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Las
etapas en los adolescentes y jóvenes de
nuestras llamadas sociedades modernas son como
la expresión de un cúmulo de experiencias,
frustraciones, insatisfacciones, fantasías
y quizás la imagen de un súper héroe
de la infancia que se espera vendrá algún
día al rescate de una vida llena de vivencias
sentimentales que no han sido superadas, y que
además son yuxtapuestas en los violentos
videojuegos
creados para niños. Esto podría tomarse
como un proceso normal en la vorágine de
nuestra sociedad, que poco a poco irá tomando
forma hasta llegar a definirse la personalidad
adulta que pueda llegar a superar algunas frustraciones
del pasado, para dar paso a un ser humano más
adecuado al sistema social. Pero si esto es tan
normal, ¿qué hace entonces que prevalezcan
las anomalías? Las cuales puden desencadenar
en la destrucción como símbolo de
libertad. Destruir todo lo que se odia para acabar
con el dolor de tener que vivir con eso.
Quizás eso podría haber sido el móvil
que llevó a Cho Seung-Hui a convertirse
en el francotirador de 23 años que acabó con
32 vidas en solo un par de horas para acabar |
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simbólicamente
con lo que odiaba, incluyendo su propia vida, Pero
si esta hipótesis fuera cierta, ¿por
qué en los vídeos y fotos que envió utiliza
ropas y símbolos armamentistas? Hay mucha
información que la policía tendrá que
ir armando como piezas de un rompecabezas, hasta
que cada una encuentre su lugar. ¿A qué se
pudo referir Cho cuando dijo que quería
vengar a sus niños, hermanos y hermanas? ¿Es
que quizás esa quebrada personalidad pudo
ser alimentada por algún factor externo
para repercutir en esta matanza? ¿O simplemente
fue el desenfreno de una mente distorsionada?
Lo que nos queda rescatar de esta tragedia que conmocionó al mundo es
el rol fundamental que juega la familia y principalmente el de los padres. La
comunicación debe ser una de las bases fundamentales que refuerce los
pilares de el autoestima de nuestros hijos. Todos los seres humanos estamos influenciados
por factores externos, pero si somos capaces de compenetrarnos con los miembros
de nuestro núcleo familiar podremos lograr una sociedad más humanizada,
sin tendencias destructivas.
Por: Beatriz Lema Wong, socióloga. |