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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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EComo
dice una de las más conocidas canciones de
Rubén Blades, personas de diversas partes
del mundo dijeron "presente" durante la
enorme manifestación este pasado lunes a favor
de que el Congreso federal apruebe una amplia reforma
migratoria.
"
Cuando recién llegamos a este país
hace 40, 50 años, sufrimos las mismas cosas
que sufren los inmigrantes hoy en día",
comentó Manuel Mirabal, presidente de la Coalición
Nacional Puertorriqueña (NPRC, por sus siglas
en inglés). "Somos ciudadanos americanos,
pero no faltamos de apoyar y entender la causa humana
que existe hoy, que el Congreso no está reconociendo
que debe de apoyar y por eso estamos aquí,
para apoyar esa causa y para decirle a la comunidad
inmigrante que nosotros estamos con ellos".
Y no sólo estaban grupos latinos. En la concurrencia
había también personas de Irlanda,
Nigeria, y Asia, entre otros.
¿
Pero quiénes brillaban por su ausencia? Los
grupos cubanos. Desde que empezara a discutirse en
el Congreso el tema de la inmigración y a
pesar de que los legisladores cubano-americanos han
hablado contundentemente de la necesidad de lidiar
con el tema, y a pesar de que uno de los principales
promotores de una legislación migratoria es
el senador cubano-americano Mel Martínez de
Florida (él, como la mayoría de los
legisladores cubano-americanos, también inmigrante),
los grupos cubano-americanos a nivel nacional no
han dicho ni pío sobre el asunto.
Quizás concuerdan con los demás grupos
y abogan por una política migratoria que tenga
sentido y sea razonable, pero con su silencio desafortunadamente
dan la impresión que porque gozan de un estatus
migratorio totalmente distinto a cualquier otro grupo
de inmigrantes debido a la política que Estados
Unidos mantiene hacia Cuba, no les quita el sueño
la situación apremiante de los demás
inmigrantes en este país.
Por cierto, varios de los miembros del Gabinete del
presidente Bush son inmigrantes o hijos de inmigrantes.
Muchos sabemos que el Secretario de Justicia, Alberto
Gonzáles, es hijo de inmigrantes mexicanos.
Pero hay otros. El Secretario de Transporte, Norman
Mineta, nació en California de padres japoneses
y sufrió la humillación de vivir en
un campo de detención junto a miles de residentes
japoneses durante la Segunda Guerra Mundial cuando
el entonces presidente Roosevelt impulsó una
política racista contra un grupo de sus propios
ciudadanos. Elaine Chao, la Secretaria de Trabajo,
nació en Taiwán y emigró a Nueva
York a los 8 años. Carlos Gutiérrez,
el Secretario de Comercio, salió de Cuba a
los 6 años. Michael Chertoff, el Secretario
de Seguridad Doméstica, nació en Nueva
Jersey de madre israelí y abuelos rusos. Bajos
leyes israelíes, Chertoff también es
considerado ciudadano de Israel. Por otra parte,
ante las multitudinarias manifestaciones esta semana
no solamente en Washington pero en otras ciudades
del país, los dos líderes republicanos
en el Congreso –el senador Bill Frist y el
congresista Dennis Hastert-, circulan un documento
donde dicen que buscarán aprobar una ley de
inmigración que no considere el estar en el
país ilegalmente como un crimen mayor. Esa
polémica propuesta forma parte de la legislación
aprobada por la Cámara de Representantes.
"
Sigue siendo nuestra intención formular una
iniciativa sólida de seguridad fronteriza
que no considere un delito grave la presencia ilegal
de alguien en Estados Unidos", dice el documento.
Según las más recientes encuestas,
solamente un 20% de la población estadounidense
apoya criminalizar el estar aquí ilegalmente.
La mayoría, indican las encuestas, favorece
lo que circulaba en el Senado antes del receso de
Semana Santa, que incluye un plan para que los inmigrantes
indocumentados paguen una multa e impuestos como
parte de un proceso para conseguir la residencia
legal.
Los senadores anticipan que volverán a tomar
el tema cuando regresen a fin de mes, aunque no hay
garantía que lleguen a un acuerdo.
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