| Salvando
la guerra en Brasil |
Por: María
Elena Salinas
Estimados
Senadores:
Debe ser duro ser el Papa Benedicto XVI. Como líder
de la Iglesia Católica le toca llenar un vacío
enorme, especialmente cuando trata de conquistar, o mas bien
reconquistar, a América Latina. Su antecesor, el Papa
Juan Pablo II, dejó una huella imborrable después
de 26 años de papado, y en ningún lugar fue
más profunda que en Latinoamérica, donde reside
casi la mitad del mundo católico.
Benedicto XVI acaba de terminar su primer viaje a la región
con una visita de cinco días a Brasil. Las actividades
principales en la agenda fueron: la canonización del
fraile Antonio Galvao, el primer santo nacido en Brasil;
un encuentro con la juventud latinoamericana en un estadio
deportivo, y el discurso principal en la ceremonia de apertura
de la Conferencia Episcopal de Obispos de América
Latina y el Caribe. Pero el motivo fundamental de su viaje
fue el de tratar de detener el éxodo de fieles de
la Iglesia Católica y reafirmar su doctrina conservadora.
El éxodo no sucedió de la noche a la mañana.
La Iglesia Católica ha estado perdiendo seguidores
durante más de cuatro décadas y parte del desencanto
con la Iglesia empezó en Brasil, el país más
poblado de Latinoamérica y uno de los que tiene la
mayor cantidad de católicos en el mundo, donde la
teología de la liberación tiene sus raíces.
Agregar el elemento de la justicia social a la religión,
a través del activismo político, atrajo a católicos
alrededor del mundo que sentían que la Iglesia no
estaba velando por los intereses de las masas pobres y oprimidas.
Pero la teología de la liberación fue rechazada
por la jerarquía de la Iglesia, en parte por sus vínculos
con gobiernos ateos de tendencia izquierdista.
Fue, precisamente, durante el papado de Juan Pablo II que
la Iglesia Católica perdió seguidores por millones,
la mayor parte hacia movimientos evangélicos. Se cree
que el tono jubiloso de las misas y el lenguaje informal
de las iglesias protestantes están atrayendo a más
seguidores. Pero para muchos católicos son también
las posturas ultra conservadoras del Vaticano en temas como
los derechos sobre el aborto, el control de la natalidad,
el divorcio y el matrimonio entre homosexuales lo que los
ha ahuyentado.
Algunos de los críticos de la Iglesia creen que su
doctrina es intolerante, poco realista y fuera de tono con
la realidad actual. En Brasil, por ejemplo, el gobierno trata
al aborto y el control de la natalidad como temas de salud
pública y distribuye condones a su población
por millones tratando de prevenir la expansión del
SIDA, mientras que la Iglesia Católica promueve la
abstinencia como única solución.
Irónicamente, es el Papa Benedicto XVI, en su papel
previo como líder de la Congregación para la
Doctrina de la Fe, quien representa los puntos de vista que
han ahuyentado a millones de católicos de la Iglesia.
Como cardenal, Joseph Ratzinger ordenó la aplicación
estricta de algunas de las posturas más conservadoras
de la Iglesia y su labor como asesor principal de Juan Pablo
II desde 1981 fue formular las enseñanzas del Papa.
Pero el mensaje, aunque severo, era presentado con tal compasión
y carisma por el Papa polaco, que fue pasado por alto por
muchos de los críticos de la Iglesia. Juan Pablo II
ayudó a cambiar la percepción de la Iglesia
como una institución inalcanzable. Con sus peregrinajes
alrededor del mundo llevo la Iglesia hasta el pueblo.
Criticó tanto al comunismo como al capitalismo salvaje,
cambiando el enfoque de la política a la moralidad.
Canonizó a más santos que todos sus predecesores
juntos, para mostrar que la santidad está al alcance
de todos. Hablando, o por lo menos tratando de hablar en
el idioma de los feligreses, se conectó con las masas.
El Papa Benedicto XVI fue a Brasil a decirles a los católicos
en Latinoamérica que la doctrina de la Iglesia no
es negociable. Fue a pedirles que le ayuden a restaurar la
pureza a los principios de la iglesia y salvar la santidad
del núcleo familiar. La pregunta es si el mismo mensaje
entregado por este nuevo mensajero podrá atraer a
nuevos fieles y renovar la fe de quienes se fueron a otros
lados en busca de aceptación y una nueva guía
espiritual.
(*) Conéctese a www.mariaesalinas.com.
(c) 2007 by Maria Elena Salinas
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