| El Papa
Benedicto XVI vino en busca de fieles |
Por: María
Elena Salinas
Antes de partir para su
visita papal a Estados Unidos, el Papa Benedicto XVI envió un
mensaje grabado a los católicos de Estados Unidos. “Iré a
Estados Unidos por primera vez como Papa para proclamar esta
gran verdad: Jesucristo es esperanza para hombres y mujeres
en cada idioma, raza, cultura y condición social”,
dijo el pontífice.
Para asegurarse que el mensaje llegara a la audiencia para
la que iba dirigido, fue grabado estratégicamente
en inglés y en español, rompiendo con el protocolo
del Vaticano. La Santa Sede está consciente que si
no fuera por los inmigrantes hispanos, la Iglesia Católica
en Estados Unidos estaría sufriendo aún más
grandes pérdidas. Ninguna otra religión en
el país ha perdido más seguidores que la Iglesia
Católica y si ha podido mantenerse estable, es gracias
a los inmigrantes latinoamericanos, en su mayor parte mexicanos.
México es el segundo mayor país católico
en el mundo después de Brasil. Estados Unidos es el
tercero. Y de acuerdo con un estudio del Pew Forum on Religion
and Public Life, los hispanos representan casi el 30 por
ciento de todos los católicos en Estados Unidos y
la mitad de todos los católicos en el país
por debajo de los 40 años de edad. Eso es un porcentaje
significativo cuando consideramos que los latinos son apenas
el 14 por ciento de la población.
Siete de cada 10 hispanos en Estados Unidos son católicos.
Muchos de los que llegan aquí como inmigrantes van
a sus iglesias locales en busca de apoyo y calor familiar.
Al llegar a un país nuevo y enfrentar las dificultades
de adaptarse a un nuevo idioma y cultura, los inmigrantes
encuentran en la iglesia algo consistente en sus vidas: la
práctica de su fe. Por eso, según el estudio
del Pew, cerca de dos tercios de los católicos latinos
eligen asistir a iglesias que tienen sacerdotes hispanos
y ofrecen servicios en español.
Los fieles latinos han llegado a ser literalmente una bendición
para la Iglesia Católica en Estados Unidos, pero también
representan un nuevo conjunto de desafíos. Al igual
que otros católicos, muchos latinos abandonan la iglesia
en favor de congregaciones evangélicas o carismáticas.
Pero uno de los principales problemas que enfrenta la iglesia
aquí y en otros lugares es la escasez de sacerdotes.
Según la Conferencia Católica de Obispos de
Estados Unidos, un 27 por ciento de las iglesias católicas
en Estados Unidos no tienen un sacerdote residente y hay
más sacerdotes sobre los 90 años que por debajo
de los 30. En los últimos años la iglesia ha
tenido serios problemas tratando de atraer más jóvenes
para unirse a los seminarios y ahora el reclutamiento es
más difícil porque hablar español ha
llegado a ser una necesidad en muchas arquidiócesis.
Para solucionar el problema las diócesis se han visto
en la necesidad de traer sacerdotes de otros países.
En Chicago, por ejemplo, este año si no fuera por
seminaristas nacidos en el extranjero, la arquidiócesis
no estaría ordenando un solo sacerdote, algo que no
había sucedido desde comienzos del siglo pasado.
Existen casos en los que la Iglesia Católica ha tenido
que desafiar a las autoridades yendo en contra de nuevas
leyes destinadas a perseguir a los indocumentados. Algunas
arquidiócesis se han auto declarado santuarios para
las familias de inmigrantes que son perseguidos por la agencia
de inmigración e incluso le han ordenado a parroquias
que ignoren partes de las leyes antiinmigrantes que hacen
ilegal ayudar o albergar a cualquiera que no esté legalmente
en el país.
Los cínicos dirían que la Iglesia no quiere
perder la mano que la alimenta y estaría, con su desafÌo,
protegiendo su propia supervivencia. El clero, sin embargo,
cita la naturaleza humanitaria de su doctrina destinada a
ayudar al necesitado y desprotegido. Un grupo de latinos
que dicen haber sido víctimas del odio, el racismo
y la persecución durante recientes redadas de inmigración
envió una carta al pontífice, a través
de representantes de la Nunciatura Apostólica en Washington.
Los inmigrantes esperan que el Santo Padre interceda en su
favor y logre evitar su deportación.
Es ese tipo de mensaje de esperanza y apoyo que muchos católicos
hispanos han estado ansiosos por escuchar del Papa Benedicto
XVI durante su visita a este país, y además
en español.
(c) 2008 by Maria Elena Salinas.
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