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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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A
raíz
de las multitudinarias manifestaciones que se llevaran
a cabo la semana pasada aquí en Washington
y a través de todo el país, varios
grupos que abogan por los derechos de los inmigrantes
han querido aprovechar el entusiasmo que los mítines
rindieron haciendo un llamado a un boicot nacional
para el primero de mayo –el día internacional
del trabajador- que denominarían “Un
Día Sin Inmigrantes,” donde piden a
las personas que no acudan al trabajo, que no vayan
a la escuela y que no gasten dinero ese día.
Pero si estaban contando con el apoyo de varios grupos
en Washington, como la Coalición Nacional
Capitalina de Inmigrantes (NCIC, por sus siglas en
inglés) y Casa de Maryland, que no se vistan,
que no van. Estos dos grupos, junto con el Consejo
Nacional de la Raza (NCLR) y la Coalición
de Derechos Humanos en Los Ángeles (CHRLA)
auspiciaron una conferencia de prensa esta semana
para anunciar que no necesariamente están
en contra de un boicot, pero que en este momento
no sería “lo más prudente”.
Jaime Contreras, presidente del NCIC, dijo no saber
quiénes son las personas que hacían
el llamado, a pesar de ser un tema en todos los medios –incluso
los en inglés esta semana.
“
Francamente, nunca los he visto, no sé quiénes
son, no sé como se llaman. Honestamente no
los conozco. Nuestra decisión de no tener
un boicot fue específicamente hecha basada
en conversaciones con grupos aquí en Washington
y no en lo que otras ciudades están haciendo”,
dijo Contreras. “No rechazamos la idea de un
boicot, pero diferimos en cómo y cuándo.
Falta ver lo que haga el Senado federal, y dejemos
que hagan lo que hagan, y luego veremos”.
Okay, el decir vamos a esperar a lo que haga el Senado,
con su mayoría republicana –y basado
en lo que ya pasó en la cámara baja-
es como si dijéramos primero vamos a recibir
una paliza y luego nos defenderemos. Pero bueno,
cada loco con su tema.
Los que apoyan un boicot, añade Angélica
Salas de CHRLA, deberían ser más responsables
en decirle a la gente las posibles consecuencias
de participar en la misma.
“
Queremos tener a inmigrantes que tomen una decisión
informada, que entiendan qué va a ser la consecuencia
a su bienestar económico. Para mí,
sería irresponsable no informarle a la gente
lo que las consecuencias son. El llamar a un paro
nacional implica responsabilidad por las personas
que van a participar, responsabilidad como organizadores”.
CHRLA, Casa de Maryland, NCIC y otros buscan que
mejor la gente participe en otras actividades planificadas
para ese día, como vigilias, pequeñas
manifestaciones y el enviar correos electrónicos
a los legisladores pidiendo que aprueben una reforma
migratoria integral y justa.
Las organizaciones que abogan por el boicot, como
la Asociación Política México
Americana (MAPA), reiteran que no entienden por qué se
circula que no han informado a la gente sobre qué pudiera
pasar a consecuencia de participar en un boicot,
o huelga, además indicando que quienes los
critican “no están bien informados”.
Mientras tanto, en el país vecino, algunos
activistas han llamado a los habitantes de México
a sumarse al boicot en solidaridad con la comunidad
migratoria en EE.UU., y varias organizaciones civiles
y sindicalistas ya han dicho que participarán.
La Coalición por los Derechos Políticos
de los Mexicanos en el Extranjero, por ejemplo, convoca
grupos laborales a que participen e incorporen el
tema en sus mítines durante ese día
dedicado al trabajador.
Pero que no se presente ningún funcionario
gubernamental aquí.
El gobierno de México está prohibiendo
a los funcionarios de la embajada en Washington y
de los consulados mexicanos que participen en un
boicot. “Hacerlo implicaría violar la
soberanía de otro país, mantener una
actitud de injerencia que no queremos que nadie la
tenga con nosotros", dijo Rubén Aguilar,
el portavoz presidencial, en una rueda de prensa
en la Cuidad de México. Aguilar añadió que
aunque el gobierno mexicano “respeta las manifestaciones
de la sociedad civil”, también está conciente
de la soberanía de otros países.
De los aproximadamente 12 millones de indocumentados
en el país, más de la mitad son mexicanos.
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guadalupe@washingtonhispanic.com
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