Por:
Dr. Leonel Flores (*)
El pasado fin de semana se llevó a cabo
la primera feria de salud para los salvadoreños
residentes en Estados Unidos. Sabiendo la gran
necesidad de los salvadoreños sin atención
médica en este país, que son miles
al igual que otras minorías que están
desprotegidos por el deficiente sistema de salud
de Estados Unidos, lo percibí como una gran
noticia, pero al revisar el contexto y el contenido
de dicho evento, volví a la triste realidad,
un grupo de empresarios en busca de los dólares
de nuestros compatriotas sin necesidad de cruzar
el Río Bravo ni de arriesgar sus vidas en
el desierto. Lo más triste es el involucramiento
del gobierno salvadoreño en dichas actividades
estrictamente de empresas privadas.
Es cierto que se necesitan ferias de salud para
nuestros compatriotas acá en el exterior,
pero de contenido educativo, para que se fomente
la cultura de que la salud sea una prioridad a
cualquier edad y prevenir enfermedades o detectarlas
en la fase tratable; y no promocional, mucho menos
con ofertas que caen fuera del marco de la ley.
Esta es la segunda vez que empresas sin escrúpulos
tratan de engañar a nuestros compatriotas
que están fuera del sistema de atención
en salud en este país. La primera fue la
llamada “tarjeta pro-salud” que inmediatamente
mandó el mensaje premeditado de que al comprar
dicha tarjeta acá, automáticamente
nuestros familiares tendrían cobertura de
salud en El Salvador. A Dios gracias esa estrategia
no les funcionó.
¿
Qué es lo que ofrecen en esta ocasión
y qué es preocupante? Primeramente promover
algo nuevo llamado “turismo médico”,
como si la salud de una persona fuera comparable
con comprar un boleto de avión y viajar
por placer. En segundo lugar, al entrevistar al
encargado del negocio dijo: “un salvadoreño
residente en Estados Unidos que viaja y recibe
atención en su hospital puede continuar
su tratamiento aquí, a través de
consultas por Internet y teléfono e incluso
le envían por correo sus medicamentos”.
(EDH Abril 14, 2008)
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¡ Qué ignorancia
más grande de las leyes en EEUU! Ni siquiera
los medicamentos canadienses han sido aprobados
por la Administración de Drogas y Alimentos
(FDA, por sus siglas en inglés) para ser
introducidos al mercado de este país o,
lo que es peor, el hecho de continuar consultas
médicas por Internet sin ni siquiera tocar
al paciente y prescribir a través de la
red cibernética.
La FDA, que es el organismo
internacional por excelencia que certifica la
calidad de los medicamentos es clara en cuanto
a esta conducta: “Las medicinas que usted
compra fuera de EEUU podrían ser peligrosas
e ineficaces debido a garantía de calidad,
posibilidad de falsificación, sustancias
no verificadas, riesgo del uso no supervisado,
falta de información en las etiquetas.
La posesión de medicinas sin prescripción
médica en EEUU puede violar leyes locales
y federales. En cifras, diríamos que el
88% de los medicamentos importados por extranjeros
a USA no han sido aprobados por la Administración
de Drogas y Alimentos”. (Link http://www.fda.gov/fdac/features/2004/204_illegal.html
o las acciones en contra de personas importadoras
de medicamentos a EEUU.http://www.fda.gov/bbs/topics/news/2004/NEW01142.html).
Nuevamente hay que alzar la voz de alerta y que
nuestras comunidades no se confundan al tomar
decisiones que a la larga les pueden salir más
costosas y con daños irreparables. Ningún
médico con suficiente moral y ética
de su profesión se atrevería a
dar consultas cibernéticas ni mucho menos
a prescribir medicamentos a control remoto.
Nuestra comunidad necesita de ferias de salud,
pero enfocadas a la educación en salud,
como lo es la prevención; el convencer
a nuestros compatriotas que las personas nos
enfermamos por la forma en que vivimos y trabajamos
y que es necesario consultar para detectar enfermedades
en fases tempranas y poder tratarlas, aunque
este hecho conlleve el dejar de gastar en lujos
innecesarios y poder dejar una parte del presupuesto
del hogar para el cuidado de la salud, que es
lo que al final garantiza nuestra productividad
y la protección de nuestras familias.
(*) El Dr. Flores es médico investigador
que trabaja en la Escuela de Medicina de la Universidad
de Maryland.
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