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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Esta semana le tocó al presidente
Bush dar su último informe sobre el estado
de la nación. Como todos sabemos, este año
de elecciones presidenciales resultará en
otra persona presentando con bomba y platillo ese
discurso anual. Lo que más se destacó este
año fue que el primer mandatario no dijo nada
sobresaliente. Instó al Congreso a que aprobara
el enorme paquete de $150.000 millones para dizque “estimular” la
economía y evitar una posible recesión.
El paquete fue aprobado ya por la Cámara de
Representantes y ahora falta que el Senado la tome.
A grandes rasgos, la medida entregaría entre
$600 a $1.200 a contribuyentes con la idea que lo
gasten y la economía arranque. Pero ya dicen
que seguramente la gran cantidad de personas que
reciban este dinero –y todavía no se
sabe si se finalizará– usará el
dinero en sus gastos necesarios, como pagar por gasolina,
luz, calefacción, y otras cuentas.
Además de estimular a la gente que paguen
sus deudas, no queda claro cuál incentivo
la economía tendrá cuando Juan del
Pueblo cobre ese cheque, si es que le llega. Y por
supuesto ya se ha formado un chisme. Aparentemente
varios legisladores están molestos con la
posibilidad de que inmigrantes indocumentados reciban
estos reembolsos, aunque son trabajadores que pagan
impuestos. Varios congresistas proponen el prohibir
que los que estén en el país trabajando
ilegalmente queden fuera de la repartición
de cheques. Claro que no entienden que uno no tiene
que estar en este país legalmente para que
te obliguen a pagar impuestos –y por ende tener
el derecho de recibir algún reembolso de esos
impuestos–, pero como ya sabemos el debate
sobre inmigración pocas veces se ha llevado
a cabo con la cordura que amerita. Y éste,
siendo año electoral, pues ya saben como han
tratado a los inmigrantes de trapito. Ojo que están
afilando las garras de nuevo.
Y hablando de inmigración, el presidente en
su discurso habló de la necesidad de aprobar
una reforma migratoria integral, pero eso fue más
bien para complacer a los tres gatos que aún
guardan esperanza que ese tema se vaya a tomar en
serio este año. Justo el viernes pasado, ambos
líderes del Congreso -el senador Harry Reid,
de Nevada, y la congresista Nancy Pelosi, de California,
dijeron en un discurso conjunto ante el Club de Prensa
Nacional que “simplemente no hay tiempo” este
año para discutir una reforma migratoria integral.
Algo que ya se sabía. Pero seguramente la
Casa Blanca dice que por lo menos el presidente lo
apoya e insta al Congreso a hacer lo mismo. Para
que no lo critiquen en el tiempo que le queda, por
si las moscas.
Bush también dijo que quiere que el Congreso
apruebe más tratados de comercio, incluyendo
con Colombia y Panamá. Pero otra vez, los
legisladores dicen, pues, no. Especialmente cuando
se trata de Colombia. Los congresistas dicen que
no están convencidos que el gobierno colombiano
no tiene vínculos con las FARC. Así que
otro tema que no va a ningún lado.
Exactamente lo que dicen los críticos del
presidente cuando hablan de su mandato y del discurso
que no estimuló a nadie, aparentemente.
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