| Que comience
ya el debate migratorio |
Por: María
Elena Salinas
Es
inevitable. Nuestro resquebrajado sistema de inmigración
tiene que ser corregido. Así crea usted que el país
necesita una fuerza laboral de inmigrantes con una oportunidad
de obtener un estatus legal o que necesitamos cerrar nuestras
fronteras y echarlos a todos, una cosa es segura, no podemos
mantener la situación sin resolver.
El tema de inmigración tiene nuevamente los ánimos
caldeados y al país polarizado. Durante las últimas
dos semanas hemos empezado a ver algún movimiento
en Washington. Dos propuestas diferentes han sido presentadas.
Las dos tienen metas similares: seguridad en la frontera,
verificación de estatus por los empleadores y cubrir
la necesidad de una fuerza laboral temporal. Pero los enfoques
para alcanzar esas metas son muy diferentes.
Dos congresistas, el demócrata de Illinois, Luis Gutiérrez,
y el republicano de Arizona, Jeff Flake, han logrado poner
a un lado la politiquería y trabajar juntos para crear
una pieza legislativa que –aunque no sea perfecta-
contempla los principales temas que preocupan a cada bando.
Pero, la propuesta de la Casa Blanca y senadores republicanos –cuyos
puntos principales fueron filtrados previamente a la prensa-
suena como una receta para desastres.
El famoso programa de trabajadores huéspedes que el
presidente Bush ha promovido durante varios años dividiría
a los trabajadores en dos categorías: trabajadores
temporales y trabajadores “por temporada”. Los
primeros podrían solicitar una visa por dos años,
regresar después a sus países por seis meses
y presentar una nueva solicitud. Dos años más
adentro y seis meses fuera, hasta por seis años. Los
trabajadores “por temporada” podrían solicitar
una visa por nueve meses, después irse a sus países
por tres meses y continuar esta rotación indefinidamente.
Yo pensé que estábamos buscando maneras de
hacer al sistema más eficiente y no más complicado. ¿Quién
estaría sacando la cuenta de quiénes entran,
quiénes salen y cuándo? Suena como una pesadilla
burocrática. ¿Y qué pasó con
la idea de una reforma migratoria humana y compasiva? Esta
propuesta no contempla la unidad familiar.
Ambas propuestas, la de Gutiérrez/Flake y la de la
Casa Blanca, requieren que los trabajadores temporales tomen
sólo los trabajos que los estadounidenses no quieren
y exigen además una revisión de la hoja de
vida del trabajador. No hay nada malo con eso. La primera
propuesta pide un pago de $500 para solicitar la visa y la
otra $1.500 cada vez que se solicite.
Pero la provisión que más me llama la atención
es una llamada: “sacando de la sombra a los trabajadores
indocumentados”. Eso, por supuesto, es un esfuerzo
por lidiar con los 12 millones de trabajadores indocumentados
que viven en el país, sin dar la impresión
de que se les está premiando por haber llegado ilegalmente.
Ofrece una visa por tres años, renovable cada tres
años de manera indefinida. Hasta ahora suena bien.
Pero cuando uno empieza a analizar con mayor profundidad
los requisitos de idioma y otros de la propuesta de la Casa
Blanca comienza a sentirse como si las palabras le saltaran
y le golpearan sobre la cabeza.
Cada tres años el solicitante debe pasar una prueba
de inglés y cívica, pagar $3.500 en multas
y gastos de procesamiento; además, no tendría
acceso a los impuestos deducidos del seguro social durante
el tiempo que estuvo trabajando ilegalmente en el país.
Los que tengan esas visas no serían elegibles para
ningún beneficio público excepto atención
de emergencia y educación básica, y no podrían
pedir a ningún familiar. Les permitiría solicitar
eventualmente una visa permanente pagando una multa de $10.000
regresando antes a su país. Y como si eso no fuera
suficientemente duro, “el solicitante debe competir
con trabajadores altamente calificados según el sistema
de visas por méritos”.
Parece como si la intención fuera disuadir al inmigrante
de permanecer en el país haciéndole el proceso
lo más difícil posible y poniéndole
cuantas trabas puedan en el camino para que regrese a casa
llevándose a sus familiares. Eso, o permanecer dentro
pero viviendo en la penumbra.
No cabe duda que habrá muchas versiones de la propuesta
migratoria en los próximos meses. Algunas más
generosas que otras. Lo importante es que el debate sobre
inmigración comience y se mantenga a toda marcha.
Esperemos que al final nuestros políticos consideren
una propuesta de reforma migratoria comprensiva, realista
y humana que beneficie al país y respete la unidad
familiar.
(*) Conéctese a www.mariaesalinas.com.
(c) 2007 by Maria Elena Salinas
|
| |
| |
|
|