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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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A
la vez que el pleno del Senado federal comienza a
discutir el tema de reforma migratoria, un grupo
de congresistas demócratas auspició una
sesión informativa para ventilar las quejas
del gobierno de Puerto Rico y de otros sectores por
la presunta falta de cooperación de la Oficina
Federal de Investigaciones (FBI) en unas pesquisas
sobre la muerte de un líder del movimiento
independentista en la Isla y agresiones contra periodistas
por parte de agentes federales.
Como parte de la llamada lucha contra el terrorismo,
el FBI y otras autoridades federales han estado llevando
a cabo operativos en la Isla que muchos alegan se
hacen simplemente para tratar de sofocar intentos
de ampliar el movimiento independentista en la Isla.
En un enfrentamiento con agentes del FBI en su hogar
el pasado 23 de septiembre, el líder independentista
Filiberto Ojeda Ríos murió desangrado,
y en la sesión congresional el Secretario
de Justicia de Puerto Rico le dijo a los legisladores
que no tenía que haber pasado de esa manera. “La
información que tenemos es que si él
hubiera sido atendido, no hubiera muerto”,
declaró Roberto Sánchez Ramos. El FBI
bloqueó el acceso a Ojeda Ríos por
varios días.
Por otra parte, periodistas dicen haber sido víctimas
de maltrato a manos del FBI durante un operativo
el mes pasado en el hogar de una mujer supuestamente
vinculada al movimiento por la independencia isleña.
Dos periodistas, Oscar Serrano, presidente de la
Asociación de Periodistas de Puerto Rico,
y el camarógrafo Normando Valentín,
presentaron un video grabado en las afueras de un
apartamento en la ciudad capitalina de San Juan donde
se llevó a cabo el operativo del FBI y donde
se ve el enfrentamiento con los agentes federales.
Durante la presentación del video, varios
de los congresistas se veían visiblemente
conmocionados.
“
Queda muy claro que aquí hay suficiente evidencia
para exigir una respuesta del FBI”, dijo el
congresista Bobby Scott, de Virginia.
Indignado, el congresista José Serrano, de
Nueva York, dijo que a la mayoría republicana,
ausente de la sesión, “solamente le
importa hablar de indocumentados e ir detrás
de indocumentados, pero no le hacen caso a una situación
que afecta sus propios ciudadanos”. Como territorio
estadounidense, los más de 4 millones de residentes
de la Isla son ciudadanos de nacimiento.
Ni el FBI ni el departamento federal de Justicia
enviaron representantes a la sesión congresional.
En una reciente audiencia privada en el Comité Judicial
de la Cámara de Representantes, representantes
del FBI dijeron que no habían avisado de antemano
a las autoridades puertorriqueñas del operativo
contra Ojeda Ríos porque “no confiaban” en
ellos.
La legisladora neoyorquina Nydia Velázquez
comentó sentirse “avergonzada” como
congresista. “Se supone que el FBI guarde el
orden y no esté atentando contra los derechos
civiles de la gente. Como puertorriqueña,
tengo un interés personal en que a los residentes
de Puerto Rico se les trate como ciudadanos estadounidenses
que son y no como ciudadanos de segunda clase”.
Serrano añadió que la ausencia del
FBI en la sesión apunta a un “patrón
de falta de respeto” hacia Puerto Rico. “Imagínense
que esto hubiera ocurrido en una ciudad en Estados
Unidos. Hubiera provocado una enorme indignación”.
La sesión congresional no pudo ser calificada
como audiencia formal porque no obtuvieron la cooperación
de la mayoría republicana en el comité judicial,
algo que los congresistas calificaron como “lamentable”.
No obstante, el legislador Charles Rangel, de Nueva
York, sostuvo que la sesión se llevó a
cabo para recopilar información con miras
a llevar a cabo audiencias en la Isla en una fecha
por determinar, y prometió darle seguimiento.
“Cuando no hacemos nada, somos parte del problema”,
dijo Rangel.
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