| Censuren
el racismo,
no sólo la vulgaridad |
Por: María
Elena Salinas
Se
llaman a sí mismos los Tipos de Jersey (Jersey Guys).
Pero no deben ser confundidos con el elenco de los “Jersey
Boys” que entretienen a los amantes del teatro en el
Times Square de Nueva York. Aquéllos dos personajes
son locutorcillos de una estación de radio en Trenton,
N.J., quienes piensan que es muy chistoso enviar a sus oyentes
a perseguir y capturar inmigrantes indocumentados a los que
ellos llaman “cucarachas”, y entregarlos a oficiales
de inmigración. “Cucha Gotcha” es el nombre
que ellos dan a su juego racista y despreciable.
Sí, existen pequeños Imus en todas partes del
país propagando sus venenosos mensajes de racismo
e intolerancia, pero no todos reciben la misma publicidad
que Don Imus obtuvo por sus comentarios ofensivos hacia el
equipo femenino de baloncesto de la Universidad Rutgers.
Poca gente fuera de Nueva Jersey conoce acerca de los insultos
de Craig Carton y Ray Rossi a través de WKXW 101.5.
El “incidente” de Imus ha reverberado en toda
la nación y ha encendido un debate sobre si a insolentes
comentaristas radiales se les debe permitir insultar y humillar
personas, muchas de las cuales ni conocen. Hay quienes creen
que haber enviado a Imus a la cola de desempleo por sus impertinentes
comentarios fue una reacción exagerada. Pero yo no
me preocuparía demasiado en su caso, hay amplio espacio
donde cínicos como él pueden descargar su cólera.
Y créanme que lo hacen.
En programas de radio y televisión, en Internet y
en distintas publicaciones, por todos lados hay señales
de cómo la indecencia está llegando a niveles
inusitados. Los insultos abundan a causa de diferencias en
puntos de vista políticos, en creencias religiosas,
razas, género u orientación sexual.
La Comisión Federal de Comunicaciones, que regula
los medios electrónicos, ha tratado de prevenir que
se repitan episodios como el del famoso “mal funcionamiento
del vestuario” en el que la cantante Janet Jackson
se quedó con un seno de fuera durante fracciones de
segundo frente a millones de espectadores. La FCC pudo evitar
también que Howard Stern se viera obligado a llevar
su vulgaridad a la radio satelital donde se limita su audiencia.
Pero hasta ahora no se ve ningún esfuerzo por parte
del gobierno federal para evitar o prevenir la propagación
del racismo.
Los líderes afroamericanos deben ser felicitados por
levantar su voz en contra de los insultos y comentarios denigrantes
de Imus. La comunidad negra es afortunada al contar con muchos
representantes dignos que salen a su defensa cuando detectan
actitudes con tonos racistas. Y en el caso de Imus cuando
hablaron, su voz fue suficientemente fuerte como para ser
escuchados por las altas esferas de poder.
El concejal de Newark (Nueva Jersey), Wilfredo Caraballo,
ha estado tratando de lograr que los Tipos de Jersey pidan
disculpas y abandonen de inmediato su campaña de caza
de inmigrantes la cual planean mantener en el aire hasta
el 5 de mayo. De no ser así, el concejal ha convocado
a la comunidad hispana del área para que realice un
boicot económico en contra de la estación y
los patrocinadores del programa.
Se tiene que tomar acción para frenar estos juegos
de xenofobia que mantienen ese par de seudo personalidades
de la radio, quienes evidentemente sienten la necesidad de
humillar a otros seres humanos para destacarse como talentos
y atraer a más oyentes, y muchos más como ellos.
Como periodista estoy siempre a favor de la libertad de expresión.
Pero aquellos que creen que tienen el derecho de utilizar
a los medios de comunicación para propagar el odio,
el fanatismo, la vulgaridad y el chovinismo, tienen una imagen
muy distorsionada de lo que es la esencia del derecho a la
libertad de expresión.
(*) Conéctese a www.mariaesalinas.com.
(c) 2007 by Maria Elena Salinas
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