El alto
costo de convertirse en
un ciudadano estadounidense |
Por: María
Elena Salinas
Karen
llegó a Estados Unidos hace tres años. Ha
solicitado permiso de trabajo cuatro veces pagando casi
$300 cada vez, incluyendo el costo de todos los documentos
requeridos. Su petición siempre ha sido negada.
Trabaja –sin un permiso legal- como mesera en Miami
ganando $300 a la semana. Si ella calificara para la ciudadanía
no lo pensaría dos veces hacer el sacrificio, pedir
dinero prestado, trabajar horas extras, cualquier cosa
para pagar el alto costo de convertirse en estadounidense.
Pero si su petición fuese negada no sólo
afectaría sus finanzas, sino también su espíritu.
El Servicio de Ciudadanía e Inmigración anunció su
intención de aumentar de manera significativa las
tarifas por sus servicios. Si son aprobadas por el Congreso,
el costo de un permiso de trabajo aumentaría de $180
a $340. La residencia permanente casi se triplicaría
de $325 a $905 y las solicitudes para ciudadanía subirían
de $330 a $595.
El Servicio de Inmigración no recibe fondos del Congreso.
Se sostiene casi ciento por ciento de sus entradas por las
solicitudes. En el 2006, se registraron más de 823.000
peticiones para la ciudadanía y casi 806.000 para
la residencia permanente. Existen aproximadamente 8 millones
de residentes legales en el país elegibles para convertirse
en ciudadanos. Eso significa que el Servicio de Inmigración
recibirá una buena cantidad de dinero con sus nuevos
potenciales clientes.
Antes de implementar los cambios, el USCIS abrió el
proceso a la opinión publica durante 60 días.
Pero no tuvo que esperar mucho para recibir una verdadera
avalancha de críticas a su propuesta. Los abogados
de inmigración se quejan porque la consideran excesiva
e inaceptable. Será otro obstáculo para los
inmigrantes que quieren legalizar su situación, dicen
ellos. Podría además conducir a que muchos
inmigrantes se abstengan de solicitar la ciudadanía
y pierdan la oportunidad de votar en la próxima elección.
¿
Excesivo? Definitivamente. Una familia que apenas sobrevive
con el salario mínimo no podría pagar esas
cifras. Pero suponiendo por un minuto que una persona, como
Karen la mesera, esté dispuesta a hacer lo que fuese
necesario para convertirse en residente legal o ciudadana
de EEUU, el nuevo aumento de tarifas no la beneficiaría
de ninguna manera ni mejoraría sus posibilidades de
lograr su propósito, por ahora.
La agencia de inmigración dice que las tarifas más
altas ayudarán a dar un mejor servicio, mejor trato
al usuario y a tener esperas más cortas para los solicitantes.
Les permitiría emplear más personal y adquirir
mejor tecnología y por consiguiente acelerar el proceso.
Dice también que las solicitudes de ciudadanía
serán procesadas en cinco meses en vez de siete y
la residencia en cuatro meses en vez de seis. El problema
es que el mejor servicio no se comenzaría a ofrecer
hasta el 2009.
Jorge Rivera, un abogado de inmigración de Miami,
dice que actualmente la espera promedio es mucho más
larga que lo que dice el Servicio de Inmigración. “Usted
tiene que agregar a esos seis o siete meses el tiempo que
toma hacer un chequeo o revisión a fondo. Y si por
casualidad su nombre se parece al de alguien con un pasado
criminal, o vive en una ciudad con alto volumen de solicitudes,
estamos hablando de años y años de espera para
obtener la residencia legal o la ciudadanía”.
La Asociación Norteamericana de Abogados de Inmigración
está horrorizada con la propuesta de aumentar las
tarifas. Es inaceptable, dice, prometer una mejora del 20
por ciento en el tiempo de procesamiento para finales del
año 2009 y exigir que los solicitantes paguen aproximadamente
un 66 por ciento más por los servicios que probablemente
no lleguen ni siquiera a recibir. “Le están
cobrando a los inmigrantes no sólo por procesar las
solicitudes sino también por los gastos operativos
de la agencia y para actividades policíacas como investigaciones
y controles de seguridad”, dijeron en una declaración
escrita.
El Congreso necesita tomar pasos decisivos en este asunto.
Las cuotas ya han sido incrementadas o “ajustadas” como
les gusta decir, cuatro veces en la ultima década.
Los inmigrantes de todas partes del mundo estarían
dispuestos a pagar el alto costo de convertirse en estadounidenses,
pero no tienen por qué mantener a una agencia gubernamental,
especialmente cuando ya contribuyen bastante con su trabajo,
impuestos y como consumidores. El gobierno federal debería
subsidiar los gastos de inmigración en lugar de hacer
a los inmigrantes pagar hoy por servicios que alguien más
podría o no recibir en el futuro.
(*) Conéctese a www.mariaesalinas.com.
(c) 2007 by Maria Elena Salinas
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