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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Cada
año el Consejo Nacional de La Raza (NCLR,
por sus siglas en inglés) auspicia una cena
de gala aquí en Washington donde galardonan
a legisladores y otros líderes por sus contribuciones
al bienestar de la comunidad latina. Este año,
el beneplácito de NCLR se lo lleva el congresista
demócrata Luis Gutiérrez, de Chicago,
por su trabajo a favor de los inmigrantes. Y es un
muy merecido galardón. Como puertorriqueño,
Gutiérrez muy bien pudo haber dicho que no
le interesaba el asunto de la inmigración
porque “su gente” tiene la ciudadanía
estadounidense al nacer. Pero ha hecho todo lo contrario.
Desde que llegó al Congreso en 1993, ha puesto
el tema de la inmigración como su principal
prioridad, y ha sido uno de los que sigue empujando
para que sus colegas tomen el tema y voten sobre
una reforma migratoria que aborde la creciente crisis
de millones de indocumentados viviendo en las tinieblas
en este país. Por lo tanto, enhorabuena congresista
Gutiérrez.
Pero NCLR también está reconociendo
a otro legislador que, cuando examinamos de cerca
su récord en la comunidad latina, dudo que
se lo merezca de igual manera que Gutiérrez.
Hablo del senador republicano Lindsey Graham, del
estado de Carolina del Sur, que recibe un reconocimiento
de NCLR por su labor en cabildear entre sus colegas
republicanos por una reforma migratoria integral.
Graham no se ha dejado llevar por la corriente conservadora
antiinmigrante de su partido, y se ha esforzado por
tratar de llevar el asunto a un voto en el pleno.
De eso no hay absolutamente ninguna duda. Pero miremos
debajo de ese brillo. Graham también apoya
que autoridades locales y estatales estén
capacitadas para ayudar a agentes federales a reforzar
leyes migratorias, una política fuertemente
criticada –incluso por NCLR- como una que innecesariamente
crea pánico y miedo en la comunidad latina.
Cuando era miembro de la Cámara baja, auspició la
legislación que hubiera prohibido la publicación
de cualquier documento gubernamental (incluyendo
folletos turísticos en los parques nacionales
y otras atracciones nacionales, como la Estatua de
la Libertad) en otros idiomas que no fueran el inglés.
Este tipo de legislación, como muy bien sabemos,
siempre ha sido criticado por NCLR y otros grupos
que abogan por la comunidad latina. Además,
Graham fue entre los legisladores que votó el
año pasado por el controvertido plan de construir
un muro en la frontera con México. También
votó por legislación que recortaría
unos $40 millones en programas domésticos –como
asistencia a familias pobres y estudiantes universitarios-
y a favor de un proyecto de ley que dice que las
personas que no son ciudadanos no tienen los mismos
derechos legales que los ciudadanos estadounidenses,
rechazando lo que está garantizado en la Constitución
americana. Y para completar, Graham está a
favor de la política fallida del presidente
Bush de enviar más tropas a Irak, poniendo
así en peligro más vidas de soldados
latinos. ¿Merece este legislador recibir un
galardón de NCLR?
Me parece estupendo que exista el espíritu
de bipartidismo, especialmente en esta ciudad a veces
tan dividida políticamente. Pero recordemos
que el bipartidismo solamente funciona cuando se
combinan opiniones diversas por el bienestar común
en general, y no cuando se usa simplemente para seleccionar
un tema que brille en ese momento y opaque otros
temas de igual importancia.
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guadalupe@washingtonhispanic.com
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