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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Un grupo de congresistas republicanos
intenta resucitar el tema de la inmigración
presentando esta semana una petición que forzaría
al liderazgo a llevar al Pleno de la Cámara
Baja un proyecto de ley enfocado en seguridad fronteriza,
y uno de los principales auspiciadores de la medida
es un demócrata: el representante Heath Shuler,
de Carolina del Norte. Entre otras cosas, la medida
requeriría que se verifique la identidad de
los trabajadores a través de un sistema tecnológico
conocido por E-Verify (verifique por correo electrónico),
y aumenta la cantidad de agentes de la patrulla fronteriza.
Además, la medida busca agilizar la deportación
de indocumentados en el país.
El proyecto de ley requiere el apoyo de al menos
218 congresistas para “forzar” el llevarlo
al Pleno sin que pasara por comités, la vía
normal. Por el momento tiene el apoyo de 141 legisladores,
incluyendo 48 demócratas. No se espera que
a fin de cuentas consigan suficientes votos, pero
que el liderazgo demócrata se queja de los
republicanos y su supuesta política antiinmigrante
como lo han hecho con esta medida, sin hablar del
apoyo que el proyecto tiene de varios demócratas,
es un poco chistoso. Pero cuando hay una contienda
presidencial, todos quieren demostrar que son firmes
contra la inmigración indocumentada, aunque
no sea un tema de mayor importancia en comparación
a la guerra en Irak, el precio de la gasolina y la
crisis hipotecaria, entre otros temas.
Pero hay que tomar en cuenta que varios de estos
demócratas, incluyendo el representante Shuler,
llegaron al Congreso prometiendo mano dura contra
los inmigrantes. Pero aún más chistoso
que la falta de conocimiento de que hay demócratas
tan en contra de los inmigrantes como los republicanos
es la aseveración por parte de algunos legisladores
que eso de presentar ésta y otra legislación
no es por el buscar ventaja política sino
porque verdaderamente están preocupados por
la seguridad del país. Por supuesto.
Mientras tanto, ya vemos a nivel local el impacto
de este tipo de medida. El condado de Prince William,
en Virginia, parece que tendrá que aumentar
impuestos para pagar por una nueva iniciativa policial
de preguntar por el estatus migratorio a los que
detengan por cualquier cosa, incluyendo exceso de
velocidad. Obviamente esto ha creado un clima de
miedo en la creciente población latina del
condado. Hay que recalcar que desde que se ha implementado,
ningún indocumentado ha sido arrestado, ni
uno. Y el sistema escolar reporta que cientos de
estudiantes se han retirado de las clases de aprendizaje
de inglés, por ese miedo que esta iniciativa
ha desatado. Y eso es aparentemente lo único
concreto de estas iniciativas, tanto en el Congreso
como a nivel local, hacer absolutamente nada excepto
meterle miedo a la gente.
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