|
|
|
|
 |
| |
Dolor
inconmensurable por la pérdida de
30 alumnos y dos profesores |
Con
masacre, Virginia Tech vive pesadilla que
conmueve al mundo |
 |
Un
grupo de estudiantes de la Universidad
Tecnológica de Virginia encienden
velas en un memorial por las víctimas
de la masacre del lunes 16. Foto: Shannon
Stapleton / REUTERS
|
Victor Caycho
Washington Hispanic
Eran las 7:15 de la mañana del lunes 16
cuando empezó la tragedia que ha conmovido
al mundo. El lugar: uno de los dormitorios ubicado
en el cuarto piso del edificio West Ambler Johnston,
de la Universidad Tecnológica de Virginia
(Virginia Tech), situada en la pequeña ciudad
de Blacksburg, al pie de las Montañas Blue
Ridge, a unas cinco horas por carretera desde Washington,
DC.
Allí se produjeron las dos primeras muertes,
a balazos, de una pareja de estudiantes. De acuerdo
a las investigaciones posteriores, fue Cho Seung-Hui,
estudiante de literatura inglesa en el mismo centro
de estudios.
La policía, como lo reconoció horas
después, “creyó” que
se había tratado de un crimen pasional, “de
violencia doméstica” y que el homicida
había huido de la zona. Por eso las autoridades
no dieron el alerta a los miles de estudiantes
que ese día reiniciaban sus clases después
de las vacaciones de primavera, muchos de los cuales
recién llegaban a la inmensa sede universitaria.
 |
Flavio
Pérez, padre de Daniel Pérez
Cueva, expresa su dolor al hablar sobre
su hijo, quien fue una de las víctimas
fatales de la masacre de Virginia Tech.
Foto: Enrique Castro Mendívil /
REUTERS
|
La pesadilla
Pero dos horas y media después se produjo
lo que nadie esperaba. Cho Seung-Hui –de
23 años y de origen surcoreano, quien vino
a Estados Unidos cuando sólo tenía
ocho años-, caminó una milla hacia
el edificio Norris Hall, que alberga numerosos
salones de clases.
Hay testimonios de los estudiantes que lo vieron
llegar, pero uno de los más dramáticos
es el que narró Park Chang-Min, también
surcoreano, quien sigue el curso de ingeniería
en la Virginia Tech.
El reveló que el asesino ingresó al
salón donde asistía a clases con
otros 15 condiscípulos y dijo “Hola, ¿cómo
les va?”, antes de disparar sus armas. “
Llevaba su rostro escondido detrás de una
máscara y de una gorra marrón que
le cubría casi hasta los ojos. Tenía
gafas y algo como un chaleco antibalas negro”,
relató a un diario de su país.
“
Yo estaba sentado al fondo –añadió-, él
llegó con dos pistolas y mucha munición.
Disparó contra el profesor y luego se puso
a acribillarnos. En un abrir y cerrar de ojos la
situación se convirtió en una pesadilla”,
recordó Chang-Min, de 27 años, tras
señalar que se echó a tierra instintivamente.
“
Ni siquiera sentí la bala que me rozó el
pecho y el brazo”, añadió,
en una cama del hospital donde se recupera de sus
heridas.
Cho Seung-Hui continuó su sangriento recorrido,
entrando a los salones para repetir sus ataques.
Incluso retornaba a algunas aulas para concluir
sus disparos mientras los alumnos trataban de escapar
por las ventanas o de ayudar a los heridos más
graves.
Otros treinta muertos quedaron regados en los salones,
escaleras y pasadizos. Al final, Seung-Hui tomó su
arma, la puso frente a su rostro y se disparó,
hecho que impidió identificarlo en los primeros
momentos.
 |
El
presidente George Bush escribe un mensaje
en el memorial colocado en la Universidad
Tecnológica de Virginia, adonde
concurrió el martes 17. Foto: Kevin
Lamarque / REUTERS
|
Casos heroicos
Una serie de actos de heroicidad se vieron en medio
de la tragedia. El más recordado será sin
duda la que protagonizó el profesor Liviu
Livrescu, de 76 años y de origen israelí,
quien se interpuso entre el feroz victimario y
sus alumnos. Tras gritarles que trataran de escapar
por las ventanas y pasadizos, ofreció su
cuerpo como ofrenda. Bloqueó como pudo la
puerta de ingreso y soportó varios balazos
hasta caer al piso. Casi todos sus alumnos lograron
saltar y salir con vida.
Lo paradójico es que su muerte se registró el
mismo día en que Israel recuerda oficialmente
el Holocausto. Librescu, quien enseñaba
ingeniería y matemáticas, había
logrado sobrevivir a la persecución del
nazismo y también escapó de la Rumania
comunista.
Ex jefe de la policía de Virginia
preside comisión independiente
Al cierre de esta edición, el Gobernador
de Virginia, Timothy Kaine, anunció la creación
inmediata de una comisión independiente
que investigará la masacre ocurrida en el
campus de la Universidad Tecnológica de
Virginia.
El grupo será presidido por un ex responsable
de la policía de Virginia, Gerald Massengill,
quien estaba en servicio durante el ataque terrorista
del 11 de septiembre contra el Pentágono.
La comisión estará formada por ocho
miembros: además del ex policía habrá un
ex funcionario de educación, un ex agente
del FBI, una psiquiatra, un médico, un especialista
en contención a las víctimas y un
ex juez.
Kaine dijo que esta comisión independiente
se encargará de estudiar “todo lo
que sabemos sobre el joven que ha cometido estos
actos”.
Luego –advirtió el gobernador-, “debemos
determinar todas las circunstancias de la masacre,
esas horas del lunes de mañana después
del primer incidente y antes de que el individuo
se suicidara”.
Asimismo, reclamó una cronología “minuto
por minuto” de la carnicería que dejó 32
muertos y una treintena de heridos, así como
el suicidio de Cho Seung-Hui, el homicida.
“
Debemos concentrarnos en todos los elementos que
rodean la reacción de las fuerzas del orden,
las emergencias médicas”, aclaró.
Allí fue cuando dijo que hay una serie de
preguntas sin respuesta y que se necesita aclarar
totalmente: “¿Cuáles fueron
los informes del sistema de salud mental? (...) ¿ Dónde
estaban las señales de alerta? ¿ Quién
fue alertado? ¿Qué se ha hecho? ¿Cómo
compró estas armas? ¿Cómo
aprendió a utilizarlas?”.
La otra gran inquietud que surge en los medios
es saber qué pasó con la serie de
fotografías, al menos cuatro, que miles
de televidentes vieron en la edición matutina
de una cadena de noticias. Allí se vio a
Seung-Hui apuntando con un fusil automático,
aparentemente de alto poder, y otra mostrándola
en alto junto a una docena de armas similares colocadas
a su derecha. Después de esa transmisión
no se supo nada más.
LAS VÍCTIMAS INOCENTES
• Ross Abdallah Alameddine, de 20 años,
de Massachussets.
•
Christopher James Bishop, de 35 años, de
Alemania.
•
Brian Roy Bluhm, de 25 años, de Stephens,
Virginia.
•
Ryan Christopher Clark, de 22 años, de Georgia.
•
Austin Michelle Cloyd, de Illinois.
•
Jocelyne Couture-Nowak, profesora de francés.
•
Daniel Alejandro Pérez Cueva, de 21 años,
de Perú.
•
Kevin Granata, profesor de ciencias e ingeniería.
•
Matthew Gregory Gwaltney, de 24 años, de
Virginia.
•
Caitlin Millar Hammaren, de 19 años, de
Nueva York.
•
Jeremy Michael Herbstritt, de 27 años, de
Filadelfia.
•
Rachael Hill, de 18 años, de Virginia.
•
Emily Jane Hilscher, de 19 años, de Virginia.
•
Jarrett Lee Lane, de 22 años, de Virginia.
•
Matthew Joseph La Porte, de 20 años, de
Nueva Jersey.
•
Henry J. Lee, de 20 años, de Roanoke, Virginia.
•
Liviu Librescu, de 76 años, profesor, de
origen rumano.
•
G.V. Loganathan, de 51 años, profesor.
•
Partahi Mamora Halomoan Lumbantoruan, de 34 años,
de Indonesia.
•
Lauren Ashley McCain, de 20 años, de Hampton,
Virginia.
•
Daniel Patrick O'Neil, de 22 años, de Rhode
Island.
•
Juan Ramón Ortiz, de 26 años, de
Bayamón, Puerto Rico.
•
Minal Hiralal Panchal, de 26 años, de Mumbai,
India.
•
Erin Peterson, de 18 años, de Chantilly,
Virginia.
•
Michael Steven Pohle Jr., de 23 años, de
Nueva Jersey.
•
Julia Kathleen Pryde, de 23 años, de Nueva
Jersey.
•
Mary Karen Read, de 19 años, de Annandale,
Virginia.
•
Reema Joseph Samaha, de 18 años, de Centreville,
Virginia.
•
Waleed Mohammed Shaalan, de 32 años, de
Egipto.
•
Leslie Sherman, de Springfield, Virginia.
•
Maxine Turner, de 22 años, de Vienna, Virginia.
•
Nicole White, de 20 años, de Virginia.
Peruano y puertorriqueño entre las víctimas
fatales
Víctor Caycho
Washington Hispanic
 |
Daniel
Pérez Cueva(izq.), en una foto familiar
entregada en Lima, donde nació hace
21 años. Estudiaba francés
en la Universidad Tecnológica de
Virginia. Juan Ramón Ortiz Ortiz
(der.), el ingeniero puertorriqueño
que murió en la tragedia.
|
“
Irónicamente mi Daniel se preocupaba por
la violencia sin sentido en el mundo. Así me
lo dijo en la última llamada por teléfono
que sostuvimos, hace una semana”. Con frases
entrecortadas por la emoción y el llanto,
el padre de Daniel Pérez Cueva –una
de las víctimas fatales en la masacre de
la Universidad Tecnológica de Virginia (Virginia
Tech)-, dio su doloroso testimonio a Washington
Hispanic, desde Lima, Perú, momentos antes
de viajar a Estados Unidos para asistir a los funerales
de su hijo.
En Blacksburg (Virginia), donde se asienta la universidad
Virginia Tech, don Flavio Pérez se reencontró el
miércoles 18 con la madre del joven, Betty
Cueva, para asistir a los funerales.
El padre había sido deportado del país
hace cinco años, pero el martes 17 obtuvo
una visa humanitaria gracias a la intervención
de la Cancillería peruana y de la Embajada
de EE.UU. en Lima. El documento le fue entregado
por el propio embajador estadounidense en el Perú,
James Curtis Struble.
“
Cuando fui a la Cancillería el martes por
la mañana ya se habían comunicado
con la embajada y a la 1:15 de la tarde de ese
día me atendió el embajador para
darme la visa humanitaria”, dijo Flavio Pérez.
É
l viajó el jueves 19 en un vuelo de itinerario
de la compañía aérea Taca,
que obsequió los pasajes para Pérez
y sus cuñadas Raquel y Flor Cueva.
Don Flavio precisó que su hijo Daniel cumplió 21
años el 5 de enero pasado. “Ese día
lo llamé para felicitarlo, y se mostró muy
contento con sus estudios, porque estaba asimilando
el curso de idioma francés que seguía
en el Virginia Tech”, manifestó. Daniel
ya sabía el italiano y dominaba el inglés,
y con el aprendizaje de los tres idiomas, además
del castellano, tenía una base apropiada
para graduarse en Relaciones Internacionales en
la universidad.
En Virginia, la madre de Daniel repetía
una y otra vez, sin dejar de llorar, que “no
puedo asimilar todavía la noticia de su
muerte pues él y Valeria (su otra hija)
son todo para mí, son mi vida. Con ellos
he pasado todo lo bueno y lo malo en este país
y hemos salido adelante a lo largo de estos años”.
La familia decidió que los restos de Daniel
Pérez Cueva serán incinerados y que
las cenizas se esparcirán en parte en su
amada Virginia y la otra mitad en Perú.
Mientras tanto, el cónsul general del Perú en
Washington, Fernando Quiroz, se dirigió a
Blacksburg, donde asistió a la mamá de
Daniel en los trámites de los funerales.
Le llamaban cariñosamente “Juanra”,
tenía 26 años y se había graduado
con honores de ingeniero en la Universidad Tecnológica
de Virginia. El lunes 16, Juan Ramón Ortiz
Ortiz encontró la muerte cuando daba una
clase como parte de su programa de estudios para
conseguir la maestría en ingeniería
civil, en la especialidad de recursos hídricos
(de agua).
Su padre, Juan Ramón Ortiz, dijo en San
Juan (Puerto Rico) que “Juan Ramón
fue el ángel que el Señor me dio
para que cuidara por un tiempo de sus hermanas
Rosa Nilda y Rosa Angélica y de su madre
Brunilda… por un tiempo leve y se tuvo que
ir”.
“
El día de su boda –recordó entre
lágrimas, ante los periodistas reunidos
frente a su casa en la urbanización El Cortijo,
de Bayamón-, le di las gracias por ser mi
hijo, porque él era muy especial”.
Juan Ramón no sólo era muy dedicado
a los estudios. También desarrolló su
innato talento musical, tocaba el timbal y era
un orgullo para su padre y sus tíos que
formaron el Trío Hermanos Ortiz, conocido
en las ciudades de Bayamón y Corozal, en
Puerto Rico.
VA Tech otorga
grados póstumos
Redacción
Washington Hispanic
El tiroteo ocurrido en la Universidad Tecnológica
Virginia Tech echó por la borda los sueños
de 30 estudiantes, de los cuales más de
una decena eran inmigrantes que llegaron con el
objetivo de convertirse en profesionales y obtener
sus maestrías.
La gran mayoría con grandes sacrificios
pudieron lograr el sueño de venir a estudiar
a un centro educativo superior en Estados Unidos,
pero sus aspiraciones se quedaron a la mitad del
camino.
En este sentido, las autoridades universitarias
anunciaron el jueves 19 de abril otorgar el grado
académico póstumo a todos los estudiantes
que perdieron la vida a consecuencia del tiroteo
considerado la peor masacre en la historia de Estados
Unidos.
La universidad también dio a conocer los
nombres de las víctimas que no habían
sido identificadas y expresó que han puesto
a disposición de los familiares y de los
estudiantes una serie de servicios de apoyo psicológico
y consejería para ayudar a superar la tragedia.
Por lo pronto, la universidad ha cancelado las
clases durante esta semana y, a tres semanas para
finalizar el semestre, las autoridades están
estudiando los mecanismos que se le presentarán
a los estudiantes para que ellos decidan de qué manera
desean culminar sus estudios.
Durante el anuncio, las autoridades locales expresaron
su preocupación por la difusión del
contenido de los materiales enviados por el asesino
a la cadena de televisión NBC, mientras
la policía declaró no estar sorprendida
por los materiales revelados. Por su parte NBC,
expresó en un comunicado estar satisfecho
con la difusión de las fotografías
y los vídeos porque ayudan al público
a entender los motivos de lo sucedido.
Estudiantes del área
en el lugar de los hechos
* Franklin Daniel Balseca Vaquero (Ecuatoriano,
de 21 años)
Franklin se encontraba en su clase de Introducción
a Ingeniería de Computadoras cuando se enteró que
se estaba produciendo un tiroteo en su universidad.
A pesar que se encontraba en un edificio cercano
a donde ocurrió la masacre, Franklin señala
que no escuchó los balazos y que fue como
a las 9:30 de la mañana que “alguien” pasó por
los corredores “para advertirnos que no salgamos
de nuestras aulas, ni que nos paremos frente a
las ventanas porque se estaba produciendo un tiroteo
y luego tocaron unas sirenas”, cuenta Franklin.
Luego, algunos compañeros de clases que
portaban sus computadoras portátiles ingresaron
a la página Web de la universidad y leyeron
la advertencia. “No entendíamos que
había pasado, ni cuál era la magnitud
de la tragedia. Todo lo que nos enterábamos
era a través de las noticias porque teníamos
televisor en el aula. Recién logré comunicarme
con mis padres a las 2 p.m.
El asesino Cho Seung-Hui
envió fotos y vídeos
a NBC
Redacción/ Agencias
La emisión el jueves 19 de los vídeos
grabados por el autor de la masacre en la universidad
Virginia Tech, conmocionó al país
y alimentó las interrogantes sobre cómo
el estudiante pudo eludir la vigilancia de las
autoridades.
Las imágenes de Cho Seung-Hui, posando con
un arma y un rostro amenazante, reforzaron la imagen
de un joven gravemente perturbado, lleno de violencia
y odio.
“
Ustedes me arrinconaron y me dejaron una sola opción”,
acusa el joven surcoreano en uno de los 23 vídeos
enviados a la cadena estadounidense NBC.
“
Había cien mil millones de opciones y maneras
que hubieran evitado lo que pasó hoy”,
señaló. “Pero ustedes decidieron
derramar mi sangre”.
Además, se presenta como un mártir,
responsabiliza a los ricos, se refiere a Jesús
y a los dos jóvenes autores de la masacre
en Columbine.
En una de las imágenes aparece con las dos
pistolas que más tarde, el mismo lunes 16,
le sirvieron para asesinar a 32 alumnos y profesores
de la universidad donde estudiaba inglés.
Desde la matanza, todo el país se pregunta
cómo el estudiante, detenido por la Policía
del campus en 2005 luego que alumnas lo denunciaran
por acoso, luego internado en un hospital psiquiátrico,
pudo pasar la seguridad.
¿ Pista falsa?
Según “The New York Times”,
la Policía, tras el primer ataque, habría
seguido una pista falsa y perseguido a un joven
que no era el indicado.
Los investigadores se encuentran estudiando si
Cho aprovechó esas dos horas para enviar
su paquete a la NBC: el sello postal indica que
fue despachado en Blacksburg el lunes a las 09H01,
una hora y media tras el primer ataque y menos
de media hora antes del segundo.
No obstante, la Policía no ha podido confirmar
si el propio joven despachó el paquete:
el lunes era la fecha límite para presentar
las declaraciones de impuestos en Estados Unidos
y la oficina postal se encontraba desbordada de
gente, por lo que los recuerdos de los empleados
no son precisos.
DECRETAN UN DÍA
DE DUELO EN VIRGINIA
El Gobernador de Virginia, Timothy M. Kaine, declaró el
viernes, 20 de abril, como un día estatal
de luto por las víctimas de la tragedia
que ocurrió el lunes 16 en la Universidad
Virginia Tech.
Kaine participará en un servicio de oración
en el Parque Monroe (localizado en las calles Belvidere
y Main Street) e invita a otras comunidades en
Virginia y en todo el país a que se unan
simultáneamente a este evento, teniendo
su propia ceremonia y participando en servicios
de oración, empezando con el tañido
de las campanas a las 12 mediodía, tiempo
del este.
“Ahora que empieza el largo y duro proceso de sanar las heridas que recibió nuestro
estado, mi pensamiento se remonta a las imágenes de unidad y fortaleza
que presencié en la comunidad universitaria de Virginia Tech”, dijo
el Gobernador Kaine. “Pido que todos en Virginia tomen una pausa a mediodía
durante este viernes para ofrecer oraciones por las víctimas, sus familias,
y todos aquellos que fueron afectados por esta tragedia”. |
| |
|
|
|
|
|