| Bush finalmente
mira hacia el sur |
Por: María
Elena Salinas
El
presidente Bush debe estar practicando su español.
Hace tiempo que no lo utiliza. Por suerte, tiene a Carlos
Gutiérrez como Secretario de Comercio –el que
mejor habla español entre sus colaboradores- para
darle algunos consejitos sobre el idioma. Los va a necesitar
durante su viaje a Latinoamérica.
Bush visitará la región entre el 8 y el 14
de marzo, en el más amplio viaje a Latinoamérica
desde que llegó al poder. Gran parte de los latinoamericanos
recuerdan todavía su promesa de que la región
sería una prioridad para su gobierno. Sin embargo,
los vecinos del sur han sido virtualmente ignorados por la
administración Bush con la excusa de que la guerra
contra el terrorismo ha consumido la mayoría –si
no toda- de la atención, los recursos y el tiempo
del país.
La Casa Blanca describe la visita de Bush como un “viaje
que subrayará el compromiso de Estados Unidos con
el hemisferio occidental y destacará nuestra agenda
común para avanzar hacia la libertad, la prosperidad
y la justicia social y llevar los beneficios de la democracia
hacia las áreas de la salud, la educación y
la oportunidad económica”. Parece una noble
causa. Pero el viaje es visto por muchos como un esfuerzo
de contrarrestar la influencia que el presidente venezolano
Hugo Chávez está teniendo en la región.
Para eso, quizás, Bush estaría llegando demasiado
tarde.
Mientras el presidente estadounidense estaba librando la
guerra contra el terrorismo en el Medio Oriente, algunas
cosas cambiaron en Latinoamérica. Entre otras, hay
por lo menos siete países que son gobernados por izquierdistas,
muchos de ellos amigos y aliados de Chávez, quien
rápidamente está convirtiendo a su país
en un estado socialista.
Se espera que Bush discuta en Brasil con el presidente Luiz
Inacio Lula da Silva una variedad de temas que van desde
el uso de etanol como fuente de energía hasta el calentamiento
global. Se cree que Bush eligió a Brasil para iniciar
su recorrido por Latinoamérica porque, aunque Lula
forma parte de la nueva izquierda latinoamericana, es considerado
uno de los izquierdistas más moderados y mantiene
una buena relación con Estados Unidos.
En Uruguay, Bush probablemente encontrará también
terreno amistoso. El presidente Tabaré Vásquez
visitó a Bush en mayo de 2006 y le expresó su
interés en negociar un acuerdo de libre comercio con
Estados Unidos. Aunque sus socios en el MERCOSUR, el bloque
sudamericano de comercio, se oponen a ello.
La tercera parada de Bush será en Colombia, donde
el presidente Álvaro Uribe espera que Bush ofrezca
mayor apoyo para el Plan Colombia: una estrategia que, inicialmente,
apuntó a erradicar cultivos ilícitos y después
se amplió para incluir la lucha contra el terrorismo.
Uribe es el mejor aliado de Estados Unidos en Sudamérica,
pero su gobierno se ha visto afectado por escándalos
políticos. El más reciente ha sido el arresto
de varios legisladores cercanos a su gobierno por supuestos
vínculos con los grupos paramilitares de derecha.
El viaje a Guatemala está previsto para experimentar “la
rica diversidad cultural de la nación centroamericana”,
según dice la Casa Blanca. Pero es probable que se
trate de algo más que una simple experiencia cultural.
Los dos países han gozado de una buena relación,
pero existe cierto resentimiento entre muchos guatemaltecos
después que Estados Unidos ayudará a financiar
la guerra civil que dejó decenas de miles de muertos
en esa nación. La inmigración es allí tema
de contienda al igual que la proliferación de las
pandillas o Maras.
Justamente, la semana pasada Bush prometió a su homólogo
salvadoreño, Tony Saca, que ayudaría en la
investigación del asesinato de cuatro policías
guatemaltecos sospechosos de asesinar a tres legisladores
salvadoreños y a su conductor.
Los asuntos de violencia y seguridad estarán también
en la agenda en México, la última parada de
Bush en su visita a Latinoamérica. Se espera que en
menos de dos días el presidente discuta de todo con
el nuevo jefe de estado mexicano, Felipe Calderón,
desde inmigración, el muro en la frontera, inversiones
y la creación de empleos, hasta la guerra contra las
drogas.
El desafío de Bush en este viaje es no sólo
reforzar las alianzas con estos países y esperar que
se extiendan hacia otros países limítrofes,
sino también prevenir que el líder venezolano
continúe robándose el protagonismo. Chávez,
quien acusa a Bush de tratar de “dividir” la
región, predice que su viaje será un fracaso.
Esperemos que no sea demasiado tarde para que Bush demuestre
lo contrario.
(*) Conéctese a www.mariaesalinas.com.
(c) 2007 by Maria Elena Salinas
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