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| A
su salud |
| Los
desórdenes alimentarios afectan nuestra
salud |
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| Tanto
las personas anoréxicas como bulímicas
buscan la aceptación a toda costa. |
María
Gómez
presidenta de marys
center
Podría asegurar que
todos nosotros alguna vez hemos comido desordenadamente
o hemos desorganizado nuestro horario para cumplir
con las carreras que nos impone el mundo moderno. ¿O
alguna vez usted no ha salido de su casa sin
desayunar o no ha comido frente a su escritorio
y luego no ha llegado a comerse todo un banquete
para reemplazar lo que no comió durante
todo el día?
Eso es desorden alimenticio, lo que sucede es
que no es tan grave como los verdaderos desordenes
alimenticios —la bulimia y la anorexia—,
si no se toman como una rutina.
Por estos días se celebra la Semana de
Concientización de los Desórdenes
Alimenticios donde se busca generar conciencia
sobre el daño que enfermedades como la
anorexia y la bulimia causan en el organismo.
La anorexia y la bulimia se caracterizan por
la práctica de perder peso para lograr
la aceptación de la sociedad que cada
vez impone un prototipo más estricto de
personas delgadas y esbeltas. De usted depende
caer en ese juego que no lleva a nada sano.
Tanto las personas anoréxicas como bulímicas
buscan la aceptación a toda costa, con
la diferencia de que la anoréxica es una
persona casi siempre amable pero insegura, que
busca agradarle a los demás especialmente
por su figura; mientras que la bulímica
es una persona ansiosa, compulsiva y depresiva.
Esta última recurre más frecuentemente
al vómito como forma de bajar de peso.
Lamentablemente, los desórdenes alimenticios
se han convertido en una bola de nieve que cada
vez coge más fuerza, llevándose
a más personas por delante.
Según las estadísticas, en los
Estados Unidos 10 millones de mujeres y un millón
de hombres padecen de alguna de estas enfermedades
sin contar las personas que por vergüenza
no confiesan hacer parte de este grupo.
Los estudios han llegado a determinar que un
80% de las mujeres en Estados Unidos no están
contentas con su figura personal y que el 40%
de las personas con anorexia están entre
los 15 y los 19 años. Lo grave es que
solo una tercera parte de las personas con anorexia
y un 6% de las personas con bulimia reciben terapias
de salud mental.
Como adultos, a pesar de no aceptarnos en muchas
ocasiones, es importante que sepamos qué es
lo que nos conviene para nuestra salud y estabilidad
emocional y definitivamente los desórdenes
alimenticios no son los más apropiados
para lograr esto.
Como padres, lo importante es que sepamos inculcarle
a nuestros hijos la aceptación por lo
que son y no por su apariencia y tratar de ayudarlo
a mejorarla, si es el caso, pero de una manera
constructiva.
Un alto porcentaje de personas con bulimia o
anorexia han confesado llegar a este punto por
la presión ejercida por sus padres al
mostrar su frustración bien sea por el
sobrepeso de sus hijos o por su apariencia personal
y en esto, debemos ser inteligentes en la manera
de tratar el tema porque las consecuencias para
el joven pueden ser más graves de lo que
nos imaginamos. Algunas de ellas son la inseguridad,
la baja autoestima, el alejamiento de la sociedad,
el desequilibrio emocional y en ocasiones, hasta
la muerte.
Antes de tener que lamentarnos por las consecuencias
de los desordenes alimenticios, estemos muy pendientes
de comportamientos de nuestros hijos, como por
ejemplo el ayuno, rechazo a la comida, uso indiscriminado
de laxantes, medicamentos para bajar de peso,
diuréticos, exceso de ejercicio y deseo
obsesivo por adelgazar.
Si su hijo o alguien alrededor suyo presentan
estos comportamientos, no dude en referirlo a
un médico. La ventaja es que hay tratamientos
para los desordenes y la gente puede rehabilitarse
de ellos. No espere a que sea tarde.
| Se
realizará un taller para pacientes
y familias |
| Cómo
lidiar con un diagnóstico de cáncer |
Por Felipe Lagos
Washington Hispanic
Lidiar con un diagnóstico
de cáncer no sólo es difícil
para las personas, sino también para sus
familias.
Generalmente, ambos pasan por las mismas etapas,
las que suelen ir de la negación a la
aceptación y el optimismo.
Andrés Barrera, psiquiatra y profesor
de la George Washington University/Fairfax Hospital
en el programa de medicina psicosomática,
explica que este proceso no necesariamente sigue
una línea lógica, y que tanto las
familias y el paciente pueden ir de la negación
al optimismo y de vuelta a la negación
otra vez durante el tratamiento.
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| Con el
fin de informar a familias hispanas sobre
este y
otros temas relacionadas a la vida con cáncer,
diversas organizaciones realizarán
un taller llamado “Transforma, Vive
y Aprende con tu Experiencia de Cáncer”.
AP. |
“
La reacción familiar es similar a la del
paciente. Estas reacciones han sido clasificadas
en tres fases. La primera es la llamada respuesta
inicial, donde predomina la negación.
Las personas se sienten anestesiadas o tienen
ideas de que es un error médico. Esta
dura poco más de una semana. La segunda
es de malestar mental. Caracterizada por ansiedad,
depresión, agresividad, muchas veces hay
gran pesimismo y falta de esperanza. Esta fase
demora poco tiempo cuando el proceso es normal”,
dice Barrera.
La tercera fase es la de adaptación. “La
persona y la familia acepta la nueva situación
y hay elementos de esperanza y optimismo. Es
importante mencionar que las tres fases pueden
estar presentes durante todo el transcurso de
la enfermedad. La tendencia es pasar de la negación
a la aceptación, pero con cualquier crisis
se puede volver a la etapa inicial”, dice
el experto.
Con el fin de informar a familias hispanas sobre
este y otros temas relacionados a la vida con
cáncer, diversas organizaciones, como
Life With Cancer, la Sociedad Americana del Cáncer,
Mary’s Center, Planned Parenthood y Nueva
Vida realizarán un taller el 2 y 9 de
marzo llamado “Transforma, Vive y Aprende
con tu experiencia de Cáncer”.
El doctor Barrera será uno de los expositores
en el taller.
Cómo ayudar
Según el psiquiatra, el paciente no necesita
una familia perfecta para apoyarlo durante el
tratmiento, pero sí un buen grupo familiar.
“
El paciente necesita una familia buena, no una
perfecta. La familia va a entrar en crisis y
momentos difíciles, pero el paciente necesita
que la familia sepa resolver estos problemas.
Si la familia está en las fases que hemos
descrito, le va a ser difícil sobrepasar
la etapa del malestar. Esto es esperable y dentro
de lo normal. Lo importante es saber que si el
paciente quiere discutir de la enfermedad y sus
secuelas, incluso la muerte, los miembros deben
apoyar, oír y discutir estos temas. Por
el contrario, si el paciente no se siente listo,
no quiere o está en negación, la
familia debe acompañar en silencio”.
En los talleres similares que Barrera ha realizado,
uno de los momentos especiales surgen cuando
los sobrevivientes comparten los elementos positivos
que les ha enseñado la experiencia del
cáncer.
“
El cáncer y estas crisis en la vida tienen
la posibilidad, dependiendo de la madurez de
la persona, de traer elementos positivos. Los
sobrevivientes dicen que ellos tienen más
afecto por la vida y que aprovechan mejor el
tiempo. Otra manera de ver esto es pensar al
cáncer como una crisis existencial, donde
las personas se hacen preguntas sobre su existencia
y el sentido de la vida y la muerte”. Dependiendo
de cómo la persona resuelve esta crisis,
la vida puede adquirir un valor especial. “Personas
con un fuerte sentido religioso pueden verse
fortalecidas con una experiencia así”,
explica Barrera.
Si está interesado a asistir al taller,
puede llamar a Paulina Escobar al (703) 689 2529
o a Andrés Gaviria al (202) 483 2600 ext.
142.
El taller se realizará en el Herndon Neighborhood
Resource Center, ubicado en la 1086 Elden ST.,
Herndon, VA 20170, el 2 y 9 de marzo de 2 a 5
pm.
| Aunque
los síntomas mejoran con antidepresivos,
el pesimismo puede continuar |
| Pesimismo
y desaliento persisten en depresiones |
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| Para muchas
personas, la sensación de falta de
esperanza no mejoró hasta varias semanas,
o incluso meses después de que se
aliviaron los síntomas de la depresión,
según el estudio. Photos.com |
Redacción/Agencias
Washington Hispanic
Las
personas que toman medicamentos para la depresión
típicamente ven mucha mejoría en
sus síntomas durante los primeros meses,
pero persisten en otras áreas tales como
el sentimiento de desaliento o de falta de esperanzas,
según una nueva investigación del
Sistema de Salud de la Universidad de Michigan.
Esto significa que las personas con depresión
pueden seguir sintiéndose desalentadas
aún cuando su condición mejore,
y esto puede llevar a que dejen de tomar los
medicamentos.
Para muchas de las personas en el estudio, esa
sensación de falta de esperanza no mejoró hasta
varias semanas, o incluso meses después
de que se aliviaron los síntomas de la
depresión, dice el autor principal del
estudio, James E. Aikens, profesor del Departamento
de Medicina Familiar en el Sistema de Salud de
la Universidad de Michigan.
“
Las conclusiones sugieren que algunos pacientes
pueden volverse indebidamente pesimistas y dejan
de atenerse a una terapia que ya está dando
buenos resultados”, señala el experto.
Estas conclusiones son preocupantes, indica Aikens,
porque la falta de esperanzas es un fuerte factor
de riesgo de suicidio.
Detalles del estudio
Aikens y su equipo estudiaron a 573 pacientes
con depresión de 37 prácticas clínicas.
A los pacientes se les administró un antidepresivo,
ya sea fluoxetina (Prozac) o paroxetina (Paxil)
o sertralina (Zoloft). A los pacientes se les
evaluó uno, tres, seis y nueve meses después
del comienzo del tratamiento.
En términos generales, la depresión
de los pacientes respondió rápidamente
a los medicamentos. El 68 por ciento de la mejoría
ocurrió hacia el fin del primer mes, y
el 88 por ciento dentro de los tres meses.
Los pacientes experimentaron la mayoría
de su mejoría en varias áreas durante
este período, incluidas las emociones
positivas, el funcionamiento en el trabajo y
el funcionamiento social.
Las mejorías en los dolores de cabeza,
espalda y estómago llegaron a un punto
de estabilización durante el primer mes
y después hubo poca mejoría.
Debido a eso, dice Aikens, los médicos
quizá deban considerar tratamientos adicionales
que enfoquen directamente el dolor en los pacientes
deprimidos si estas quejas físicas persisten
después de las primeras semanas del tratamiento
con antidepresivos.
En lo que se refiere a la desesperanza, sin embargo,
la mejoría fue mucho más gradual.
Quizá los médicos quieran considerar
estrategias cognitivas conductistas tales como
enseñar a los pacientes a que identifiquen
y confronten los pensamientos pesimistas que,
habitualmente, acompañan a la depresión,
y alentarles a que participen en actividades
que mejoren su estado de ánimo, dice Aikens.
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