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especial
 
Enlaces hispanos de la policía trabajan directamente con la comunidad
Los “Ángeles Azules” de Baltimore
Las familias de origen latino han acrecentado su acercamiento y confianza con la policía gracias al trabajo constante de sus enlaces hispanos. Aquí el sargento García conversa con una comerciante y sus pequeños hijos. Foto: Adrián Meshad / Washington Hispanic




Eran las 3:00 de la madrugada de un martes de enero pasado en la ciudad de Baltimore (Maryland) y la temperatura en las calles era muy baja. Pero justo a esa hora, el timbre del teléfono celular interrumpió el sueño del Sargento Detective Rufino J. García. Un colega le informó en inglés sobre el arresto de un hombre de origen latino, por conducir su vehículo en estado de ebriedad. “Estaré en diez minutos allá”, respondió, antes de alistarse con rapidez y enfilar su patrulla rumbo al lugar.

El Sargento Detective Rufino J. García (der.) dialoga con el oficial Alejandro (Alex) Zunca, mientras recorren la avenida Broadway, en pleno barrio latino de Baltimore (MD). Ambos son los enlaces hispanos del Departamento de Policía de esa ciudad portuaria. Foto: Adrián Meshad / Washington Hispanic

Así empezaba otra de las jornadas rutinarias del Sargento García, quien es el Enlace Hispano del Departamento de Policía de Baltimore. Nacido en Puerto Rico pero con 33 años viviendo en esa ciudad portuaria, él se ha convertido en una de las personalidades emblemáticas de la comunidad hispana, por su permanente entusiasmo y su acendrada vocación de servicio.

“Gracias a Dios tengo el apoyo del Comisionado del Departamento, Leonard Hamm, quien por su formación de oficial de policía conoce el sistema desde abajo”, afirmó García, durante una entrevista con Washington Hispanic.

Junto con el oficial Alejandro “Alex” Zunca, de origen argentino y también Enlace Hispano en Baltimore, ellos conforman una dupla policial infatigable, que asiste diariamente a la numerosa población latina de la ciudad y sus alrededores. Ambos son bilingües (español e inglés) y, además, Zunca domina el portugués.

“ Tenemos que multiplicarnos pues sólo somos 110 policías hispanos dentro de la fuerza policial de aproximadamente 3.100 efectivos en esta área”, manifestó Zunca. “A veces no dormimos por la serie de casos que debemos atender, pero lo hacemos con mucho orgullo”, indicó.

“Afortunadamente –prosiguió-, el apoyo del Comisionado Hamm es total y le ha dado todo su respaldo al Sargento García, proporcionándole movilidad permanente y las herramientas necesarias para el mejor cumplimiento de su labor”.

García acudió ese martes al lugar donde una patrulla había arrestado a un hispano “que se había pasado de copas”. Intervino en las pruebas de habilidad que le tomaron, hablándole en español y haciéndole conocer sus derechos pero también sus obligaciones.
“ Ese es uno de los problemas más grandes en la comunidad, de gente que bebe licor y maneja sus coches sin tener en cuenta el peligro que ese mal hábito representa para ellos mismos y para otras personas”, afirmó.

“A ello se suma –añadió- el hecho de que algunos caminen embriagados por las calles en horas de la noche, exponiéndose a que gente de mal vivir les robe su dinero”.

Otra de las dificultades que se repiten continuamente es la serie de casos de violencia doméstica en los que se involucran algunas familias. “Muchos hispanos desconocen las leyes de Estados Unidos y esa es una de las razones por las que entran en problemas”, sostuvo el Sargento García, quien dijo que para encontrar una solución los dos enlaces hispanos asisten continuamente a iglesias y foros comunitarios, “donde explicamos estos temas legales a nuestra gente”.

También trabajan con las personas que son arrestadas, para lo cual tienen la colaboración permanente de la notaria pública y traductora Ruth Hernández. Ella se encarga de orientarlos en sus gestiones ante la Corte y también de comunicarlos con sus amigos y familiares.

El sargento Rufino García muestra el ambiente acogedor de la Subestación del Distrito del Sureste de la policía de Baltimore, localizada en el 301 de la avenida Broadway, local que fue cedido por el pastor Daniel Santos. Foto: Adrián Meshad / Washington Hispanic

Deserción escolar
Por otro lado, García dijo que años atrás un alto porcentaje de niños hispanos abandonaba las clases. “Hablamos con ellos y comprobamos que tenían muchos problemas de adaptación, los que no comunicaban a sus padres, quienes tampoco iban a las escuelas por la barrera del idioma o porque no eran residentes legales”.

Fue así como el Comisionado de Policía lo nombró Enlace Hispano para las escuelas. “Fui a bregar con los muchachos y me enteré que algunos alumnos morenos les quitaban el dinero y les pegaban, como si fueran pandilleros”, recordó. “Entonces animé a los chicos diciéndoles que a mí no me importaba si eran legales o ilegales, pero que la única manera de superarse y ayudar a sus familias era terminar sus estudios y alcanzar mejores metas”.

Ahora García se muestra orgulloso “porque a cada momento me encuentro en la calle o en las oficinas con muchísimos jóvenes y adultos ya graduados, otros que han seguido la universidad y me saludan con afecto diciéndome que han logrado triunfar en la vida”.

Al respecto, los enlaces hispanos García y Zunca también se han involucrado en un reciente problema que ocasionaría el posible cierre de la escuela secundaria Patterson, “donde estudian muchos alumnos centroamericanos y sudamericanos”.

La comunidad educativa del plantel le ha pedido a García que también asista a las reuniones en las que se decidirá el futuro de esa escuela de larga tradición y de la cual han egresado muchas promociones de técnicos de mando medio y especialistas.

Hace tres décadas
El Sargento García entrecierra los ojos cuando recuerda sus inicios en la carrera policial, allá por los años ’70.

“Por esa época había escasos inmigrantes latinos en el vecindario de Baltimore. Predominaban los polacos y los rusos, pero nuestra comunidad ha crecido mucho en la última década y ahora hay muchos mexicanos, panameños, salvadoreños y de otras nacionalidades”, manifestó.

“ Baltimore tiene su gran barrio latino, hay muchos negocios de propietarios hispanos en toda esta área y un Centro de la Comunidad que funciona en el 3021 de la Eastern Avenue, la cual asiste a la población y con cuyos líderes y activistas trabajamos de cerca”, puntualizó.

Cursos de español y de cultura
Dado el escaso número de policías latinos que operan en el área, Rufino García logró de parte del Comisionado Leonard Hamm la apertura de un programa de 18 horas semanales para enseñar español a los policías de habla inglesa.

“ Aprenden a hacer preguntas básicas, a establecer diálogos simples, a conocer las partes del cuerpo humano, etc., para poder comunicarse con los residentes hispanos que tengan alguna dificultad o quieran reportar alguna denuncia o una situación de emergencia”, explicó.

Pero lo más importante es que durante el cursillo, que se desarrolla en la Academia de Policía de Baltimore, también se explica a los agentes anglos y afro-americanos sobre las características peculiares y la cultura de los miembros de la comunidad hispana.
“ Por ejemplo –abundó García-, les damos a conocer cómo los inmigrantes de origen latinoamericano desconfían de la policía en sus respectivos países, por tantos casos de abusos y corrupción, y que ellos llegan acá con ese prejuicio”.

La diferencia se ve cuando los ciudadanos estadounidenses se acercan a la policía con mucha confianza mientras que los inmigrantes de origen latino no les miran a los ojos sino que bajan la cabeza y miran al piso, “pensando que así no les faltan el respeto”. Pero en realidad se trata de un gesto que puede ser confundido por un policía estadounidense.

Para muchos agentes anglos les resulta extraño que los hispanos tengan la cartera “tan gorda” cuando les piden sus documentos. “Les tenemos que explicar que nuestra costumbre es la de llevar de todo en la cartera, hasta la partida de matrimonio”, dijo riéndose García.
“ Otros tienen el dinero que acaban de sacar del banco o de cobrar en el trabajo y que van a enviar en sus remesas semanales; no se trata de efectivo para comprar drogas, como ellos a veces se imaginan”, concluyó.

En comunicación internacional
Alejandro “Alex” Zunca es un policía muy apreciado por la comunidad, no sólo en Estados Unidos sino en varias partes de Latinoamérica, especialmente en Argentina, su país natal.

Tanto así que concurre con regularidad –a veces con el Sargento Rufino García- a encuentros con los departamentos de Policía argentinos, como lo hicieron en enero pasado.

“Estamos continuamente en comunicación, pues nos hacen consultas sobre determinados casos y les damos recomendaciones para resolverlos”, cuenta Zunca.

Fruto de esas visitas es un cambio producido en una de las estaciones policiales de Buenos Aires, “que antes parecía una cárcel”.
“ Fuimos allá, cambiamos las ventanas y pintamos el local, y además sugerimos que pusieran secretarias… han pasado los meses y todo cambió pues la gente ahora se acerca con más confianza e incluso se redujeron los índices de criminalidad en la zona”, reveló.