Página
2 de 3
 |
| Nutrición
y salud cardiovascular |
| Cómo
tener un corazón saludable |
|
| Para un
corazón sano, evite las grasas trans.
AP |
Por Dr. Juan J. Rivera y
Dra. Uriyoán Colón-Ramos
Especial para Washington Hispanic
Un aspecto importante para
tener un corazón contento es mantener
un balance entre las calorías que consumimos
y las calorías que usamos a diario. Es
decir, el mantener un peso ideal es de vital
importancia para mejorar nuestro perfil cardiovascular.
Las calorías representan un recurso de
energía importante para que el cuerpo
pueda realizar efectivamente las actividades
del diario vivir. El asunto del balance de las
calorías es sencillo: mientras más
calorías consumimos y menos actividad
hacemos, más nos vamos a desviar de nuestro
peso ideal. La actividad física, que tanta
falta hace en la comunidad hispana, ayuda a bajar
de peso, a mantener la presión sanguínea
bajo control y a mejorar el nivel de colesterol
y triglicéridos en la sangre.
Un estudio publicado recientemente en la revista
científica Archives of Internal Medicine
revisó la literatura científica
sobre cómo el tener sobrepeso puede aumentar
el riesgo cardiovascular.
El estudio encontró que las personas con
sobrepeso moderado tienen hasta 17% más
riesgo de padecer de enfermedades cardiovasculares
en comparación con las que se encuentran
en su peso ideal. Es decir, aun cuando el aumento
en peso se considera como uno mínimo,
esto puede significar un aumento en el riesgo
cardiovascular de 17%. Esto es sin contar los
problemas de presión sanguínea
y colesterol que vienen a la par con el estar
sobrepeso y que pueden aumentar a su vez el riesgo
a 32%.
Por ello, ¿qué se puede hacer para
mantener un corazón contento si usted
se encuentra sobre su peso ideal?
1) Trate poco a poco de implementar una rutina
de ejercicio aeróbico. La Sociedad Americana
del Corazón recomienda que hagamos ejercicio
moderado (como por ejemplo caminar rápido)
por 30 minutos, no menos de 5 días a la
semana. Si usted es mayor de 35 años,
padece de enfermedad coronaria o posee múltiples
factores de riesgo, visite a su médico
antes de comenzar a ejercitarse frecuentemente.
2) Preste atención a la cantidad y al
tipo de alimento que está consumiendo.
Los carbohidratos y las proteínas aportan
4 calorías por gramo, mientras que las
grasas y los alcoholes aportan 8 y 7 calorías
por gramo, respectivamente. Por tal razón,
se recomienda incorporar frutas y vegetales en
la dieta. Estos productos no sólo están
repletos de vitaminas, minerales y nutrientes,
sino que también calman su apetito al
hacerle sentir más lleno después
de comer.
Aunque las grasas aportan más calorías
que los otros macro-nutrientes, tenemos que diferenciar
entre las distintas grasas. Las grasas buenas
son las poli y mono-saturadas, las cuales se
encuentran primordialmente en nueces, maní y
otras semillas, o en aceites vegetales, de oliva,
de soya y de canola. Estas grasas disminuyen
el nivel de triglicéridos en la sangre
y aumentan el nivel de colesterol bueno.
Las grasas malas son las saturadas y las trans.
Al comprar un alimento, asegúrese mirando
en la etiqueta nutricional (al lado o detrás
del paquete) que el alimento tenga cero grasas
trans y un porcentaje bajo de grasas saturadas.
Si no es así, no lo compre. Un consumo
elevado de estas grasas promueve el desarrollo
de enfermedad coronaria.
3) No pierda más de una libra por semana.
Manténgase alejado de las dietas de las
estrellas de Hollywood. En general, los programas
que logran que usted baje una gran cantidad de
libras rápidamente no funcionan a largo
plazo. Tampoco funcionan las promesas efímeras
de fin de año, las cuales usualmente se
basan en un sentimiento de culpabilidad. La clave
es hacer del ejercicio y de la buena nutrición
parte de su filosofía y estilo de vida.
El Dr. Rivera es cardiólogo del Hospital
Johns Hopkins y escribe en nuevocorazonhispano.com.
La Dra. Colón Ramos trabaja para el Center
for Science in the Public Interest.
| Según
un estudio |
| Bebés
prematuros enfrentan riesgos |
Por Carla K. Johnson
AP
El estudio más extenso
en la historia sobre las consecuencias a largo
plazo de los partos prematuros descubrió que
los niños nacidos de esa forma experimentan
mayores tasas de mortalidad en la infancia y
tienen más probabilidades de no tener
hijos cuando son adultos.
|
|
| Los riesgos
para niños prematuros no disminuye
cuando crecen. AP |
Los
expertos consideraron que la investigación
es significativa porque dio seguimiento a 1.2
millones de nacimientos en Noruega durante décadas.
El estudio despierta también nuevas preguntas
sobre los riesgos futuros que enfrentarían
quienes hoy son bebés pequeños,
salvados por la medicina moderna.
Nuevos medicamentos y terapias, cuyo uso se volvió más
extenso en la década de 1990, salvan ahora
a bebés más pequeños y enfermos.
Así, los bebés en el estudio podrían
haber sido en promedio más saludables
que los niños nacidos en forma prematura
en los años recientes, dijeron los expertos.
“¿
Estamos mejorando su supervivencia pero a costa
de que sufran problemas significativos en el
futuro?”, preguntó la doctora Geeta
Swamy, del Centro Médico de la Universidad
de Duke y quien fue la que coordinó el
estudio.
La mayoría de los bebés prematuros
crece hasta tener buena salud y una reproducción
normal, pero los investigadores encontraron más
riesgos, en comparación con los bebés
nacidos de 1967 a 1988 tras el periodo normal
de gestación.
Los hallazgos se suman a las consecuencias conocidas
de los partos prematuros, como problemas pulmonares,
discapacidades, retrasos mentales y bajo rendimiento
escolar.
En el estudio, que apareció en el Journal
of the American Medical Association, se señala
que más de 60 mil niños noruegos
nacieron prematuramente, aproximadamente 5% del
total. No se tomaron en cuenta partos múltiples.
Como se esperaba, los bebés nacidos de
manera anticipada tuvieron más probabilidades
de morir durante el primer año de vida,
en comparación con los niños nacidos
normalmente.
Lo sorprendente es que el riesgo mayor de morir
persistió a medida que los niños
crecían.
Los infantes que nacieron con un adelanto de
entre cinco y nueve semanas mostraron el doble
del riesgo de morir en edades de entre 1 y 5
años, en comparación con quienes
nacieron tras la gestación normal. El
riesgo total de muerte fue bajo: 33 de los 5.880
niños en el grupo de los prematuros fallecieron.
Cuando los investigadores analizaron por separado
a los niños y niñas, encontraron
que los varones tuvieron un vínculo más
fuerte entre el nacimiento prematuro y las mayores
tasas de fallecimiento en la infancia.
| Común
problema podría tener serias consecuencias |
| Acidez
gástrica crónica puede causar
cáncer de esófago |
|
|
| Una operación
gátrica puede solucionar la acidez
de estómago. AP |
Por
Lauran Neergaard
AP
La acidez gástrica
crónica significa un baño ácido
diario para el esófago, y las complicaciones
por ello se están incrementando.
Nuevas cifras gubernamentales muestran un incremento
preocupante en desordenes de esófago debido
al reflujo ácido severo. El peor de esos
desórdenes, el cáncer de esófago,
continúa su marcha como el tumor maligno
de más rápida incidencia en el
país.
¿
Qué hacer si usted es uno de los aproximadamente
tres millones de estadounidenses cuyo corroído
esófago significa un alto riesgo de desarrollar
este cáncer especialmente mortal? Más
médicos están intentando eliminar
el peor daño, dirigiendo energía
de radiofrecuencia por la garganta para quemar
las células precancerosas.
Aunque todavía no hay certeza de que eso
evitará que se desarrolle el cáncer,
los estudios son suficientemente alentadores,
por lo que los especialistas han comenzado a
debatir cómo detectar de mejor manera
a pacientes en riesgo, gente que padece la enfermedad
llamada esófago de Barrett.
Irónicamente, un esófago dañado
podría no sentir la quemadura del reflujo ácido,
por lo cual quienes se encuentren en tal situación
ignorarían el riesgo.
“
Uno estaría insensibilizado. Pasaría
mucho tiempo antes de que uno se diera cuenta
que se tiene (esófago de) Barrett”,
advirtió el doctor John I. Allen, de la
Asociación Gastroenterológica Estadounidense.
La acidez gástrica es en ocasiones un
problema temporal, pero también podría
ser señal de la enfermedad de reflujo
gastrointestinal, o GERD por sus siglas en inglés,
donde una válvula flácida permite
que el ácido estomacal regrese regularmente
al delicado esófago.
Millones de personas sufren de GERD, padecimiento
que está incrementándose al aumentar
la obesidad. Para la mayoría de la gente
los medicamentos supresores del ácido
es la respuesta.
Pero el reflujo severo durante muchos años
puede causar problemas graves a una fracción
de los enfermos. El revestimiento del esófago
se erosiona hasta que sangra, se estrecha dificultando
el deglutir, o peor, comienza a autorrepararse
con células más resistentes al ácido
intestinal que resultan ser más propensas
al cáncer.
La fase última de este mal es el esófago
de Barrett, y quienes lo padecen son 30 veces
más proclives que una persona promedio
a desarrollar cáncer de esófago.
|