| El sello
de Rubén Salazar |
Por: María
Elena Salinas
Durante décadas
el Servicio Postal en Estados Unidos ha dependido de una
junta asesora de ciudadanos para decidir por quién
o por qué se emitirá una estampilla conmemorativa.
Parte del criterio para seleccionar a un homenajeado es que
debe ser un estadounidense fallecido de “amplia trayectoria
nacional”. Después de todo, si un rostro va
a aparecer en una estampilla que viajará por el mundo
representando a nuestro país, debe ser el de alguien
que ha dejado un legado que nos llene de orgullo.
Finalmente, la junta asesora de ciudadanos concedió ese
tan merecido honor a Rubén Salazar. El méxico-americano
es uno de cinco periodistas cuyos nombres e imágenes
fueron colocadas en una nueva serie de estampillas lanzadas
por el Servicio Postal de Estados Unidos.
Salazar en bien conocido entre muchos periodistas y activistas
latinos. Hay una escuela, un parque y una biblioteca con
su nombre. Becas y premios de periodismo son entregados honrando
su memoria. Hasta un corrido se le ha dedicado. Y ahora tiene
un sello postal y hasta su propio día en la ciudad
de Los Ángeles. Para algunos fue un gran periodista
que documentó las luchas de los latinos durante casi
dos décadas, para otros fue más que eso: un
verdadero héroe estadounidense.
Salazar comenzó su carrera como periodista en El Paso,
Texas, y después se mudó al sur de California
donde trabajó como reportero, corresponsal extranjero
y columnista para el diario Los Angeles Times. Fue también
director de noticias en la estación de televisión
en español KMEX. Su vida fue apagada a los 42 años
al ser alcanzado en la cabeza por un proyectil de gas lacrimógeno
cuando cubría una protesta en contra de la guerra
de Vietnam, en el este de Los Ángeles, el 29 de agosto
de 1970. Las autoridades sostienen que fue un accidente.
Otros aseguran que él era el blanco debido a su periodismo
crítico.
Mucho se ha dicho de Rubén Salazar, de su cobertura
valiente y su estilo incisivo, de su dedicación a
informar y a cubrir los hechos de la comunidad latina y por
supuesto del último sacrificio que pagó por
su trabajo. Pero para captar realmente la esencia del legado
que dejó en el campo del periodismo, en particular
entre los latinos, le di un vistazo profundo a sus escritos
y lo que encontré es realmente revelador.
El primer artículo de Salazar que encontré fue
escrito hace exactamente 53 años para El Paso Herald
Post. El 9 de mayo de 1955 Salazar documentó su experiencia
en lo que él llamó una “Cámara
de Horrores”. Pasó 25 horas en la cárcel
de manera clandestina y denunció las condiciones inhumanas
en que vivían los presos y la invasión de drogas
dentro de la prisión. Algo parecido a algunas de nuestras
cárceles de hoy.
Cuando revisé más de su trabajo me di cuenta
que muchos de los temas sobre los que escribió y las
atrocidades que denunció son muy semejantes a los
asuntos que preocupan a la comunidad latina hoy en día.
De hecho, si cambiáramos las fechas y nombres en las
historias y columnas escritas por Salazar nos daríamos
cuenta que muy poco ha cambiado a través de los años.
A comienzos de los años ’60, Salazar escribió acerca
del despertar político de los méxico-americanos
y su falta de representación política. Escribió acerca
de temas fronterizos, inmigración, la disputa sobre
la supuesta "invasión" de trabajadores agrícolas,
y del programa Bracero. A mediados de los ‘60 Salazar
escribió ampliamente acerca de las tensiones entre
latinos y afro-americanos, llamados Negros antes de que fuera
políticamente incorrecto usar el término, y
también sobre el pobre estado de nuestro sistema educativo.
Algunos de sus artículos más fuertes fueron
escritos durante el llamado Movimiento Chicano, en 1969 y
1970. Los latinos ya no sólo se quejaban por no tener
su debido lugar en la sociedad sino que comenzaban a tomar
cartas en el asunto. Había protestas, marchas, huelgas
y paros. Y Rubén Salazar estuvo allí, en primera
fila, para documentarlo todo, no solamente con pluma y papel
sino también con cámaras y micrófonos.
Salazar preparó el terreno para muchos periodistas
latinos quienes han seguido sus pasos y escriben hoy en día
acerca de los mismos asuntos que le inquietaban hace casi
40 años. Una vez le preguntaron en una entrevista
si él era un periodista de abogacía y respondió: “¿Usted
quiere decir que si abogo por mi gente que ha sido silenciada
por el resto de la prensa? Si eso es periodismo de abogacía,
entonces soy culpable de hacerlo”. Por su valor, por
su búsqueda implacable de la verdad y por pagar el
más alto precio en el proceso, Rubén Salazar
merece tener un sello postal y mucho más en su honor.
(c) 2008 by Maria Elena Salinas
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