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Padre
los lleva a un hotel y los ahoga en la
tina de baño |
Asesinato
de tres niños estremece Baltimore |
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Las
inocentes víctimas, Athena (izq.),
de 2 años, Anthony, de 6 años,
y Austin (der.), de 4, posan junto a Santa
Claus la pasada Navidad. En la foto de
la derecha, Mark Castillo, el victimario,
con una venda en el cuello luego de inferirse
varios cortes. Fotos: Policía de
Baltimore / AP |
Víctor Caycho
Washington Hispanic
El empleado de recepción del hotel Baltimore
Marriott Inner Harbor, en la ciudad de Baltimore,
no observó nada extraño en el hombre
que acababa de registrarse junto con sus tres
hijos, para ocupar la habitación 1060,
en el décimo piso.
El reloj marcaba las 5:05 p.m., hora en que el
padre y los niños tomaron el ascensor
rumbo al cuarto, donde los esperaban dos cómodas
camas para pasar la noche.
Sin embargo, en ese momento empezó la
pesadilla. Mark Castillo, como se identificó el
hombre en la recepción, entró a
la habitación y puso en marcha su espeluznante
plan. Y como en una película de horror,
llevó a sus hijos Anthony, de 6 años,
Austin, de 4 años, y Athena, de 2, hasta
la amplia tina de baño, que llenó con
agua tibia.
Los detalles no se conocen a plenitud, pero lo
cierto es que una hora después los tres
niños habían muerto. Todos habían
sido ahogados por Castillo, quien contó a
la policía que los cuerpos desnudos los
llevó hasta una de las camas.
Luego, continuando su tarea macabra, tomó muchas
de las 100 pastillas Motrin que llevaba en frasco
y se infirió unos tajos en el cuello con
un cuchillo de cocina.
“
Los ahogué”
Al día siguiente, tal como se relata en
los documentos de la corte, Mark Castillo, de
41 años y nacido en Estados Unidos pero
de origen mexicano, despertó sobresaltado.
Era ya cerca de la 1:00 p.m. y vio los cuerpos
de los tres niños a su lado. Entonces
decidió llamar a la recepción…
“
He matado a mis tres hijos”, dijo simplemente.
Personal de seguridad del hotel, luego de reportar
el hecho a la policía y al personal paramédico
de los bomberos, abrió la habitación
con una llave maestra y encontró una dantesca
escena.
“
Sé que hice mal, pero yo lo hice. Yo ahogué a
los niños ayer, a las 6 de la tarde”,
mencionó a los médicos que lo atendieron.
Mientras tanto, Amy Castillo, la desesperada
madre de los niños, había llamado
varias veces a la policía de Montgomery –ella
vive en una casa situada en el 412 de la calle
Waterford Road, en Silver Spring-, para avisar
que su ex esposo, de quien estaba en proceso
de divorcio, no retornaba con los menores.
Dijo que Mark Castillo debía entregar
a los niños de regreso a casa a las 8:30
p.m. del sábado 29. Eran las 10:00 p.m.
cuando hizo la primera llamada pero la policía
respondió que no podía intervenir
porque era un derecho del padre visitar a sus
hijos, como lo había determinado el juez.
Asimismo, explicaron que una tardanza no constituye
un hecho criminal en esos casos, salvo que los
niños hubieran desaparecido por más
de dos días.
Pasaron las horas y no aparecían. La mujer,
quien es pediatra y trabaja como nutricionista
en Kaiser Permanente para la región del
Atlántico Central, comunicó a los
agentes que en anterior oportunidad, dos años
atrás, el hombre amenazó con matar
a los niños “para que yo viviera
sin ellos”.
Castillo, según reveló también
la ex esposa a la policía, tenía
una historia de problemas mentales, entre ellos
tendencias suicidas, por lo que sus hijos podrían
encontrarse en grave peligro.
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Patrullas
policiales aparecen aparcados fuera del
hotel Marriott, el domingo 30, luego de
conocerse el triple crimen en una habitación
del décimo piso. Foto: Barbara Haddock
Taylor-The Baltimore Sun / AP
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Sus temores se convirtieron
en realidad, trágicamente.
Al conocer la infausta noticia ella se refugió en
su casa. Una amiga de la familia leyó una
breve declaración preparada para la prensa,
donde Amy Castillo agradece por “las permanentes
oraciones en estos momentos tan inexplicables”.
Ante la justicia
El lunes 31, el Comisionado de la Policía
de Baltimore, Frederick H. Bealefeld III, y la
alcaldesa de dicha ciudad, Sheila Dixon, se enfrentaron
a la prensa para dar a conocer los trágicos
acontecimientos.
“
Esta tragedia nos hace preguntarnos por qué alguien
pudo cometer un acto como éste, por qué lo
hizo con tres inocentes niños”,
dijo Dixon, resumiendo el sentir de las autoridades
y la población de esa ciudad portuaria.
Mark Castillo, quien vivía en una casa
rentada en Rockville, ahora está en una
prisión de Baltimore, sin derecho a fianza.
Sobre él recaen tres cargos por asesinato
en primer grado, además de otra docena
de acusaciones. Entre ellas, la de abuso y ataque
infantil.
Doble personalidad
Mark Castillo, el hombre que dio muerte por ahogamiento
a sus tres menores hijos, mostraba una extraña
personalidad.
Para sus vecinos lucía caballeroso y respetuoso,
pero con su esposa se mantenía en constantes
discusiones y peleas, todo lo cual lo presenta
con un cuadro de serios desórdenes de
personalidad.
Por ejemplo, María Galvis, colombiana,
quien le rentó un cuarto de su casa en
Rockville, dijo en español que “el
señor Mark es muy educado y un excelente
padre”.
“
Sus hijos fueron sus ojos, él los adoraba”,
declaró a la prensa, tras mostrarse impactada
por la noticia de lo sucedido.
Afirma la siquiatra
Estela González
“Un desorden de
personalidad no es suficiente para matar a un
hijo”
Mitzi Macias
Washington Hispanic
Una vez más la noticia del asesinato de
tres niños realizado por su propio padre
llamó la atención pública.
Pero, la pregunta que nos hacemos es ¿por
qué los mató?, ¿qué puede
motivar a un padre matar a sus propios hijos?.
Según el informe de la policía, Mark
Castillo de 41 años dijo que ahogó a
sus hijos, uno por uno, en la tina del baño
en respuesta a una amarga batalla por la custodia
de los menores. Igualmente señaló que
tenía problemas de autoridad y que había
sido diagnosticado con un desorden de la personalidad
conocido como narcisismo.
Pero, según los especialistas no son muy
comunes los casos de padres que matan a sus hijos
y que un desorden de la personalidad no es razón
suficiente para tener un arranque de esta naturaleza
tan agresiva.
“
Considero que una personalidad narcisista no es
suficiente para motivar que un padre mate a su
hijo. Generalmente en estos casos existe una separación
entre la pareja y en alguna forma el hombre siente
que los niños pertenecen a la mujer y para
hacerle daño a la pareja consideran que
la mejor manera es arrebatarle a sus hijos”,
dijo a Washington Hispanic, la siquiatra Estela
González.
“
Generalmente estos hombres saben que no van a tolerar
lo que han hecho por lo que deciden quitarse la
vida”, agregó la siquiátra.
No se tienen muchos detalles, pero al parecer Mark
Castillo planeó el asesinato al alquilar
un cuarto de hotel, por ejemplo.
“
Considero que su desorden de personalidad que lo
hacía sentirse el centro de la atención
se sumó el resentimiento hacia su esposa.
Para él, su cónyuge era injusta al
negarle ver a sus hijos y que le pidiera el divorcio”,
expresó González.
Según la especialista es más común
que una mujer sienta deseos de acabar con la vida
de sus hijos y generalmente se debe a dos razones:
la depresión pos parto y la esquizofrenia
que deriva en alucinaciones.
“
Según mi experiencia he tratado sólo
casos de mujeres que han atravesado por este deseo
agresivo, ya sea por causas de un desorden hormonal
después del parto que las coloca en una
fuerte depresión y las alucinaciones que
las hacen escuchar voces que les dicen o prácticamente
las obligan a cometer el asesinato”, explica
la especialista.
“
Una paciente me dijo una vez que Dios le hablaba
y que le había mandado que mate a sus hijos
porque estaban poseídos por el demonio y
que esa era la única solución para
salvarlos. De inmediato la internamos y se evitó el
crimen”, cuenta la siquiatra.
Por su parte, el doctor Neil Blumberg, un siquiatra
forense de Baltimore, coincide con González
al señalar que usualmente los padres que
matan a sus hijos están depresivos, amargos,
y esa es la forma que encuentran para hacerle daño
a la madre.
“
Obviamente una persona normal no haría algo
así. Pero, ciertos factores o situaciones
juegan un rol importante en aquellos hombres que
matan a sus hijos; opuestamente sucede con las
mujeres , quienes por lo general son motivadas
por alucinaciones.
Amenaza de muerte
Según las investigaciones, Mark Castillo
amenazó a su esposa Amy con matar a sus
tres hijos como una manera de castigarla porque
con este acto quedaría sola en el mundo.
Por tal razón Amy solicitó una orden
de protección. Por casi dos años
Amy Castillo trató de mantener a Mark separado
de sus hijos por temor a sus amenazas, intento
de suicidio, entre otros comportamientos. Incluso,
según documentos en la Corte, Amy expresó que
continuaba manteniendo relaciones sexuales con
Mark por temor y por proteger a sus hijos.
En enero de 2007, el juez Joseph Dugan decidió no
ordenar una restricción permanente contra
Mark por considerar que no existía evidencia
suficiente. En cuanto a batallas legales por la
custodia de los niños, el estado de Maryland
requiere un gran número de evidencias con
fundamento para dar algún veredicto.
“
El historial de violencia de una persona es la
primera bandera roja para poner atención
al posible comportamiento agresivo de una persona,
también debemos evaluar el historial esquizofrénico
o desorden bipolar, así como el uso de alcohol
y drogas. Pero, apenas se produce una amenaza hay
que prestarle al caso mayor atención”,
finalizó la especialista. |