| |
|
| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
|
El
partido demócrata necesita refrescar su
memoria. Este pasado fin de semana, de los tantos
que pudieron seleccionar para dar la llamada “respuesta
hispana” al mensaje radial que cada sábado
ofrece el presidente Bush, escogieron al senador
John Kerry, de Massachusetts. Esta semana, como es
de esperar, el mensaje presidencial se centró en
el tema de la inmigración, y Kerry respondió,
queriendo recordarle a los radioescuchas que fueron
los demócratas que incluyeron en el paquete
legislativo que se discute en el senado federal varias
medidas que favorecen a los inmigrantes, como una
propuesta para destinar visas a cierta cantidad de
indocumentados para que trabajen en el país
legalmente y se hagan ciudadanos luego de un determinado
tiempo.
Pero, si me permiten, regresemos un minuto al 2004,
cuando Kerry era el candidato demócrata para
presidente. Ese verano habló ante la convención
anual del Consejo Nacional de la Raza en la ciudad
de Phoenix. Le dijo a la concurrencia que de ser
elegido presidente, haría “cambios mayores” a
las leyes migratorias, incluyendo un plan de visas
para trabajadores indocumentados y otro plan para
que personas indocumentadas consigan la ciudadanía.
Como en su discurso radial hace unos días,
habló maravillas de los inmigrantes y pintó todo
color de rosas, añadiendo que la inmigración
sería uno de los principales temas de su presidencia.
Pero justo al día siguiente, se sentó a
hablar con Telemundo y echó todo a perder.
Respondiendo a sí los indocumentados deberían
conseguir licencias de conducir, Kerry comentó, “Yo
creo que las licencias de conducir son parte de estar
aquí legalmente. Yo no le otorgaría
a una persona que esté aquí ilegalmente
todos los derechos y privilegios que el estar aquí legalmente
conlleva. Eso estaría mal y va en contra de
los propósitos de la ley”. Añadió que
le tocaría a los estados determinar qué querían
hacer sobre el asunto, la misma excusa que legisladores
racistas usaron para lavarse las manos del tema de
la esclavitud en el siglo 19.
Y para que sepan, la oficina de Kerry fue contactada
poco después de las elecciones para ver sí no
obstante su derrota en las urnas, se dedicaría
en el senado federal al tema de la inmigración
del cual tanto habló durante la campaña. “En
estos momentos no hay planes de presentar nada”,
dijo una portavoz en ese entonces.
En nombre de la Semana Santa que se avecina, vamos
a tratar de darle el beneficio de la duda al partido
demócrata y no pensemos que sufren de amnesia.
O no seamos cínicos y creamos que Kerry ahora
habla de inmigración en un intento de revivir
sus posibilidades dentro de partido de ser el candidato
para el 2008. ¿Un político queriendo
luchar de nuevo por el premio mayor? Jamás.
Como dijo Jesús, “"¡Padre
mío, perdonadlos, pues no saben lo que hacen!"
Mientras el Congreso debate, entre otras cosas, una
legislación para lidiar con los aproximadamente
12 millones de indocumentados que viven en Estados
Unidos, la congresista demócrata Hilda Solís
de California presentó un proyecto de ley
para crear una comisión federal que investigaría
la deportación masiva de miles de mexicanos
(muchos de ellos residentes legales o ciudadanos)
durante la década de los ’30, cuando
el país sufría de una aguda decaída
económica y muchos grupos culpaban a los inmigrantes
del mal por el que atravesaban (¡como se repite
la historia!).
“
Debemos saber más sobre los obscuros capítulos
de la historia americana, los cuales dejaron un profundo
impacto en las comunidades y en las familias a través
de todo el país”, dijo Solís. “Por
mucho tiempo, este periodo trágico ha permanecido
desapercibido por el público americano. Como
nación, tenemos que aprender sobre los errores
del pasado y no repetirlos”.
Enviar comentarios a:
guadalupe@washingtonhispanic.com
|