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especial
 
Policía había acudido ocho veces al domicilio de los esposos Rodríguez-Benitez por denuncias de violencia doméstica
Misteriosas muertes de salvadoreño y sus cuatro hijos
conmueven a Maryland

En el caserío de Pozuelos, de El Salvador, Rosario de Rodríguez llora a su hijo Pedro, mientras sostiene la Cédula de Identidad Personal de su vástago trágicamente muerto en Frederick. Foto de La Prensa por Milena Varón




En medio de un tremendo suspenso y de una enorme expectativa que traspasó las fronteras del área metropolitana de Washington, DC, e incluso de Estados Unidos, la búsqueda de una joven madre se convirtió en el objetivo número uno de la policía y de las autoridades de la nación y de El Salvador.

Daisy Marlene Benítez, de 26 años, descrita como “bonita” y hasta “preciosa” por familiares que la conocieron, no ha sido vista desde el viernes 16 de marzo, último día en que dejó el restaurante donde ella trabajaba, a pocas cuadras de su casa en la comunidad de Hillcrest, en el Condado de Frederick (Maryland).

Su misteriosa desaparición ha causado perplejidad entre los efectivos del escuadrón de once investigadores dirigidos por Thomas V. Chase, Comandante de Investigación Criminal de Frederick, dedicados por entero a resolver el caso.
Ella puede desentrañar las razones de la muerte de su esposo, Pedro Rodríguez, de 28 años, a quien se encontró ahorcado, y de los cuatro hijos de la pareja: Elsa (9 años), Vanessa (4), Ángel (3) y Carena (1), cuyos cadáveres fueron descubiertos en los dormitorios de la misma casa.

Por el estado en que se encontraban los restos habían pasado varios días desde que se produjeron sus decesos. Se espera el protocolo de autopsia para determinar la fecha y las circunstancias de las muertes, pues un primer examen sólo constató que no habían sido abaleados o acuchillados. En los próximos días se conocerá si fueron envenenados o asfixiados.

Las hermanas Elsa y Vanessa Rodríguez, en foto reciente cortesía de José Ángel Rodríguez, tío de las niñas asesinadas. Foto de La Prensa por Milena Varón

El macabro hallazgo
Eran las 3:00 p.m. del lunes 26 cuando un funcionario que trabaja como enlace hispano en la escuela elemental Hillcrest llegó hasta la ‘townhouse’ de dos pisos ubicada en el 1252 de Danielle Drive, en una comunidad donde viven numerosas familias de origen hispano.

Las autoridades del plantel estaban preocupadas por la situación de los niños Rodríguez que no habían acudido al plantel desde hacía varios días. Con insistencia habían llamado por teléfono a la residencia así como al celular de la madre, y no encontraron respuesta.

Al ver que nadie respondía a la puerta, el funcionario escolar llamó a la policía y una patrulla acudió al lugar. Dos oficiales ingresaron por una ventana a la casa y se encontraron con el olor a muerte y luego con un espantoso cuadro: el cuerpo de un hombre, identificado después como Pedro Rodríguez, colgaba desde una viga. Metros más allá, en los dormitorios, encontraron a los cuatro niños. Todos estaban muertos, aparentemente desde hacía varios días, cubiertos por algunas cobijas.

Thomas Chase, a la vez portavoz del Departamento de Policía, dijo a Washington Hispanic que tras ese macabro hallazgo “la principal prioridad” era la búsqueda de Daisy Marlene Benítez, la esposa desaparecida, a quien invitó a presentarse a las autoridades para dar su testimonio.

Pasaban los días y la prolongada espera no daba los frutos esperados.

Los posibles móviles
Tanto detectives como familiares y amigos barajan una serie de posibilidades sobre el origen y los móviles de la muerte.
Diversas versiones hablan de desencuentros familiares que llegaron hasta los golpes en diciembre pasado.

Los suegros de Daisy Marlene no tienen un buen concepto de ella y en declaraciones a La Prensa Gráfica, de El Salvador, se refirieron al comportamiento de la mujer. “Ella es muy bonita, muy preciosa, pero su corazón es negro, al último extremo”, consideró, en versión grabada.

La madre de Pedro Rodríguez fue más allá. “Él me contó que ella le dijo que lo iba a mandar a matar” y que por ley le iba a quitar la casa, afirmó Rosario de Rodríguez.

“Fíjese mamá, Marlene me dijo que me va a mandar a matar”


De La Prensa / El Salvador

Los familiares de Pedro Rodríguez y de Daisy Benítez, residentes en El Salvador, manifestaron ayer que entre ellos había problemas.
José Pedro Rodríguez, de 62 años, y Rosario de Rodríguez, de 49 años, aseguraron que su hijo Pedro había sido amenazado de muerte por su esposa.

Manifestaron que las intimidaciones surgieron más de dos años atrás, y que hace un mes recibieron una llamada de su hijo en la cual además de confirmar las advertencias les contó de la mala relación que llevaba con su esposa.

“ Fíjese, mamá, que me ha dicho Marlene que me va a mandar a matar y que me va a quitar la casa y a mis hijos por ley”, dijo la madre de Pedro, quien agregó además que su hijo le contó que a veces su esposa no le daba de comer y hasta lo corría de su casa.
“ Eso se lo creí a mi hijo, pues cuando vivían en El Salvador ella le daba malos tratos y eso me consta, porque hasta me la había echado de enemiga por defender a mi hijo”, agregó.

Frente a la residencia de la familia Rodríguez en Frederick, varios vecinos colocaron ositos de peluche en memoria al padre y sus cuatro hijos a quienes se encontraron muertos. Foto: Adrian Meshad/Washington Hispanic

Sin embargo, Miriam Ángela Benítez, hermana de Daisy, no compartió la idea de la familia de su cuñado, y aunque sostuvo que como todo matrimonio habían tenido discusiones, ellos se reconciliaban rápidamente. En declaraciones a la agencia Associated Press, manifestó: “(Daisy) tenía problemas con (su marido) Pedro y me había dicho que le pidió que se separaran, pero él le dijo que no lo permitiría”.

Relató además que en diciembre pasado él la había golpeado.

Á ngela dijo que la última vez que se comunicó con su hermana ella habló “bien tranquila”. “No me dijo nada, lo que fue nada… y allí estaba él (Pedro). Eso ocurrió el 16 de marzo”.

Narró que la semana siguiente estuvo llamando por teléfono a la casa de su hermana y nadie atendió.


Uno de los siete hermanos de Pedro, José Ángel Rodríguez, de 31 años, dijo que en la última conversación que sostuvieron le contó que había golpeado a Daisy.

“ Se lo dije varias veces, veníte para California, y si está muy aburrido váyase para El Salvador, es mejor que la deje, ustedes ya no pueden vivir juntos”, dijo José Ángel.

Piden ayuda
Mientras, José Pedro y Rosario Imelda hicieron un llamado al Gobierno para que interceda y les ayude a acelerar el traslado de su hijo y sus nietos. “Hacemos un llamado al señor presidente para que nos ayude”, expresaron.

El miércoles 28 por la tarde, la coordinadora de gestión humanitaria de cancillería, Elizabeth Quintanilla, llegó hasta el caserío Pozuelos y se comprometió a acelerar los trámites de repatriación de los cinco cuerpos.


“ Daisy preséntate a decir tu verdad”



La Cónsul General de El Salvador en Washington, DC, urgió a Daisy Marlene a presentarse a las autoridades y decir cuanto antes su verdad, por más dolorosa que ésta sea. “Mientras ella no diga qué pasó realmente nosotros no somos quiénes para emitir una opinión, sobre todo sobre su orientación y su moral”, afirmó en declaraciones a Washington Hispanic.

“ Como mujer y como madre la comprendo en el dolor que pueda estar viviendo, pero en ningún momento la policía ni nadie la está acusando de los hechos. Su madre suplica que se comunique con ella. Estamos para ayudarla, lo que más necesita es comprensión y amor”., señaló.

Indicó que ella puede llamarla al celular (202) 957-4081 para recibir esa ayuda.

Dijo que personalmente desde que tomó el caso habló con los familiares de los implicados. “Ha sido muy duro pero sólo falta que aparezca Daisy Marlene”, expresó.

“ No ha habido ningún indicio sobre su paradero y a mí me parece sumamente raro porque desde el viernes 16 de marzo, cuando habló con su hermana Ángela, no se volvió a saber nada de ella”.

“ Ni siquiera me ha contestado en su celular”, indicó.

La diplomática reconoció que hay “varios escenarios” planteados sobre la posibilidad de lo que le ha pasado a ella. “Puede haberse ido a otra parte, o cruzado la frontera de Estados Unidos, o, también puede estar muerta, no lo sabemos”, dijo.

“ Esperamos que hable, porque inclusive su madre, doña Lidia Quinteros, me decía en una llamada telefónica desde Cabañas, con toda su humildad, que la busquemos ‘en el río o en el mar’, cosas que se dan en El Salvador”, reveló.

Chávez Escobar avanzó una hipótesis “atrevida”, según calificó, tras conocer que era un matrimonio que no se llevaba bien y que la policía acudió en ocasiones por violencia doméstica. “Ella se sentía mal por lo que estaba viviendo y por eso me da la impresión que esto va tomando un cauce de un problema de pareja, totalmente”.

Sin embargo, no quiso opinar sobre Daisy Marlene, “una madre que si nos está escuchando en alguna parte, ha perdido a sus cuatro hijos”.

Al respecto, consideró “muy cruel” tomar las versiones de los vecinos que dicen que la vieron platicando con otra persona, “un hondureño”.