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| Revelador estudio |
| Sistema de salud clasifica último entre países ricos |
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Según un estudio, Estados Unidos brinda mal acceso a cuidados de salud, a la seguridad de los pacientes, a la eficiencia y la igualdad, entre otras cosas.
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Por Jocelyne Zablit
Agencias
El sistema de salud estadounidense aparece último en una lista que clasifica la asistencia sanitaria de países ricos en términos de calidad, acceso y eficiencia, según dos estudios divulgados por una consultora privada especializada en el tema.
Los estudios del Fondo Commonwealth indicaron que Estados Unidos, que tiene el sistema de salud más caro del mundo, obtiene sistemáticamente un rendimiento más bajo que otros países y, a diferencia del resto, no ofrece cobertura de salud universal a sus ciudadanos.
“Estados Unidos se destaca como la única nación en estos estudios que no asegura acceso a la atención de salud a través de una cobertura universal y de la promoción de un ‘hogar médico’ para los pacientes”, dijo la presidenta del Fondo Commonwealth, Karen Davis.
“Nuestro fracaso en asegurar un seguro médico para todos y en estimular vínculos estables y de largo plazo entre médicos y pacientes se evidencia en nuestro pobre desempeño en términos de calidad, acceso, eficiencia, igualdad y resultados de salud”, afirmó Davis.
Detalles del estudio
El estudio “Espejito, espejito: Una puesta a punto internacional sobre el desempeño comparativo del sistema de salud estadounidense”, se focalizó en entrevistas con médicos y pacientes en Australia, Gran Bretaña, Canadá, Alemania, Nueva Zelanda y Estados Unidos, a quienes se les pidió hablar de sus experiencias y opiniones sobre sus sistemas de salud.
Estados Unidos resultó último en la mayoría de las áreas, entre ellas, el acceso a cuidados de salud, la seguridad de los pacientes, la oportunidad de los tratamientos, la eficiencia y la igualdad. Los estadounidenses aparecieron también últimos al ser consultados si tenían o no un médico de cabecera.
“Estados Unidos gasta el doble del país industrializado medio en cuidados de salud, pero claramente no estamos obteniendo lo que pagamos”, dijo Davis.
Davis destacó además que 45 millones de estadounidenses, o 15% de la población del país, no tiene seguro médico.
Estados Unidos también está retrasado con respecto a la adquisición de moderna tecnología de información médica, lo cual se traduce en una espiral de costos y una pobre atención.
“Nos enorgullecemos de estar a la vanguardia en tantas áreas de la tecnología, pero no es el caso en la tecnología de información médica”, dijo Davis. “Otros países se han adelantado”.
Gran Bretaña obtuvo el puntaje más alto entre los países estudiados. Alemania se ubicó segundo, mientras Nueva Zelanda y Australia empataron en el tercer puesto, seguidos de Canadá y Estados Unidos.
Altos costos, poca satisfacción
Un segundo estudio ahonda en las razones por las cuales los costos de salud en Estados Unidos son mucho más altos que en otros ocho países de la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económico): Australia, Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Japón, Holanda y Nueva Zelanda.
El estudio “Comparaciones multinacionales de datos de sistemas de salud”, concluye que aunque Estados Unidos gasta más que el resto en seguros de salud, sus ciudadanos tienen más años perdidos debido a enfermedades circulatorias, respiratorias y diabetes.
“Este estudio echa por tierra muchos mitos sobre el sistema de salud estadounidense”, dijo Davis. “Gastamos tres veces más de lo que gasta un país medio en un día de internación hospitalaria y también gastamos el doble de lo que gasta un país medio en recetas médicas”.
La asistencia médica va a ser un tema destacado en la elección presidencial de 2008. De hecho, muchos precandidatos ya prometen resolver el tema de los altos costos de los seguros médicos.
| Punto de Vista: A su salud |
| Cuídese de las alergias alimenticias |
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Por María Gómez
Presidenta de Mary's Center |
Es común que hablemos de las alergias producidas por el polen, la maleza y en general las plantas y las flores tanto en la época primaveral como en el otoño, ya que es un tema de conversación recurrente por el alto número de personas afectadas por ellas.
En cambio, casi nunca oímos hablar de las alergias que producen los alimentos.
A pesar de ser relativamente bajo el número de personas que sufren de las alergias alimenticias, es importante que sepamos un poco más sobre ellas, especialmente si tenemos niños, para que aprendamos a tratarlas de una manera apropiada y así evitar serias consecuencias.
Los estudios muestran que solo un 8% de los niños y un 2% de los adultos en Estados Unidos padecen de alergias alimenticias.
La razón por la cual se presentan más en los niños que en los adultos, especialmente en los menores de tres años, es porque su sistema inmune no se ha desarrollado completamente, pero a medida que el niño crece, la mayoría de estas alergias van desapareciendo.
Sin embargo, hay algunas que duran toda la vida.
Una alergia alimenticia es una respuesta de nuestro sistema inmune a un determinado tipo de alimento.
Aunque cualquier alimento puede producir una reacción alérgica, existen ocho productos específicos que producen el 90% de las alergias alimenticias.
Ellos son la leche y sus derivados (como el queso y el yogur), los huevos, el maní (incluyendo la mantequilla de maní), las nueces en general, la soya, el trigo, el pescado y los mariscos.
Cuando comemos algo que nos causa una reacción alérgica, su efecto no se hace esperar y en menos de dos horas ya empiezan a aparecer los síntomas.
El más serio es la dificultad para respirar, porque comienza a cerrarse la traquea impidiendo el paso del aire.
Otros síntomas son hinchazón de la lengua, los labios o la boca, picazón en todo el cuerpo, piel roja, dolor de garganta, diarrea o vómito, y nariz tapada. En los niños, es común que también aparezcan ronchitas en toda su piel.
Desafortunadamente, no hay medicinas que curen las alergias alimenticias y lo único que podemos hacer cuando hay una reacción de este tipo es ir a la sala de emergencia.
Una vez hechos los chequeos necesarios que confirmen que sí es una alergia alimenticia, debemos identificar el alimento que la causó para evitar comerlo en el futuro.
Sucede con frecuencia que confundimos las alergias alimenticias con la intolerancia a ciertos alimentos, pero no son lo mismo.
A diferencia de las alergias, cuando tenemos intolerancia a algunos productos, generalmente los lácteos, estos pueden causar malestar y hasta diarrea y vómito, pero luego desaparecen los síntomas.
La alergia tiene una reacción mucho más fuerte, seria y notoria y varias partes del cuerpo se pueden ver afectadas.
Sea alergia o intolerancia alimenticia, es importante evitar los productos que las causan. Reemplacemos su equivalente nutritivo con otro alimento que lo contenga para que de esta manera no haya un desbalance en nuestra dieta.
| ¿Existe un parámetro de cuánto dar en una relación? |
| Cuánto debemos entregar en el amor |
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Si no se entiende bien el concepto de entrega en una relación, al final se puede tener a dos personas que pueden tener una atracción muy fuerte, pero que no lo muestran al otro.
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Por Santa Ortega Gutiérrez(*)
¿Cómo sobrevive la entrega en un mundo donde los mensajes parecen ir en el sentido contrario? Es frecuente oír y decir frases como “no le digas cuánto lo quieres” o “no te vayas a clavar”. Pareciera que hacer este tipo de acciones implica un riesgo.
Por lo general, para una mujer la connotación de la entrega está relacionada con la posibilidad de ser utilizada y con la consecuente pérdida de valor como mujer.
Por ello se refuerza en ella el no, el “déjate desear”, “que no vea que eres alguien fácil o una cualquiera”.
Para el varón implica la posibilidad de ser controlado, un cuestionamiento a su masculinidad, pues el control debe estar en sus manos, él es el conquistador (el que abre). Por ello se le hace creer: “si te dice no, significa sí, insiste”, lo que suele gestar relaciones de violencia.
Con este tipo de mandatos, claro que resulta complicado vivir la entrega emocional u erótica. La relación entonces se experimenta desde un rostro dibujado artificiosamente, una máscara que oculta y que protege.
Y así tenemos al final a dos personas que pueden estar teniendo una atracción muy fuerte, un sentimiento muy intenso, pero que ni por casualidad lo muestran al otro, o lo hacen poco a poco siempre y cuando el otro empiece primero, como dos islas compartiendo el mismo océano deseando mostrar lo que crece dentro de sí. Pero, al mismo tiempo “restringiendo el acceso”, dificultando la posibilidad de que un puente se construya entre una y otra isla.
¿Qué hacer?
La pregunta es, entonces, ¿cómo introducir la diferencia que abrirá camino?
En términos concretos podemos empezar a decir no cuando quiero decir no y sí cuando quiero decir sí. La honestidad es la clave. Ser fiel a sí mismo, a sus necesidades y deseos.
Comprender que cuando se escucha no es no y viceversa, y actuar en consecuencia. La clave aquí es el respeto, sin forzar a alguien, sin manipular.
Mostrar con orgullo mi capacidad de desear y de amar. El concepto en este caso es la valoración. Capacidad que pertenece a cada cual y que existe aunque el otro no la valore de la misma manera.
Si lo que deseamos es ver sobrevivir la entrega, si lo que anhelamos es vernos viviendo en la entrega, será entonces importante empezar a trabajar en la construcción de relaciones más honestas, respetuosas y valiosas.
(*) La autora es licenciada en Psicología, Maestría en Sexología Educativa, Maestría en Sensibilización y manejo de grupos en Educación de la Sexualidad, Miembro del Departamento de Investigaciones Especializadas en Sexualidad Humana del IMESEX. Este artículo apareció originalmente en sexualidadonline.com
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