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La
figura paternal y hasta condescendiente del Papa
Benedicto XVI que muchos apreciaron durante su
visita de tres días a Washington, DC, ha
desterrado los estereotipos que se tenían
del Sumo Pontífice, que lo mostraban como
un líder religioso autoritario y sin carisma.
Por el contrario, el Sumo Pontífice y líder
espiritual de más de mil millones de católicos
en el mundo dejará sin duda alguna profunda
huella entre la ciudadanía, por sus mensajes
llenos de positivismo y de esperanza.
La comunidad hispana residente en Estados Uni
dos,
en especial, tendrá motivos para recordarlo
por mucho tiempo. Benedicto XVI se dirigió a
los feligreses de ese origen en su propio idioma,
para instarles a que “no se dejen vencer
por el pesimismo, la inercia o los problemas”.
En un claro español, el Santo Padre dijo
que los hispanos
deberían constituirse en “sembradores
de la esperanza”. |
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“La
iglesia espera mucho de ustedes”, expresó Benedicto
XVI, antes de pedirles que contribuyan al futuro
de la iglesia en este país y a la difusión
del evangelio”.
El Papa no dejó de lado, como algunos imaginaban,
los temas embarazosos y controversiales. Con la
autoridad moral que le da el hecho de ser el sucesor
de Pedro y representante de Cristo en la Tierra,
no sólo criticó con dureza “el
mal manejo” del escándalo causado
por algunos sacerdotes pederastas, sino que, saliéndose
de su agenda, llegó a reunirse con las víctimas
de esos abusos sexuales en el último día
de su visita pastoral.
Creemos que esa figura paternal, amigable y sonriente
del Papa Benedicto quedará en lo más
profundo de nuestros corazones, así como
sus palabras “¡Que Dios bendiga a América!”,
pronunciadas a su arribo a este continente. |