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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Funcionarios
de la Casa Blanca han estado toda esta semana defendiendo
el viaje que hará el presidente Bush, a varios
países latinoamericanos en unas semanas, de
críticas que el primer mandatario lo hace
para distraer al pueblo estadounidense de la crisis
en Irak y la aparente creciente crisis en Irán.
El viaje a Brasil, Uruguay, Colombia y México,
entre otros, es parte de un esfuerzo para demostrar
que la región es importante para la administración
Bush, dicen sus asesores. Pero a la Casa Blanca no
le debe de sorprender que muchos vean el viaje latinoamericano
con escepticismo, ya que el presidente Bush lleva
bastante tiempo sin hacerle caso a la región,
y justo cuando se habla del “problema nuclear” de
Irán, anuncian el viaje. Al asumir su mando,
el presidente Bush declaró que Latinoamérica
sería una de sus principales prioridades,
y él y su homólogo mexicano, el entonces
presidente Vicente Fox, aparentaban llevarse a las
mil maravillas. Luego pasó lo del 9/11 y todo
cambió. Como sabemos, el enfoque del primer
mandatario estadounidense dio un giro, y asuntos
relacionados con nuestros vecinos países quedó fuera
del panorama de este país.
Claro que de vez en cuando hacían –y
siguen haciendo– aguaje, y hablaban de temas
en común, pero no se han discutido de una
manera concreta y seria. Y obviamente no hay garantía
que este viaje tenga repercusiones más allá del “show” político
de saludos y discursos. Podría simplemente
ser un corto entre las tandas pesadas de Irak e Irán.
Latinoamérica “lite”, podríamos
decir.
Mientras tanto y hablando de “lite”,
la Cámara de Representantes sigue sin ni siquiera
presentar un proyecto de ley de reforma migratoria.
En ningún lugar lo han oficializado, y nunca
formó parte de la agenda oficial de las llamadas “cien
horas” que el liderazgo demócrata presentó sobre
qué temas iban a tocar primero. Aseguran que
sí es importante, pero carecen de alguna evidencia
de que así sea. Una coalición de grupos
que abogan por los inmigrantes recientemente auspició una “mini
cumbre” en el Congreso donde se reunieron con
legisladores para abogar por el tema. A la vez, uno
de los líderes de la Cámara Baja ofreció la
respuesta demócrata al discurso semanal del
presidente Bush donde apuntó a toda una lista
de cosas que los legisladores tienen pendiente hacer.
En ningún momento mencionó la inmigración.
La coalición dice que regresará a Washington
el mes que viene si los legisladores todavía
no han comenzado a discutir la reforma migratoria.
Lo que deben de hacer es comprar entradas a la cena
de gala que ofrece el Fondo México Americano
para la Educación y Defensa Legal (MALDEF,
en inglés) en la ciudad de Los ngeles en unas
semanas, porque MALDEF le entregará un premio
por “amistad a la comunidad” a la líder
de la Cámara Baja, la congresista Nancy Pelosi,
de California. Estando en la cena los activistas
le podrían preguntar a la misma Pelosi qué pasa
con la legislación. Y aprovechan ya que están
ahí para compartir lo que seguramente será una
suculenta cena, rica y pesada, y nada de “lite”.
Eso se deja para los discursitos y promesitas.
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guadalupe@washingtonhispanic.com
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