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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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¿De qué serviría
darle un papel en blanco a una persona que no tiene
bolígrafo? ¿O un abrigo a alguien que
tiene calor? Se puede hacer una comparación
similar con la propuesta de presidente Bush de enviar
celulares a los residentes de Cuba. Esta semana la
Casa Blanca anunció que “pronto” los
estadounidenses podrán mandar celulares a
la isla como parte de un plan de ampliar “la
libre expresión” en Cuba. “Ahora
los cubanos pueden comprar teléfonos, computadoras
y enseres, y si el régimen de la isla quiere
de verdad mejorarle la vida a los residentes, harán
los cambios necesarios”, dijo Bush en la Casa
Blanca al conmemorar el 106 aniversario de la independencia
de la isla. “Si los cubanos pueden hablar en
celulares, deberían poder hablar libremente
cuando quieran”, añadió el primer
mandatario.
La administración Bush insiste que esta nueva
política de enviar celulares a la isla no
es un cambio del embargo que Estados Unidos mantiene
contra la isla, y eso es precisamente el problema,
dicen los críticos. Los que están en
contra de una política de mano dura estadounidense
contra Cuba, sostienen que lo que la administración
debe hacer es levantar las restricciones contra el
viaje de familiares a la isla. En la actualidad,
legalmente se permite sólo un viaje cada tres
años, algo que muchos con familia en la isla
consideran una política inhumana. Se hace
simplemente para conseguir votos para el partido
republicano este noviembre en la Florida, alega Joe
García, un ex presidente de la Fundación
Nacional Cubano Americana (CANF, por sus siglas en
inglés) y candidato al Congreso contra el
legislador republicano Lincoln Díaz-Balart,
conocido por su política conservadora contra
Cuba.
La Casa Blanca insiste que los celulares funcionarían
en la isla, pero (los que ya no tienen celulares
que sus familiares han enviado) tendrían que
pagar una cuota para activar el teléfono en
la isla que pudiera alcanzar algunos cientos de dólares.
Eso sí, la administración Bush está totalmente
a favor de la libre expresión para la isla,
siempre y cuando sea bajo las reglas impuestas por
la Casa Blanca. O sea, que no se le ocurra ir a visitar
un pariente, porque en la Casa Blanca están
a favor del libre camino de la gente a cualquier
lugar menos Cuba. Mejor mándele un celular.
Con suerte, será uno con pantalla y podrán
enviarle fotos y quizás un video. O mejor
aún, coincidan en la China durante la Olimpiadas.
El presidente Bush no tiene problemas con ese régimen
comunista y totalitario.
Hablando de locuras, este lunes que viene, líderes
del partido Demócrata se reunirán para
hablar sobre qué hacer con los delegados de
los estados de Michigan y la Florida. Como ya sabemos,
la senadora Hillary Clinton ganó las elecciones
primarias en esos estados, pero el partido no los
cuenta como castigo por llevar a cabo las primarias
en fechas diferentes a lo acordado cuando se planificó el
calendario de elecciones primarias. El senador Barack
Obama lleva la delantera sobre la senadora, pero
allegados a la senadora dicen que los delegados de
esos dos estados, deberían contar. Lo que
decidan el lunes pudiera cambiar el panorama de la
contienda. Veremos qué pasa.
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