|
|
| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
|
Esta
semana el Servicio de Ciudadanía e Inmigración
(USCIS, por sus siglas en inglés) causó gran
consternación cuando anunció que aumentaría “sustancialmente” todas
las tarifas de servicios al inmigrante, incluyendo
las solicitudes para la residencia legal y la ciudadanía.
Todo aumentaría un promedio de 66 por ciento
para trámites que ya son caros. El USCIS dice
que necesita el aumento para contratar más
personal, modernizar el sistema y mejorar sus servicios;
pero los grupos que abogan por los inmigrantes dicen
que el servicio que la agencia actualmente rinde –con
el pagar las ya altas tarifas– no es muy bueno
que digamos y buscan que el aumento sea “razonable” y “justo”.
Uno de los problemas principales que tiene la agencia
es que no tiene presupuesto, y es por ley federal.
La ley dice que no se pueden usar fondos federales
para trámites de residencia legal o ciudadanía,
y por eso la agencia funciona con las tarifas que
cobran, lo que se llama en inglés “fee
for service”, o servicios por pago.
Los defensores de los inmigrantes han estado presionando
para que el Congreso cambie esa ley y le otorgue
un presupuesto a la agencia para que no tenga que
estar dependiendo del bolsillo del que menos tiene,
el inmigrante. Es una queja que lleva ya años
haciendo y ahora que los demócratas están
en la mayoría, dicen que es algo que están “estudiando
y trabajando”. Pero mientras está eso
en veremos, la comunidad migratoria que tramita todas
las solicitudes tendrá que sacar aún
más, sin una garantía real que de verdad
vaya todo a mejorar.
Ahora que el Congreso está llevando a cabo
audiencias sobre la solicitud del presidente Bush
de enviar más tropas a Irak y los legisladores
debaten una resolución para rechazar ese aumento,
sobresale la noticia que, al comenzar el nuevo año,
El Salvador es el ÚNICO país latinoamericano
que todavía tiene tropas en Irak. Es más,
el presidente Antonio Saca hace unos días
despidió el octavo contingente de soldados
salvadoreños a la zona. Legisladores salvadoreños
de la oposición se preguntan si el presidente
Bush ha hablado con su homólogo salvadoreño
sobre cual podría ser la participación
salvadoreña en un cambio de política
hacia la zona de conflicto, porque claramente esos
soldados viven en carne propia lo que está pasando
allá y el gobierno salvadoreño merece
ese respeto. Pero hasta ahora la Casa Blanca no ha
dicho nada sobre si tomarán en cuenta las
opiniones de los salvadoreños y del resto
de esa coalición de países.
Por su parte, el presidente Saca mantiene que él
está a favor de la participación de
su país porque quiere ayudar a Estados Unidos
en sus esfuerzos de “libertad” y “democracia”.
En eso se parecen tanto los dos líderes. Como
la gran mayoría del público estadounidense,
el pueblo salvadoreño no apoya la guerra y
quiere que los soldados regresen a sus hogares. Los
dos líderes aparentemente tienen el común
una sordera política.
Y para completar el cuento de hadas, Saca asevera
que el hecho de que el gobierno estadounidense le
haya otorgado varias veces el Estatus de Protección
Temporal (TPS, en inglés) a miles de salvadoreños
viviendo en Estados Unidos no tiene nada que ver
con su apoyo a la guerra en Irak y la participación
de tropas salvadoreñas. Ni tampoco los cientos
de millones de dólares en asistencia que El
Salvador y el gobierno de Saca ha recibido de Estados
Unidos.¡Por supuesto que no!
Enviar comentarios a:
guadalupe@washingtonhispanic.com
|