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| Consejos
fáciles para evitar problemas |
| Los
adultos también deben vacunarse |
|
| Las vacunas
pueden prevenir las enfermedades graves y
la muerte en niños y adultos. AP. |
Agencias/Redacción
Washington Hispanic
Las vacunas no son sólo para los niños,
los adultos también las necesitan. Sin
embargo, muy pocos adultos obtienen las vacunas
para protegerlos de diversas enfermedades peligrosas.
“
Necesitamos ir más allá de la mentalidad
de que las vacunas son para los niños,
son para todo el mundo”, apuntó la
Dra. Anne Schuchat, directora del Centro nacional
de inmunización y enfermedades respiratorias
de los U.S. Centers for Disease Control and Prevention
(CDC). “Los adultos pueden beneficiarse
de las vacunas. Pueden prevenir las enfermedades
graves y la muerte. Pueden ahorrar dinero y ayudarnos
a permanecer sanos, trabajando y capaces de cuidar
de nuestras familias”.
Se recomiendan vacunas para proteger a los adultos
de la varicela, la difteria, la hepatitis A,
la hepatitis B, el virus del papiloma humano
y el cáncer del cuello uterino, la influenza,
el sarampión, la enfermedad meningocócica,
las paperas, la pertussis (tos ferina), la enfermedad
neumocócica (neumonía), la rubéola,
el herpes y el tétano, según los
CDC.
“
Combinadas, estas enfermedades matan más
estadounidenses al año que el cáncer
de mama, el VIH/Sida o los accidentes de tráfico”,
afirmó en una declaración preparada
el Dr. William Schaffner, vicepresidente del
Centro nacional de inmunización y enfermedades
respiratorias, y presidente del Departamento
de medicina preventiva de la Facultad de medicina
de la Universidad Vanderbilt.
“
Se necesita un esfuerzo concertado para aumentar
los índices de inmunización de
los adultos”, señaló Schaffner. “Lo
que hay que recordar es que las muertes y enfermedades
relacionadas con estas infecciones son en gran
parte evitables por medio de las vacunas”.
Pero la cantidad de adultos que se han vacunado
contra estas enfermedades es decepcionantemente
bajo, dijo Schuchat.
La realidad
Schuchat anotó que la Encuesta nacional
de inmunización de los CDC encontró que
sólo el 2.1% de los adultos entre los
18 y 64 años de edad se había vacunado
contra el tétano, la difteria y la tos
ferina. Y sólo el 1.9% de las personas
a partir de los 60 años había recibido
la nueva vacuna contra el herpes, que por lo
general ataca a los adultos mayores y puede causar
una dolorosa erupción.
Además, sólo alrededor del diez
por ciento de las mujeres entre los 18 y 26 años
de edad ha recibido la nueva vacuna contra el
papiloma humano para proteger del cáncer
del cuello uterino, apuntó Schuchat.
Y los índices de vacunación contra
la influencia y la neumonía entre los
adultos mayores no pasan de alrededor de 60%
, muy por debajo del índice objetivo de
90%.
Según la encuesta patrocinada por la National
Foundation for Infectious Diseases, otro dato
preocupante es que “la mayoría de
los adultos no sabe mucho sobre las vacunas disponibles
para protegerlos”, dijo la Dra. Kristin
L. Nichol, jefa de medicina del Centro médico
de VA de Minneapolis y profesora de medicina
y vicepresidenta del Departamento de medicina
de la Universidad de Minnesota.
Nichol dijo que la encuesta también reveló que
muchos adultos no se preocupan lo suficiente
sobre estas enfermedades que pueden ser prevenidas
por vacunas. Por ejemplo, al treinta por ciento
de los encuestados no les preocupaba contraer
la gripe, que se calcula que acaba con las vidas
de 36 mil estadounidenses cada año.
El costo es uno de los obstáculos para
vacunarse. La vacuna contra el herpes cuesta
alrededor de $150 y la vacuna VPH, que consta
de tres inyecciones, alrededor de $300.
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| Expertos
cuestionan distribución de dineros
a nivel global |
| ¿Se
destinan demasiados
recursos para el Sida? |
Por María Cheng
AP
Desde que el Sida comenzó a
causar estragos hace dos décadas, se
generalizó la impresión de que
esa enfermedad era la principal amenaza a la
salud mundial.
El mal, sin embargo, está bastante controlado
y algunos expertos se preguntan ahora si no
sería mejor destinar parte de los recursos
asignados a la lucha contra el Sida a otros
problemas que afectan la salud, como la contaminación,
la planificación familiar o la diarrea.
“
Si analizamos la información disponible
objetivamente, estamos gastando demasiado en
el Sida”, expresó el doctor Malcolm
Potts, experto de la Universidad de California
de Berkeley.
Problemas como la desnutrición, la neumonía
y la malaria matan más niños
que el Sida en África.
“
Estamos programados para reacciones con rapidez
cuando hay chicos con Sida. Pero no tenemos
la misma reacción cuando analizamos
estadísticas que nos dicen en qué deberíamos
gastar el dinero”, manifestó Potts.
El mundo destina entre ocho mil millones y
diez mil millones de dólares al Sida
todos los años, cien veces más
que lo que gasta en la purificación
del agua en países en desarrollo. Sin
embargo, hay más de dos mil millones
de personas que no tienen acceso a servicios
sanitarios adecuados y mil millones carecen
de agua potable.
El verdadero problema
En una serie publicada recientemente por The
Lancet, varios expertos dijeron que un tercio
de las muertes de menores y un 11% de las enfermedades
mundiales obedecen a que madres e hijos no
tienen suficientes alimentos o los alimentos
que ingieren no son nutritivos.
“
Tenemos un sistema de salud pública
en el que el que grita más fuerte es
el que recibe más fondos”, manifestó el
doctor Richard Horton, director de la publicación
especializada The Lancet. “El Sida ha
distorsionado nuestros limitados presupuestos”.
Otros opinan que no hay que reducir los fondos
destinados al virus.
“
No podemos dejar que el péndulo vuelva
a donde estaba cuando no gastábamos
mucho en el Sida”, afirmó el doctor
Kevin De Cock, director del Departamento de
Sida de la Organización Mundial de la
Salud. “Hay millones de personas bajo
tratamiento y no podemos suspenderlo así como
así”.
De Cock, no obstante, admitió que “se
siente un poco extraño estar invirtiendo
tanto dinero en antirretrovirales cuando hay
gente que debe lidiar con problemas enormes
como el agua potable y los servicios sanitarios”.
A diferencia del Sida, los otros problemas
no tienen tantas celebridades recaudando fondos
y llamando la atención de la gente.
“
Nadie hace olas para promover soluciones a
problemas sanitarios básicos”,
dijo Daniel Halperin, experto en Sida de la
Facultad de Salud Pública de la Universidad
de Harvard.
Sacando el sur de África, el resto del
continente tiene índices de VIH relativamente
bajos y las tasas de enfermedades como diarrea
y problemas respiratorios son mucho más
altas. Sin embargo, la mayor parte del dinero
aportado por Occidente, especialmente Estados
Unidos, es destinado al Sida.
Halperin escribió recientemente un artículo
sobre el desequilibrio entre lo que se gasta
en Sida y lo que se destina a otras enfermedades,
publicado por el New York Times, y dijo que
estaba sorprendido por la repercusión
que tuvo.
Indicó que numerosos expertos
coincidieron en que había llegado la
hora de reconsiderar la distribución
de fondos.
Hay quienes dicen que lo que hay que hacer
no es disminuir las partidas de dinero para
el Sida sino aumentar los fondos destinados
a otras enfermedades, pero Halperini opina
que eso no es realista.
“
Hay límites a lo que se puede asignar
a la salud pública”, expresó,
y la única salida es redistribuir los
fondos.
Médicos africanos señalan que
han surgido sistemas sanitarios paralelos orientados
al Sida y que los pacientes pueden recibir
medicinas gratis, mientras que los de otras
enfermedades deben pagar por ellas.
Retrovirales para todos
Desde la aparición de medicinas antirretrovirales
para combatir el VIH en la década pasada,
el Sida pasó a ser una enfermedad crónica
pero tratable en Occidente. En África,
en cambio, el Sida todavía es un problema.
No sólo la mayoría de los pacientes
no pueden pagar esas medicinas, sino que hay
problemas estructurales en los servicios sanitarios
que impiden su distribución.
Richard Wami, médico keniano de la Facultad
de Salud Pública de Harvard, dijo que
en algunos países africanos las infraestructuras
de salud son tan pobres que no están
en condiciones de administrar las donaciones,
por lo que muchas veces las medicinas para
el sida languidecen en depósitos, sin
que los gobiernos puedan distribuirlas.
Wami opinó que “tratar de asignar
el dinero del Sida a otras enfermedades es
algo que tomará mucho tiempo”.
“
Es como tratar de detener un transatlántico”,
indicó.
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