| |
En
este largo fin de semana, que culmina el lunes,
la nación rinde tributo a los hombres de
uniforme que cayeron en todas las guerras que ha
librado y sigue librando Estados Unidos a lo largo
de su rica y gloriosa historia.
Fue un 5 de mayo de 1868 cuando el general Juan
Logan, comandante nacional del entonces llamado “ejército
magnífico de la república”,
proclamó oficialmente este día conmemorativo.
La efemérides fue observada por primera
vez el 30 de mayo del mismo año, cuando
ofrendas florales fueron colocadas en el Cementerio
Nacional de Arlington. Los estados del sur rechazaron
reconocer esta fecha conmemorativa, hasta después
de la Primera Guerra Mundial. Fue el momento en
que se cambió la conmemoración, no
sólo para honrar a los que murieron durante
la guerra civil sino a |
|
quienes
entregaron su vida en cualquier guerra, en defensa
de la seguridad nacional. Con
el paso de los años, desde todos los rincones
del país, miles de hombres y mujeres que
vistieron el uniforme o que cuentan con familiares
o seres queridos caídos en combate, llegan
a la capital de la nación para tributarles
su más ferviente homenaje.
Entre esas decenas de miles de uniformados se encuentran
muchos miembros de la comunidad hispana, que saben
lo que es arriesgar su vida y sacrificarse por
los ideales de un país que ha sido protagonista
de las guerras más importantes de los últimos
cien años.
En esta sublime ocasión extendemos nuestro
homenaje a las familias de los soldados caídos,
que han visto como esos bravos uniformados entregaron
sus vidas en defensa de la libertad y la democracia
en éste y otros puntos del planeta. |