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Diabética |
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salvar sus ojos |
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del 40% de las personas que tienen diabetes
desarrollarán retinopatía diabética,
condición que es una de las mayores
causantes de ceguera en el país. No
obstante, es prevenible. Conozca los pormenores
de la enfermedad y cómo impedir su
aparición. |
Por Felipe Lagos
Especial para SaludGuía
Uno de los muchos órganos
que afecta la diabetes son los ojos.
Esta enfermedad trae
consigo una condición
llamada retinopatía diabética.
Dado que la diabetes afecta la producción
de insulina del organismo, y con ello, suben
los niveles de glucosa en la sangre, esto produce
un bloqueo y una microfiltración en
los vasos sanguíneos de la retina del
ojo.
Esta filtración,
o “goteo”,
causa a la larga dificultades para ver y,
si se acumula su efecto, ceguera.
De hecho, según la optometrista Joanna
Angeles, la retinopatía diabética
es una de las principales causas de ceguera en
Estados Unidos.
“En el país, 675
mil hispanos tienen diabetes, pero no lo saben.
Del total de personas que sufren diabetes, un
40% de ellos desarrollará algún
nivel de retinopatía. Sin embargo, el
90% de todos los casos de diabetes es prevenible,
por lo que la información es vital”,
dice la experta.
¿
Tengo retinopatía?
Una de las características de la retinopatía
diabética es su lenta evolución.
Como los vasos sanguíneos de los ojos
son tan pequeños, su “goteo” es
mínimo, por lo que su evolución
es muy lenta.
Esto hace sus síntomas
casi imperceptibles. “La
verdad es que, para alguien que no
se ha hecho un examen a la vista, es muy difícil
saber si tiene retinopatía diabética.
Esto es debido a que los cambios que
genera este tipo de enfermedad son muy lentos
y muchas veces
sin presencia de síntomas. La
mejor forma de saber si alguien tiene
retinopatía
diabética es sometiéndose
a exámenes
regulares a los ojos, al menos una
vez al año.
El tipo de examen debe incluir el de
dilatación
de pupila”, dice la experta.
El Instituto Nacional
del Ojo detalla los tipos de exámenes
a los que deben someterse las personas para
saber si sufren de la enfermedad.
El primero es de agudeza
visual, el que utiliza una tabla optométrica
para medir la vista a diferentes distancias.
El segundo examen es de dilatación de
pupilas.
Con el fin de agrandar
las pupilas, el oftalmólogo
pondrá gotas en los ojos.
Luego, el especialista mirará a
través de un lente de
aumento especial la retina y
el nervio óptico,
cosa de ver si hay señales
de daño
o algún otro problema.
Por último, el
oftalmólogo u oculista
realizará una tonometría,
que mide la presión
del ojo.
Lo que buscará el oftalmólogo serán
vasos sanguíneos que gotean, inflamación
de la retina, depósitos pálidos
y grasosos en la retina (señal que los
vasos sanguíneos están goteando)
y algún tejido del nervio óptico
dañado.
Etapas de la enfermedad
Si la persona no se hace ningún tipo de
revisión a los ojos en forma periódica —y
tiene un estilo de vida sedentario, alimentándose
en forma poco sana—, cualquier mañana
se va a despertar con una visión borrosa
y con dificultades para ver en forma normal.
“
La principal consecuencia de una retinopatía
avanzada es visión borrosa y dificultad
para ver, pero muchas veces no se presentan síntomas,
simplemente una mañana se despierta la
persona con dificultades para ver bien. Los cambios
son tan pequeños que las personas no se
dan cuenta cómo progresa la enfermedad”,
dice la optometrista.
Según el Instituto Nacional del Ojo, existen
cuatro etapas dentro de la evolución de
la enfermedad.
Primero, la llamada retinopatía
no proliferativa ligera. Esta es la etapa más
temprana de la enfermedad, y es cuando aparecen
los microaneurismas.
Básicamente, son
pequeñas áreas
de inflamación
en los vasos sanguíneos
de la retina.
Luego, se pasa a la retinopatía
no proliferativa moderada. Según avanza
la enfermedad, los vasos sanguíneos
se obstruyen.
El tercer paso se conoce
como retinopatía
no proliferativa
severa. Esta etapa
ocurre cuando una
gran cantidad de
vasos sanguíneos
se bloquean, ocasionando
que varios vasos
sanguíneos
de la retina dejen
de recibir sangre.
Estas áreas de la retina envían
señales al cuerpo para que haga crecer
nuevos vasos sanguíneos.
La cuarta y última
etapa se le conoce como retinopatía
proliferativa.
Esta se caracteriza
por el crecimiento
de nuevos
vasos
sanguíneos,
los que son anormales,
frágiles
y gotean sangre,
produciendo la
filtración
que causa pérdida
de la visión
e incluso, ceguera.
Riesgo y tratamiento
Según el Instituto Nacional del Ojo, todas
las personas con diabetes, ya sea tipo 1 o tipo
2, corren riesgo de desarrollar la enfermedad.
Pero no sólo eso. Las mujeres embarazadas
también pueden padecer diabetes gestacional,
y desarrollar retinopatía.
Respecto del
tratamiento,
durante las
tres primeras
etapas
de la retinopatía
no es necesario
tratarla.
Para controlar
el progreso
de la enfermedad,
las personas
deben tratar
la enfermedad
de base,
controlando
sus niveles
de azúcar
en la sangre,
presión
arterial
y el colesterol.
Joanna Angeles
explica
que, para tratar
la cuarta
etapa de
la
enfermedad,
se recurre
a terapias
láser.
“
Como los vasos sanguíneos filtran líquido,
el láser sella lo que causa el “goteo”,
solucionando esa parte del problema. El daño
puede revertirse, porque el cuerpo absorbe el
líquido filtrado. El problema con esta
enfermedad es el “goteo”. Una vez
que la filtración se detiene, las personas
pueden volver a ver normalmente”, concluye
la especialista
| Investigación
resalta peligro de ambas condiciones simultáneas |
Obeso
y fumador, doble
riesgo de muerte prematura |
|
|
| Se sabe
que dejar de fumar hace que las personas
suban un poco de peso, pero no se sabe si
esto afecta en mayor forma a quienes ya son
obesos. |
Redacción
Washington Hispanic
Más de
ochenta millones de estadounidenses son obesos
o fuman, y más de nueve millones son obesos
y fuman, según ha determinado un estudio
que hace un análisis comparativo entre
ambas situaciones de riesgo.
Tanto la obesidad como
el tabaquismo son serios factores de riesgo
de una muerte
prematura debido
a condiciones crónicas severas.
Y no sólo eso,
sino que la combinación
de las dos aumenta aún más
este riesgo.
Si bien la investigación de la Universidad
de Columbia entregó que el número
de obesos fumadores es menor, los científicos
señalaron que este grupo corresponde principalmente
a sectores socioeconómicos de bajos ingresos.
De todos, un 5,3 % de
los hombres pertence al grupo de riesgo más
elevado (obeso y fumador), mientras que sólo
un 4,2 % de las mujeres corresponde a esa categoría.
Las proporciones de estos
subgrupos son mayores entre la población
afroamericana (7%), los de pocos recursos (6,5%)
o con menor nivel
educacional (6,1%).
¿ Dejo
de fumar o bajo de peso?
Cada una de ambas condiciones por si mismas
acarrean riesgos a la salud independientes,
pero poco
se sabe acerca acerca del mejor tratamiento
para atender a los obesos fumadores.
De hecho, se sabe que
la gente que deja de fumar sube de peso. De
todas
formas,
se estima
que
los beneficios de dejar de fumar
son mayores que los riesgos de subir
de
peso en la
población
en general.
Sin embargo, los beneficios
en la población
que ya es obesa son desconocidos.
Por ejemplo, no se sabe si aquellos obesos
que dejan de fumar
tienen más, igual o menos
posibilidades de ganar el mismo
peso que las personas con peso
normal que dejan el tabaco.
Por otra parte, tampoco
se sabe si el consumo de suplementos
adelgazantes sabotea
los
intentos de dejar de fumar o
puede causar recaídas
en quienes intentan dejar el
cigarrillo.
De todas formas, se sabe
que la mayoría
de los programas para dejar
de fumar no enfatizan intentos simultáneos
de controlar el peso porque, se ha visto, los
intentos de manejar
varias conductas relacionadas
con la salud a la vez han demostrado no ser
exitosas.
A su vez, los investigadores
de la Universidad de Columbia
llamaron
por un ensayo clínico
que monitoree los efectos
simultáneos
de dejar de fumar y el control
del peso, cosa que los resultados
puedan ser usados en el desarrollo
de protocolos médicos
para el manejo clínico
de esta población.
| Microbios
probióticos son esenciales para el
bienestar |
| La
clave para la buena salud está en
los intestinos |
|
|
| Un buen
plato de frutas con yogurt fortalece los
microbios probióticos de la flora
intestinal. |
Redacción
Washington Hispanic
Investigadores han
descubierto que una de las claves para una buena
salud está en los intestinos, específicamente
en el universo de microbios que viven en el tubo
digestivo.
Las llamadas bacterias
probióticas pueden incluso ser una de
las claves para entender la obesidad, según
Gary Huffnagle, investigador del Sistema de
Salud de la Universidad de Michigan y uno de
los científicos líderes
en el país.
“
La investigación actual sobre el mundo de microbios revela numerosos beneficios
de mantener una dieta rica en nutrientes probióticos”, dice Huffnagle.
Hasta el momento de nacer, los seres humanos
son estériles. Una vez fuera
del vientre materno son bombardeados por microbios y muy pronto el cuerpo tiene
diez veces más microbios que el número de células que componen
el organismo.
En lo específico,
los microbios probióticos trabajan con
el sistema inmunológico para mantener
controlados a los microbios malos, que son
los causantes de enfermedades.
“
Los microbios buenos, o probióticos, mantienen a los malos en números
pequeños, pero también estimulan al sistema inmunológico
y mejoran las funciones digestivas”, advierte el experto.
Huffnagle señala
que la mayoría de los microbios buenos
ya existen en el tubo digestivo, la mayoría
en los intestinos.
Hasta hace unos cinco
años, los probióticos eran considerados
parte de la medicina alternativa. Entre más
se ha ampliado el conocimiento del sistema
inmunológico, también ha aumentado
la comprensión
de la importancia de los microbios probióticos.
“
En la actualidad, el mundo de los probióticos es uno de los desarrollos
punta de la medicina tradicional”, dice Huffnagle.
Antibióticos y
probióticos
Los antibióticos destruyen los microbios buenos en el organismo, pero
son útiles para destruir a los que causan enfermedades.
“
Se ha descubierto que eliminar los microbios buenos de nuestro cuerpo crean un
sistema inmunológico más débil, que creemos causa un mayor
número de enfermedades crónicas, incluidas alergias y asma”,
dice Huffnagle.
“Una vez que haya ingerido los antibióticos recomendados
por el médico, hay que consumir después alguna forma de suplemento
probiótico para recuperar la microflora en el intestino, lo que ayuda
a una mejor recuperación”. Los microbios probióticos
no causan enfermedades, por lo que se los puede
consumir en grandes cantidades, además tienen buen
sabor, según
el investigador.
De hecho, hay productos
en el mercado que han sido diseñados
específicamente
para apoyar la salud probiótica. En general, estos
son lácteos
fermentados a los que se les ha añadido uno o
dos tipos de bacteria probiótica
de alta concentración.
| Inmunización
contra el papilomavirus humano en tierra
derecha |
| Se
alista nueva vacuna contra cáncer
cérvicouterino |
|
|
| La FDA
ha aprobado la vacuna contra el virus relacionado
con la mayor parte de los cánceres
de cuello de útero. |
Redacción
Washington Hispanic
Es una de las
vacunas más esperadas de los últimos
años y acaba de completar uno de los últimos
trámites antes de que pueda estar disponible
definitivamente en el mercado, de momento sólo
en el país. Un comité asesor de
la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA)
ha establecido que la vacuna contra el papilomavirus
es segura y eficaz en la prevención de
la infección por este virus, relacionado
con la mayor parte de los cánceres de
cuello de útero, recomendando su aprobación.
La inmunización,
comercializada por Merck bajo el nombre de
Gardasil, aún debe recibir
el visto bueno definitivo de la propia FDA
que, aunque no está obligada a seguir
las recomendaciones de sus comités,
sí suele hacerlo.
Se espera que su decisión pueda estar
lista el próximo 8 de junio.
Gardasil está diseñada
para evitar la infección por cuatro
cepas diferentes del mismo virus de transmisión
sexual, el papilomavirus humano (VPH). Dos
de ellas son
responsables del 70% de los casos de cáncer
cervical, mientras que las otras dos están
implicadas en el desarrollo del 90% de las
verrugas genitales.
Si bien no todas las
personas infectadas acaban desarrollando cáncer,
se considera que la prevención de la
infección es
una buena forma para evitar futuros tumores.
Cálculos optimistas estiman que
la vacunación
podría reducir el medio millón
de casos que se diagnostican al año
en todo el mundo a sólo 150 mil,
eliminando prácticamente dos tercios
de la mortalidad por la enfermedad.
“
Esto es maravilloso, es un buen paso en nuestro
proceso de detección precoz del cáncer”,
ha asegurado la directora de los expertos reunidos
para debatir la cuestión, Monica Farley.
Sin embargo, la inmunización no es la
panacea y hay varios aspectos que preocupan a
los expertos.
Preocupación
actual
La primera es que la vacuna podría incrementar
el riesgo de sufrir cáncer si se utiliza
en personas ya infectadas con el virus. Por eso
se ha debatido ampliamente cuál es la
mejor edad para iniciar la terapia.
Sin embargo, la FDA dice
que “los efectos
adversos observados en pacientes
ya infectadas podría fomentar la vacunación
a edades más tempranas”.
Finalmente, el panel
de expertos —que votó 13
a cero a favor de la aprobación
de la vacuna—, consideró que
los estudios demuestran su eficacia
para mujeres entre los
nueve y los 26 años.
De momento, sólo
recomienda su uso en mujeres, a pesar de que
Merck la está probando
también en varones, que
son a su vez portadores y transmisores
del virus.
Otra duda que rodea a
la vacuna, y que de momento no se ha resuelto,
es
cuánto dura su protección
a largo plazo (más allá de
los cinco años) y si
será necesario
volver a usar dosis a lo largo
de la vida de la mujer.
El comité también
ha examinado los casos de cinco niños
nacidos con malformaciones después de
que sus madres fuesen vacunadas poco tiempo
antes de quedarse embarazadas. Sin
embargo, los casos no presentan
un patrón
similar que permita establecer
una causa común
con la vacuna, aunque la
compañía
ha asegurado que seguirá llevando
a cabo estudios de seguridad.
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