En
Misa solemne en el Estadio de los Nationals |
El
Papa alienta a los hispanos a no dejarse
vencer por el pesimismo y los problemas |
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Benedicto
XVI ofreció una histórica
misa en el estadio de béisbol de
los Nationals ante la presencia de más
de 40.000 feligreses. Foto AP |
Mitzi Macias
Washington Hispanic
Desde las seis de la mañana las puertas
del estadio de béisbol de los Nationals
en Washington DC se abrieron para albergar a
más de 40.000 almas que llegaron con gran
algarabía y deseo de ver en persona al
líder de la Iglesia Católica, el
Papa Benedicto XVI.
Después de pasar los
estrictos controles de seguridad los miles de
fieles con su boleto en mano iban a la búsqueda
de su asiento y una vez ubicados esperaron con
gran entusiasmo la llegada del representante
de Cristo en la tierra. Siguiendo al pie de la
letra el programa el Papa Benedicto XVI hizo
su entrada triunfal al estadio subido en su Papa
Móvil desde donde dirigió sus primeros
saludos a toda su feligresía que lo esperaba
de pie, entre aplausos, vivas y el ondear de
las banderas del Vaticano. Luego de dar un recorrido
por el estadio y conforme lo establecido se dio
inicio al servicio religioso que se convirtió en
una experiencia renovadora de fe y esperanza.
Para sorpresa de muchos la primera lectura se
realizó en español y estuvo a cargo
de Yolanda Bolaños de origen salvadoreño,
quien trabaja para el ministerio hispano de la
arquidiócesis de Washington. Y, no se
pudo elegir mejor el mensaje al mencionar el
pasaje de la Biblia (Apóstoles 2:1-11)
que resume cómo los seguidores de Cristo,
así hablen diferentes idiomas son escuchados
y comprendidos por el Padre.
Si bien el Papa Benedicto XVI no se pronunció directamente
sobre los problemas que enfrentan los inmigrantes
indocumentados en Estados Unidos, sí alentó a
su feligresía hispana para que “no
se dejen vencer por el pesimismo, la inercia
y los problemas” y pidió que piensen
en el compromiso adquirido en el bautizo y profundicen
en el conocimiento de Cristo.
De igual manera durante su homilía Benedicto
XVI resaltó el valioso aporte de los inmigrantes
a la Iglesia Católica de Estados Unidos,
lo que ha permitido un gran crecimiento de fieles
por la fe que profesan.
Durante su mensaje el Papa también reconoció que
Estados Unidos es una tierra de oportunidades,
pero lamentó la situación que han
atravesado los indios y los negros.
Tampoco pudo dejar de mencionar la crisis que
enfrenta la Iglesia Católica por los casos
de abuso sexual "Ninguna palabra podría
describir el dolor y daño infligido por
esos abusos", senaló al mismo tiempo
que pidió reconciliación y ayuda
para las víctimas.
El momento más gratificante fue cuando
el Sumo Pontífice dio la paz y todos en
inglés, español, chino, italiano,
francés y demás idiomas por la
gran diversidad de público presente se
estrecharon las manos y nos deseamos a una sola
voz “la paz del Señor esté contigo”.
Luego vino la comunión y gracias a la
ordenada organización del acto litúrgico
ninguno de los presentes que deseó comulgar
dejó de recibir la hostia en señal
de reconciliación con el Padre.
El toque de hispanidad también estuvo
presente en algunos cantos religiosos que cerró con
broche de oro con la interpretación del
tenor Plácido Domingo, quien luego se
acercó al Papa para recibir su bendición
de rodillas y besar su mano, lo que desató una
lluvia de aplausos.
Llegó la hora de partir y nuevamente entre
aplausos y coreando la frase “Que viva
el Papa” se despidió a Benedicto
XVI, quedando en la memoria de todos los presentes
una imagen renovada del Papa, un Papa que se
acerca al pueblo, que transmite amor y bondad,
pero lo más importante que gratifica el
alma y el corazón de su feligresía.
Santo
padre celebra su cumpleaños
en la Casa Blanca
Benedicto XVI, una voz
de libertad
Rev. José E. Hoyos
Washington Hispanic
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Este
grupo de jóvenes voluntarios del
Centro Católico McCarrick llegaron
hasta el estadio de los Nationals para
ver en persona al Papa Benedicto XVI. Ellos
fueron quienes colaboraron en hacer las
bolsas con recuerdos de la visita del pontífice
que se entregó a los presentes que
asistieron a la homilía.
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Desde las 5 de la mañana se comenzaron
a formar líneas interminables de personas
de todas las nacionalidades y estamentos sociales
para ingresar a la Casa Blanca donde por primera
vez en la historia un Papa celebraría
su cumpleaños, en este caso el número
81 para Benedicto XVI. Con toda la máxima
seguridad a las 7 y 30 de la mañana se
abrieron las puertas de la Casa Blanca para más
de 12 mil invitados especiales que fueron llenando
los jardines presidenciales. Con los ritmos musicales
de la banda nacional de la Marina de los Estados
Unidos, nos pudimos dar cuenta que estábamos
y desde luego el Vicario de Cristo, viviendo
momentos inolvidables y que el dignatario en
esta ocasión era bien especial. De un
momento a otro nos olvidamos que estábamos
en la Casa Blanca pues empezaron a desfilar más
de 300 Obispos y Cardenales dando la sensación
que nos encontrábamos en el Vaticano,
o nos hacían recordar la elección
del Sumo Pontífice. Con la presencia de
la jerarquía Católica Estadounidense
las voces de los uniformados cantaban con gran
gozo el “gloria gloria aleluya, gloria
gloria aleluya, Jesús es el Señor,” uniéndose
así miles de voces al cántico religioso.
Al ingresar el Presidente Bush acompañado
con su esposa, hubo un gran silencio. Exactamente
a las 10 y 30 de la mañana comenzó la
ceremonia con las palabras de bienvenida del
Presidente George W. Bush. Se entonaron los himnos
del Vaticano y de los Estados Unidos, luego 10
cañonazos asustaron a la gente donde anunciaban
que América se encontraba de fiesta por
la presencia del Papa Benedicto XVI. En su inmediata
intervención el Santo Padre agradeció al
Presidente y a la Iglesia por la invitación.
En su alocución insistió sobre
la defensa de la vida, la dignidad de la persona,
felicitó a los Estados Unidos por ser
una democracia abierta a luchar por los derechos
humanos, por ser pionero en la estabilización
de los pueblos, por su sensibilidad social con
los más pobres, por su libertad de expresión,
por ser un pueblo muy religioso y acogedor. Igualmente
pidió a los gobernantes a que tomen conciencia
de una solidaridad universal, pues la democracia
implica ser responsables de un mundo creado por
Dios: “si vivimos la democracia con una
libertad verdadera, viviremos en paz y en armonía
con todos”, agregó el Papa, es admirador
de la Iglesia Católica en los Estados
Unidos por que es un modelo de fe y de esperanza
y porque es todo lo contrario de lo que le sucede
a la Iglesia en Europa con las sombras del secularismo.
Al final de la ceremonia más de 12 mil
voces le cantamos el Feliz Cumpleaños
en inglés y las voces de los asistentes
subían de tono gritando ¡Viva la
Libertad, Viva el Papa!
Pontífice se reúne con víctimas
de abusos
Redacción / Agencias
En una sorpresiva reunión, que no estuvo
programada en su agenda original, el Papa Benedicto
XVI se reunió el jueves 17 en privado con
las víctimas de los abusos sexuales cometidos
por sacerdotes pederastas.
El sacerdote Federico Lombardi, un vocero del Papa,
señaló que Benedicto XVI y el cardenal
de Boston, Sean O'Malley, se reunieron con un pequeño
grupo de víctimas a quienes brindaron palabras
de ánimo y esperanza.
Lombardi indicó que el Papa dijo a las víctimas
que orará por ellos, por sus familiares
y por todas las víctimas de abusos sexuales
cometidos por sacerdotes.
Miles de sacerdotes han sido acusados de agredir
a menores en Estados Unidos desde 1950 y la Iglesia
ha desembolsado más de dos mil millones
de dólares, gran parte de esa cifra en los últimos
seis años, cuando el caso de un agresor
sexual en serie en la diócesis de Boston
generó la atención nacional y provocó que
muchas víctimas salieran de su anonimato.
Gary Bergeron, una de las víctimas de los
abusos sexuales de sacerdotes en Boston y que no
ha guardado silencio en torno al caso, no pudo
reunirse con el Papa Juan Pablo II, el predecesor
de Benedicto XVI, cuando pasó una semana
en el Vaticano hace algunos años.
Bergeron, de 45 años, calificó el
encuentro del jueves como "un paso muy esperado
en la dirección correcta".
Hablan los feligreses
José y Enedina
Esquivel
“Hemos llegado desde California para poder
ver al Papa Benedicto XVI. Gracias a mi hija conseguimos
los boletos. Estamos aquí porque nunca habíamos
visto al Papa y teníamos muchas ganas de
verlo en persona. Para nosotros es una experiencia
inolvidable”.
José y Enedina Esquivel
“Hemos llegado desde California para poder ver al Papa Benedicto
XVI. Gracias a mi hija conseguimos los boletos. Estamos aquí porque nunca
habíamos visto al Papa y teníamos muchas ganas de verlo en persona.
Para nosotros es una experiencia inolvidable”.
Diácono Juan Martín Ruiz
“Es una gran bendición estar presente en este hecho histórico.
La presencia del Santo Padre nos hace recordar nuestra misión de animar
a los fieles para que depositen la fe en Cristo. Con respecto a la falta de fe
de los jóvenes no comparto esa opinión porque mi experiencia me
ha demostrado que existen muchos jóvenes que responden a la vida religiosa
y que están dispuestos a dejar todo para seguir el llamado de Dios”.
Hermano
Sebastián Pérez (derecha)
““Es
una gracia de Dios el poder estar aquí porque
hay tanta gente que quisiera estar y participar
con el sucesor de Pedro. Nosotros trabajamos con
adultos y jóvenes hispanos y hoy día
hemos venido con un grupo muy activo de jóvenes
voluntarios”. |