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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Los resultados de las primarias
del llamado Súper Martes señalan algo
que se ha venido comentando por un tiempo: el impacto
del voto latino en la contienda electoral. A nivel
nacional, la senadora Hillary Clinton, de Nueva York,
recibió más del 60 por ciento del voto
latino en las primarias demócratas, comparado
con un 25 por ciento para el senador Barack Obama,
de Illinois. En algunos estados, Obama consiguió un
porcentaje más alto de votantes latinos –34
por ciento en California, por ejemplo– pero
la senadora Clinton obtuvo dos veces más apoyo
en California entre latinos, y en otros estados de
alta población latina –Nueva York, Nueva
Jersey, Massachusetts, entre otros-, Clinton ganó,
y se dice que su apoyo en la comunidad latina tuvo
mucho que ver.
El senador Obama ha sido criticado por los mismos
latinos que lo apoyan, como el congresista Luis Gutiérrez,
de Illinois, por lo que dice son sus pésimos
intentos de acercarse hacia la comunidad latina.
No fue hasta recientemente, dicen sus críticos,
que el senador se dio cuenta de la importancia de
la comunidad latina, y aún así ofrece
poco. Por ejemplo, su campaña la semana pasada
ofreció a los medios latinos la oportunidad
de entrevistar a la actriz Jessica Alba sobre su
apoyo a la candidatura de Obama, pero hasta el sol
de hoy muchos medios latinos estamos en espera por
una entrevista con él mismo, o con ALGUIEN
de su campaña. En cambio, la campaña
de Clinton desde un principio ha estado siempre disponible,
y muchos ya hemos hablado con la senadora o con un
alto funcionario de la campaña. Y obviamente,
su conexión a un presidente que siempre tuvo
mucho apoyo en la comunidad latina cuenta bastante.
Este martes 12 tenemos a nivel local la oportunidad
de ampliar ese impacto cuando se llevan a cabo las
primarias en Maryland, Virginia, y la ciudad de Washington.
Como en otras partes de Estados Unidos, aquí se
ha visto una enorme alza en la población latina,
especialmente en las áreas aledañas
a la capital federal. Vemos ese crecimiento en Arlington,
Alexandria, Manassas, Herndon, Silver Spring, Langley
Park, Gaithersburg, y muchas otras ciudades.
Irónicamente, se espera que las propuestas
locales en contra de los inmigrantes –particularmente
en Virginia– alienten a una mayor cantidad
de gente a que salgan a votar. Lo hemos dicho aquí antes
pero no está demás repetirlo: grupos
que abogan por los inmigrantes aseguran que jamás
han visto a la gente tan enojada por un tema tan
candente como la inmigración. “En mis
20 años de estar trabajando con el tema de
la inmigración, nunca los he visto tan enojados”,
afirma Cecilia Muñoz, del Consejo Nacional
de la Raza. “Y la gente enojada siempre sale
a votar”, añade.
Obviamente, lo más importante es votar. Enojado
o contento, sí puede, salga a votar este martes.
Hágalo no solamente como parte de su deber
como ciudadano/a, sino a nombre de los miles que
no pueden y cuentan con usted para ser su voz en
el ámbito político. Ponga de su parte
para cambiar el lamentable historial de poca participación
latina en las urnas electorales.
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