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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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El
Senado federal esta semana empezó a discutir
el tema de una reforma migratoria por primera vez
en esta sesión legislativa, con el comité judicial
auspiciando una audiencia donde funcionarios de la
administración Bush instaron a los legisladores
a que aprueben una reforma migratoria que incluya
un programa de llamados trabajadores huéspedes
para lidiar con lo que dicen es la creciente escasez
de trabajadores.
El también inmigrante Secretario de Comercio,
Carlos Gutiérrez, testificó ante el
comité que ha recibido muchas peticiones de
la industria empresarial, que está perdiendo
millones de dólares y viendo una baja en productividad
por la falta de trabajadores.
“
La inmigración contribuye al desarrollo económico
de nuestro país de tres maneras. Primero,
los inmigrantes toman trabajos en agricultura, la
industria hotelera y en la construcción, donde
empleadores no pueden encontrar estadounidenses que
lo hagan. Los inmigrantes son una parte esencial
de nuestro país”, dijo Gutiérrez,
natal de Cuba.
Michael Chertoff, el Secretario del Departamento
de Seguridad Interior y de madre inmigrante, también
testificó, diciendo que un programa de trabajadores
temporales ayudaría a disminuir el peligro
de indocumentados arriesgando sus vidas al cruzar
la frontera ilegalmente en busca de empleos.
El senador demócrata Edward Kennedy, de Massachusetts,
dice que próximamente presentará con
el senador republicano John McCain, de Arizona, un
proyecto de ley bipartidista. Legisladores de ambos
partidos en el Senado dijeron que pronto quisieran
llegar a un acuerdo, aunque naturalmente difieren
en cual sería la versión final. Pero
por lo menos en la Cámara Alta ahí están
discutiéndolo.
Como disco rayado, la pregunta
vuelve a ser, ¿y qué pasa con la Cámara
Baja? Legisladores en ese cuerpo legislativo insisten
en que continúan las negociaciones y que el
liderazgo apoya una reforma migratoria, pero no sale
el tema en ninguna agenda. ¿Qué esperan?
El presidente de El Salvador, Elías Antonio
Saca, estuvo en Washington esta semana donde se reunió con
su homólogo en la Casa Blanca para hablar
de la inmigración. El llamado Estatus de Protección
Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) vence
en septiembre para muchos salvadoreños que
viven y trabajan legalmente en Estados Unidos –incluyendo
gran cantidad en la zona metropolitana de Washington,
DC.– bajo un programa migratorio para personas
huyendo de desastres naturales y guerras civiles.
Saca naturalmente aboga por la renovación
del programa y así lo indicó durante
su reunión con el Presidente Bush. El Salvador
recibe casi $3.000 millones en remesas cada año,
aproximadamente un 20 por ciento de la economía
del país. El país centroamericano depende
tanto del dólar americano que incluso en el
año 2000 decretaron que solamente usarían
el dólar, mandando el colón salvadoreño
a volar. El Salvador es el único país
latinoamericano que todavía mantiene tropas
en Irak, y los críticos en El Salvador de
esa política acusan a Saca de ser un cínico
dispuesto a poner en peligro la vida de varios centenares
de soldados salvadoreños en una guerra sin
salida, solamente para asegurar la renovación
del TPS y la continuación del flujo del dólar.
El presidente Saca sostiene que aporta las tropas
simplemente porque apoya la política del presidente
Bush de “promover democracia” a través
del mundo, pero es interesante notar que se habló del
TPS y la guerra en Irak casi a la misma vez. ¿Pura
coincidencia?
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