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| Aquí le
explicamos cuáles entregan los mejores
resultados |
| Qué funciona
y qué no en el Blanqueamiento dental |
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Si bien
Dorita quedó con secuelas, no son
notorias. Las lecciones de su accidente no
las oculta. “Lo que yo aprendí de
todo esto es que cada persona debe tomar
control de su propio cuerpo”, dice.
Foto: Adrán Meshad/Washington Hispanic |
Por Felipe
Lagos
Washington Hispanic
En la sociedad casi obsesionada con la estética que vivimos, tener una
bella sonrisa es el sueño de muchas personas.
De hecho, tener dientes blancos, como los de las estrellas de Hollywood, es
un deseo en la mayoría de las personas. Una sonrisa bonita se asocia
a juventud, belleza y frescura.
Lamentablemente, son pocos los afortunados que pueden desplegar el privilegio
de una bonita sonrisa en forma natural.
El mercado ha sabido sacar provecho de este anhelo, y la tecnología
dental ha creado diferentes métodos para retroceder el deterioro de
la blancura de los dientes.
El génesis del problema
Antes es necesario aclarar que dos son las causas por las cuales los dientes
se van volviendo paulatinamente amarillos. Primero el envejecimiento, segundo
los alimentos que comemos y los líquidos que tomamos.
Cecilia Nelson, dentista que tiene su consulta en Takoma Park, señala
que esto se puede comprobar al ver las piezas de los bebés. “Los
dientes de los niños son naturalmente más blancos que los de
los adultos, y a medida que las personas envejecen, junto a todas las cosas
que consumen, Coca Cola, el chocolate, el café, el vino rojo o las salsas;
todo eso acumulado van manchando los dientes. También, existen personas
que tienen el esmalte más delgado, lo que favorece que sus dientes pierdan
blancura”, dice.
Esto indica que no hay reales formas de prevenir que los dientes pierdan su
blancura. “La razón principal de que los dientes se pongan amarillos
es el envejecimiento, y contra eso no se puede hacer nada. La gente puede cambiar
sus hábitos y dejar de tomar café, vino rojo o comer chocolates,
pero la vida sería más aburrida sin eso”, dice riendo Cecilia
Nelson.
De todas formas, César Montalván, dentista que atiende en Virginia,
dice que una de las formas de prevenirlo es aplicando una profilaxis cada seis
meses. “Que los dientes se pongan amarillos no se puede prevenir totalmente,
pero si se puede mejorar. Teniendo limpieza dos veces al año se pueden
mantener más blancos”, establece.
De todas formas, el mercado entrega muchas otras formas.
Las alternativas
Para poder contrarrestar el efecto del tiempo, existen diversos métodos
que ayudan a blanquear los dientes.
Algunos de ellos se pueden conseguir sobre el mostrador de farmacias o supermercados,
otros a través del dentista.
De más está decir que, comparados todos los métodos, los
resultados son dispares.
Entre los más fáciles de obtener están los que se venden
sobre el mostrador. Tiras, pastas dentales, enjuagues bucales. Sin embargo,
los expertos desconfían de estos métodos.
“
Los menos confiables son los que se venden en farmacias y sobre el mostrador.
Muchos pacientes lo intentan, pero o no les resulta o blanquean muy poco”,
dice César Montalván.
Los que sí funcionan son los que se hacen en la consulta del dentista,
y son de dos tipos, los blanqueamiento caseros y los de oficina.
El blanqueamiento casero es
relativamente simple. Las personas deben ir a
la consulta donde se les hará un molde de los dientes, con el cual se hará una
impresión plástica flexible.
Posteriormente, el dentista le entregará al paciente la impresión
con un estuche que contiene una pasta especial.
La persona debe poner una pequeña cantidad de la pasta en la impresión
por un tiempo determinado. Con el paso de los días, los dientes se irán
blanqueando.
En palabras de Cecilia Nelson. “Este método consiste en utilizar
un molde de plástico hecho para la persona usando como molde sus dientes.
Luego del exámen preliminar, hacemos una impresión de sus dientes.
Con el molde y las jeringas que contienen el material blanqueante, las personas
ponen un poco de la solución en cada uno de los espacios para los dientes,
colocándose el molde por un par de horas. Esto funciona, es muy bueno,
principalmente por la concentración de la fórmula”, dice
Nelson.
El otro método se realiza en su totalidad en la consulta del dentista,
llamado blanqueamiento de oficina.
Este utiliza una luz que blanquea los dientes. Es rápido y confiable,
claro que es un poco más caro.
El último método tiene por nombre carillas de porcelana, y es
el que usan las estrellas de Hollywood no sólo para blanquear sus
dientes, sino para crear la sonrisa perfecta.
“É
stas son una especie de uñas postizas para los dientes. Consiste en
hacer una impresión de la boca, la que posteriormente se pega a los
dientes. Podemos escoger el color, el tamaño y la forma de los dientes.
Por ello sirve para blanqueamiento y para, en el caso que la persona tenga
los dientes chuecos o con espacios, arreglar imperfecciones”, explica
César Montalván.
El costo supera ampliamente los demás métodos, llegando a valer
$600 por diente.
El blanqueamiento pude generar cierta sensibilidad en los dientes.
Aparte de eso, no hay ninguna otra contraindicación seria.
Estudio
indica que daños en la ínsula
hace
más fácil dejar de fumar |
| Zona
del cerebro es clave en el tabaquismo |
Redacción/Agencias
Washington Hispanic
Una parte del cerebro llamada ínsula estaría
aparentemente vinculada a la adicción
a la nicotina y al tabaquismo.
De hecho, las personas que tienen esta zona dañada
no sienten la necesidad irresistible de fumar,
según establece un estudio.
Los investigadores estudiaron a 69 pacientes
que fueron fumadores y que sufrieron daños
cerebrales, 19 de ellos con lesiones en la ínsula,
una zona que desempeña un papel clave
en las emociones.
Este estudio se inspiró en el caso de
un paciente que fumaba dos paquetes de cigarrillos
al día antes de que su ínsula fuera
dañada por un ataque cerebral. Dejó de
fumar inmediatamente después, precisando
a los investigadores haber perdido las “ganas” de
consumir cigarrillos.
La ínsula recibe informaciones provienentes
de otras partes del cerebro y parece desempeñar
un papel importante para expresar diferentes
sensaciones, como el hambre, el dolor, las ganas
de fumar o de drogarse.
En comparación con otras regiones cerebrales,
la ínsula no recibió mucha atención
de las investigaciones sobre la adicción
a las drogas. Sin embargo, otros estudios basados
en imágenes del cerebro mostraron que
esta zona era estimulada por imágenes
de personas que se drogaban u objetos vinculados
con el consumo de drogas.
Detalles del estudio
En el grupo con la ínsula dañada,
trece personas (68,4%) habían dejado de
fumar y 12 de ellos lo lograron rápida
y fácilmente, sin sentir jamás
ganas urgentes de prender un cigarrillo después,
indica el estudio que fue publicado en la revista
especializada Science.
“
Uno de los problemas más difíciles
en toda forma de adicción es detener las
ganas irresistible de fumar, de comer o de consumir
una droga”, aseguran los investigadores
Antoine Bechara y Anna Damasio de la Universidad
de California del Sur. “Identificamos un
nuevo blanco de investigación en el cerebro”,
añaden.
Aunque suene prometedor, los medicamentos para
tratar la ínsula —que pueden ayudar
a los fumadores a dejar el hábito—,
no están listos.
Pero a corto plazo, quizás será posible
estimar el éxito de las terapias actuales
midiendo la actividad de esta región del
cerebro, estiman los investigadores.
El mayor problema que los fumadores enfrentan
cuando intentan dejar el hábito es el
ansia de un cigarrillo. Ahora existe la posibilidad
de implantar un electrodo que pueda controlar
ese anhelo y la misma terapia podría servir
para tratar alcohólicos y drogadictos.
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