comunidad inmigrante. La voz de las organizaciones
que defienden los derechos civiles y aquellos
que velan por el acceso a viviendas de bajo costo
no se hizo esperar.
“La
disposición de Manassas es un duro golpe
hacia nuestra comunidad. Es un claro ejemplo
de racismo contra la clase trabajadora”,
dijo a Washington Hispanic, Edgard Rivera,
organizador de vivienda de la organización
de Inquilinos y Trabajadores Unidos de Alexandria.
Los diferentes activistas coinciden en que existen
reglamentos de vivienda que se deben respetar
al habitar un inmueble, o al rentar un “basement”,
o una habitación, que son regulados por
las autoridades competentes en las diversas localidades.
Pero, el restringir el derecho a vivir en un
inmueble por el grado de parentesco lo consideran
inaceptable.
“
Lo que ha sucedido en Manassas es un ejemplo
de la falta de participación de la comunidad
latina en las decisiones políticas. Cuando
se determinó la ordenanza no hubo ningún
representante de la comunidad hispana frente
al concejo de Manassas para ofrecer su testimonio”,
expresó Walter Tejada, miembro de la junta
del condado de Arlington.
Por su parte el director de la Oficina de Asuntos
Latinos del Alcalde, Gustavo Velásquez
señaló que en Washington DC no
existe ninguna disposición ni se pretende
introducir alguna parecida a la adoptada en Manassas. “Existen
parámetros de vivienda que respetamos
como el número de personas por habitación,
pero no determinamos cual es el grado de parentesco
que deben tener. Lo sucedido en Manassas es un
caso típico de discriminación hacia
la extensa familia latina que vive bajo esas
circunstancias”, explica Velásquez.
Para finalizar Walter Tejada recomienda a las
familias latinas que se informen antes de alquilar
una propiedad o parte de la misma para evitar
violar la ley.
“
Cada jurisdicción ha diseñado sus
regulaciones, que ahora, en muchos casos, se
pueden conseguir en español. Si van a
alquilar, infórmense y no se dejen sorprender”,
finalizó Tejada.
| Por
un millón de dólares |
Montgomery
compra la “
Cabaña del Tío Tom”
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Mitzi
Macias
Washington Hispanic
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| Uno de
los actuales propietarios de “La cabaña
del tío Tom” muestra el ingreso
a la propiedad localizada en Bethesda, Maryland.
El inmueble aún no está abierto
al público. |
Esta
semana se concretó la venta de “La
cabaña del tío Tom”, el
recinto que sirvió de inspiración
para escribir el clásico libro que
lleva el mismo nombre.
Por decisión unánime la Junta
de Parques y Planificación del condado
de Montgomery decidió comprar la propiedad
por un millón de dólares a
los herederos de Marcel y Hildergade Mallet-Prevost,
quienes poseen la propiedad desde 1960.
El inmueble, considerado un lugar histórico,
incluye la cabaña de Josiah Henson,
un esclavo que sirvió por años
a Harriet Beecher Stowe, pero después
decidió huir a Canadá en busca
de su libertad.
Originalmente la propiedad era una plantación
de tabaco con una dimensión de un acre,
cuya antigüedad se remonta al siglo
XVIII.
Actualmente la propiedad está dentro
de un plan maestro de preservación histórica
del condado de Montgomery, pero ha estado bajo
propiedad privada y el público en
general no tiene acceso a ella.
“
Se estima que el cierre con la compañía
de bienes raíces se realice la próxima
semana y la junta tiene la intención
de realizar una ceremonia oficial de transferencia
de títulos el próximo 16 de enero”,
señaló a Washington Hispanic
Alexandra Teaff, asesora comunitaria de la
Comisión de Parques y Planificación
de Maryland-Area de la Capital Nacional.
“
Actualmente se encuentran en proceso de exploración
para evaluar cuáles son las opciones
para restaurar el edificio”, agregó Teaff.
Por lo pronto se sabe que la “cabaña” pasará a
formar parte de la comisión que administra
32,639 acres del sistema de parques del condado
de Montgomery. También se está estudiando
la posibilidad de que la propiedad se convierta
en una casa museo y cuente con intérpretes
de diferentes idiomas para dar a conocer el
pasado histórico a todo el público
que visite “La cabaña del tío
Tom”.
Josiah Jenson vivió y trabajó en
la propiedad por más de 30 años,
luego escapó a Canadá en 1830
donde publicó su autobiografía “La
vida de Josiah Henson” en 1849. Posteriormente
Harriet Beecher Stow basó su novela
en los escritos de Henson y publicó “La
cabaña del tío Tom” en
1852. Henson se convirtió en un prominente
personaje dentro del movimiento abolicionista
y viajó a través de Estados Unidos
e Inglaterra para contar su historia. Henson
vivió hasta la edad de 94 años
y sus restos descansan cerca a su hogar en
Dresden, Ontario, el cual también es
preservado como monumento histórico.
| Escándalo
por tráfico de influencias |
“Lobista” se
declara culpable
por fraude
|
Redacción
/ Agencias
Un miembro de grupos de presión que intermedió ante
congresistas republicanos para que le aprueben
grandes negocios y ayudó con dinero para
sus campañas políticas, incluyendo
a varios demócratas, se declaró culpable
por fraude, el miércoles 4 en un tribunal
de Miami (Florida).
Se trata de Jack Abramoff. El lobista, que hoy
se encuentra en el centro de un creciente escándalo
político en Washington, DC, aceptó su
responsabilidad por defraudar a quienes le otorgaron
un crédito para un negocio de casinos
flotantes en Florida.
La Casa Blanca, a través de su portavoz
Scott McClellan, aclaró, el mismo día,
que el presidente George W. Bush no conocía
a Abramoff, aunque el lobista haya asistido a
algunas ceremonias en la residencia presidencial.
Anunció, además, que Bush devolvería
los fondos recolectados por el lobista para su
reelección en 2004. La suma se estima
en unos 6.000 dólares.
Consultado sobre ese dinero, McClellan indicó que
los fondos de campaña serán devueltos
a la American Heart Association (Asociación
Estadounidense del Corazón), una organización
que lucha contra las enfermedades cardíacas.
Anuncia cooperación
El otrora poderoso lobista republicano aceptó su
culpabilidad un día después que
hizo lo mismo en un tribunal de DC por otro fraude
multimillonario.
En ambos casos, Abramoff, de 46 años,
hizo un trato de culpabilidad con la fiscalía
y aceptó cooperar en las investigaciones
de los representantes y senadores que pueden
estar involucrados en su red de tráfico
de influencias.
El miércoles 4, admitió que usó documentos
falsos para obtener un crédito de 60 millones
de dólares para comprar una flota de barco-casinos
el año 2000. Aceptó su culpabilidad
en los cargos de cometer fraude y conspiración.
El juez Paul Huck programó la sentencia
para el 16 de marzo. Como parte del trato logrado,
Abramoff enfrentaría unos seis años
en prisión.
"
El enfrentará las consecuencias de sus
acciones", dijo el fiscal Alex Acosta a
los periodistas en la corte en Miami. "Enfrentará,
de acuerdo a los tribunales, un tiempo considerable
en prisión", sostuvo.
Un socio de Abramoff, Adam Kidan, también
admitió su culpabilidad, en diciembre
pasado, por su participación en la negociación
fraudulenta en 2000.
Los dos admitieron que falsificaron documentos
para intentar demostrar que habían contribuído
con 23 millones de dólares para la compra
de la línea SunCruz al empresario de Miami
Konstantinos Boulis.
Lluvia de “regalos”
"
Las palabras nunca serán suficientes para
expresar mi arrepentimiento (...) por la multiplicidad
de errores y el mal que hice", dijo Abramoff
al final de la audiencia en Washington, DC, el
martes 3.
El acta de acusación, hecha pública
el mismo día, indica que entre 1997 y
2004 Abramoff cobró decenas de millones
de dólares a diversas tribus indígenas
a cambio de servicios que nunca rindió.
Abramoff, que toda su vida militó en el
Partido Republicano, usó ese dinero para
enriquecerse, pero también para ofrecer
diversos regalos e invitaciones a "jerarcas
públicos", en particular a un legislador
de la Cámara de Representantes –al
cual la acusación no identifica- y a varios
secretarios parlamentarios.
Estos 'regalos' tenían como objetivo "influenciar
y obtener a cambio un acuerdo para cumplir ciertos
actos oficiales", dice la acusación.
Más de 300 legisladores republicanos y
demócratas recibieron contribuciones de
Abramoff desde 1999, según el Center for
Responsive Politics, un centro de investigación
independiente.
La confesión hace temblar a todo Washington:
Abramoff es conocido por sus nexos en base a
invitaciones a encuentros deportivos, jugar al
golf en clubes prestigiosos y por poseer un conocido
restaurante, que tuvo que cerrar cuando empezó el
escándalo.
Percibiendo el peligro, algunos legisladores
ya empezaron a devolver dinero recibido de Abramoff.
El republicano Conrad Burns ya entregó 150.000
dólares mientras que el demócrata
Byron Dorgan lo hizo con 67.000 dólares. r.
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