Página
3 de 3 |
| Cree
que las consecuencias pueden ser peoreo |
| EEUU dice
que no apoya el boicot olímpico |
 |
| No al
boicot. La situación política
de China, y su actitud hacia el Tíbet,
está ocasionando que el plano deportivo
se vea salpicado por estas controversias. AP |
Por
Foster Klug
AP
El segundo diplomático más importante
de Estados Unidos, John Negroponte, advirtió que
el boicot contra los Juegos Olímpicos
de Beijing por la represión china en el
Tíbet podría “aumentar las
tensiones o polarizar las actitudes” entre
los 1.300 millones de chinos que esperan los
juegos con orgullo.
El subsecretario de Estado, en declaraciones
a legisladores, señaló que Estados
Unidos también está preocupado
por los “ataques retóricos estridentes” de
China contra el Dalai Lama. Declaró que
el vilipendio público del exiliado líder
espiritual tibetano no ayudará a aliviar
la tensión en el Tíbet.
“
Si Beijing no se compromete con el Dalai Lama
ahora, sólo fortalecerá a aquellos
que promueven las posturas extremistas”,
dijo.
Negroponte habló durante una audiencia
del subcomité del Senado para relaciones
con Asia. Declaró que Estados Unidos está muy
alarmado por los informes de derramamiento de
sangre y arrestos en el Tíbet.
Aunque no apoyó la campaña internacional
a favor de un boicot, reconoció que los
llamados para realizarlo responden a preocupaciones
reales sobre los antecedentes de China hacia
los derechos humanos.
El presidente George W. Bush ha declarado que
aprovechará su presencia en los Juegos
Olímpicos para discutir directamente los
asuntos sobre derechos humanos con los dirigentes
chinos.
El primer ministro británico, Gordon Brown,
y la canciller alemana Angela Merkel han declarado
que no asistirán a la ceremonia de inauguración
de los Juegos Olímpicos. Legisladores
norteamericanos importantes han sugerido al presidente
Bush que no asista a la ceremonia.
Negroponte no dio indicios de que Bush planeara
no asistir al evento.
Cualquier protesta estadounidense durante los
Juegos Olímpicos podría representar
una ofensa grave para el orgulloso liderazgo
de Beijing, que busca que los juegos demuestren
la incursión de China como una nueva potencia
mundial.
|