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especial
 
Comerciantes se unen al paro y muchos no asisten a trabajar
La comunidad hispana del área metropolitana
responde al llamado de Mexicanos sin Fronteras
Una bandera multiculticultural era llevada por miles de manifestantes durante una gigantesca marcha realizada el 1 de Mayo en el boulevard Wilshire en Los Angeles, día en el que se convocó al paro nacional en apoyo a una reforma del sistema de inmigración.
Foto: Gene Blevins/REUTERS

Mientras el 1 de Mayo se celebraba el Día del Trabajo a nivel mundial, en el área metropolitana se acató un “paro” convocado a nivel nacional en señal de protesta por una reforma justa del sistema de inmigración. A pesar del confuso juego de palabras utilizado por líderes y activistas comunitarios en sus mensajes, la comunidad decidió sumarse al paro nacional y dejar de lado las recomendaciones realizadas por la Coalición de Inmigración de la Capital Nacional, liderada por el activista Jaime Contreras. Sólo bastó recorrer algunas de las zonas más pobladas por hispanos para ser testigos de que nos encontrábamos en verdaderos “pueblos fantasmas”. El área de Langley Park en Maryland y Mount Pleasant en Washington DC, son sólo algunos ejemplos.

“ Nuestro balance es absolutamente positivo. El paro nacional fue una movilización acertada y según nuestros sondeos tuvimos una respuesta del 90 por ciento de la comunidad hispana”, dijo a Washington Hispanic, Ricardo Juárez, coordinador de Mexicanos sin Fronteras, organización afiliada a la Coalición, pero que no comulgó con la decisión de no apoyar el paro.

Aunque no se tienen cifras exactas sobre el impacto económico que produjo el paro nacional, que tuvo una mayor repercusión en estados como California y Nueva York se supo que las industrias más golpeadas fueron construcción y agrícola. Del mismo modo se dejó sentir la ausencia de trabajadores inmigrantes en plantas procesadoras de alimentos, así como en las empresas asociadas al turismo.

“ La coalición no interpretó lo que quería la comunidad”

“ El éxito del paro nacional representa el fracaso de todas aquellas personas que realizaron una campaña contra el mismo”, afirma Juárez.

Según explicó el activista a Washington Hispanic, la Coalición de Inmigración de la Capital Nacional acordó por mayoría en reunión con todos sus miembros no apoyar el paro nacional por considerar que no era el tiempo adecuado para realizarlo, pero “en aquella reunión no se decidió estar en contra del paro, y para mí eso es lo que hicieron algunas personas que prefiero no mencionar sus nombres”.

La organización Mexicanos sin Fronteras con representación en más de 20 ciudades en el área metropolitana de inmediato realizó un improvisado sondeo y descubrió que el sentir de la comunidad se traducía en un rotundo apoyo al paro nacional.

“ Presenté estos resultados a la Coalición para tratar de que cambien su postura, pero se negaron. Sus representantes no interpretaron lo que realmente quería la comunidad, y ese fue su error”, afirma Juárez, quien al mismo tiempo manifestó que continúa formando parte de la Coalición y que seguirán luchando por el mismo fin: lograr una reforma del sistema de inmigración que saque de las sombras a los 12 millones de indocumentados que viven y trabajan en Estados Unidos.

Por su parte la Coalición creyó que sería más conveniente realizar actividades cívicas a nivel local, pero que no tuvieron una respuesta masiva.

“ Ha quedado claro que la comunidad hispana acató el paro, pero al mismo tiempo prefirió quedarse en casa en vez de asistir a las actividades comunitarias convocadas por la coalición”, finalizó Juárez.


Niegan campaña en contra del paro
“Vayan a trabajar” fue el mensaje de la Coalición
Varios locales comerciales decidieron cerrar sus puertas para apoyar a sus trabajadores durante el paro nacional.
Foto Alvaro Ortiz/Washington Hispanic.




Vaya a trabajar todo el día, vaya a estudiar todo el día y luego incorpórese a nuestras actividades a las 5 pm. No hay ningún paro, no habrá ningún boicot pero sí habrán actividades cívicas y culturales” es el mensaje que difundió Casa de Maryland, miembro activo de la Coalición de Inmigración de la Ciudad Capital y que al mismo tiempo Doris DePaz, coordinadora de Casa de Maryland difundió en la radio al igual que en su propia máquina contestadora de teléfono.

Este tipo de mensajes causaron confusión entre la comunidad quienes hasta el último momento no sabían a ciencia cierta si acatar el paro o no. Por un lado teníamos mensajes desalentadores de boca de algunos miembros de la Coalición y por otro, te encontrabas con mensajes como el que difundió Mexicanos sin Fronteras que rezaban: “No vaya a trabajar, no mande a sus hijos a la escuela, no compre ningún producto estadounidense”.

En entrevista con Washington Hispanic, Doris DePaz respecto a la campaña en contra del paro nacional realizada por algunos miembros de la Coalición que Mexicanos sin Fronteras menciona, señaló que “nosotros en ningún momento hemos dicho no al paro o al boicot. Nuestro mensaje fue de que las personas se incorporen a nuestras actividades cívicas después de las 5 pm.”, dijo la activista.

“ No creo que hayamos confundido a la gente mas bien creo que hemos dado un ejemplo de unidad. Es algo muy complejo como en todo hay gente a favor y gente en contra, pero nosotros nos mantenemos con el mismo mensaje, quizá más adelante sea el momento preciso para organizar un paro”, finaliza DePaz.

Un millón de voces

• Más de un millón de hispanos participaron en el histórico paro del lunes 1 de mayo, según cálculos independientes.
• Al grito de ¡Sí se puede!, más de 600.000 personas asistieron a las dos marchas más grandes convocadas por los inmigrantes hispanos en la megalópolis de Los Angeles (California), indicó la Policía de la ciudad.
• En Chicago, más de 400.000 personas inundaron las calles y defendieron la causa migratoria además de pedir el fin de las redadas.
• "Hoy marchamos, mañana votamos y si nos echan brincamos", gritaban los manifestantes, familias completas, en un día donde más de 70.000 estudiantes optaron por sumarse al boicot, según las autoridades escolares del Distrito de Los Angeles, que como en Chicago muchos estudiantes faltaron.
• En Nueva York, decenas de miles de inmigrantes se concentraron en Union Square, poco después de que cientos realizaran al mediodía cadenas humanas en varios puntos de la ciudad.
• Según la policía de las respectivas ciudades, unos 75.000 se manifestaron en Denver (Colorado), miles en San Diego (California) y en Homestead, ciudad rural de Florida donde la mitad de la población de 36.000 habitantes es hispana.
• En el medio oeste del país, algunas ciudades tuvieron retrasos en la recolección de residuos. Obras de construcción, restaurantes y viveros debieron cerrar por falta de trabajadores. Muchas aulas permanecieron vacías.


Concentración en Hyattsville, Maryland
Inmigrantes escondidos nunca serán oídos
El ambiente que se vivió en Maryland también se repitió en la concentración realizada en el parque Malcolm X en Washington DC hasta donde llegaron más de un millar de personas para participar de actividades cívicas.
Foto Alvaro Ortiz/Washington Hispanic.



Para Jessica Martínez, el movimiento hispano que pidió un día de acción cívica este 1 de mayo no es una cosa liviana. Ese día no fue al colegio, cosa de unirse al boicot al que se estaba llamando en el resto del país.

“ No fui al colegio porque quería apoyar al movimiento hispano, claro que mi mamá le avisó al profesor, así que no hubo problema”, dice Jessica, de 10 años y de orígenes salvadoreños.

Tan comprometida estaba con la causa, que fue con su madre a la concentración en el parque comunitario Lane Manor en Hyattsville, Maryland, organizado por la Coalición Nacional de Inmigración del Área Metropolitana y que reunió en total a cerca de dos mil personas.
¿ La esperanza de la gente reunida allí?, quizás tener un protagonismo similar al que estaban teniendo otras marchas a nivel nacional. Sin embargo, en el pequeño parque de Hyattsville, hundido a los pies de una loma, difícilmente era posible que la opinión pública norteamericana se diese cuenta que habían hispanos protestando por lo que creen justo, la legalización de los indocumentados.

Como se sabe, la Coalición había estado desincentivando a la gente a participar del paro, cosa que no todos apoyaban.

“ Creo que debió haber habido un boicot más grande. Queremos la legalización, somos gente trabajadora y no quiero que nos vean como criminales, pero necesitamos los papeles para poder trabajar y un boicot puede servir”, dijo Santos Álvarez, de Honduras y quien estuvo también presente en la concentración.

Jessica Martínez no fue al colegio y esperaba un boicot mayor, lo que no ocurrió.
Foto Felipe Lagos/Washington Hispanic.

Ahora, desde el punto de vista de los políticos, un boicot no era buena idea. “Si fuese tan fácil como para hacer la reforma migratoria de la noche a la mañana, se habría hecho hace tiempo. La idea es poco a poco ir consiguiendo cosas, y cuando tenemos 400 congresistas y cien senadores siempre habrá intercambio de ideas. Pero una cosa es clara, la solución es que tenemos que darle los papeles a quienes están aquí trabajando”, dijo Víctor Ramírez, delegado de Prince George y quién hizo un discurso en la ocasión.

En tanto, la delegada Ana Sol Gutiérrez, dijo que lo positivo del movimiento es que ha sido capaz de poner el tema de la reforma migratoria en la agenda mediática y legislativa, pero que el resultado en cuanto a políticas es incierto. “Creo que tenemos que estudiar de cerca la reacción que el “Día sin Inmigrantes” va a tener. Estuve viendo los comentarios y el 90% eran horribles, como unos que decían “qué lindo sería el mundo sin los inmigrantes, que se vayan todos”. Ataques ignorantes llenos de odio, por lo que es difícil el camino que tenemos por delante”.

El evento en sí careció del entusiasmo que se había experimentado en marchas anteriores, tanto así, que la gente empezó a irse cerca de las 7:30 de la tarde, aún cuando estaba planeado que la actividad finalizara a las 8 pm.
¿ Las lecciones?, quizás la necesidad de unir al movimiento y escuchar qué es lo que quiere la gente.

En última instancia, la legalización de los millones de indocumentados no se va a ganar sin tomar riesgos, y a veces —sólo a veces—, los políticos deberían escuchar lo que dice la gente.


Actividad en Baltimore

• Cerca de 800 personas se reunieron en el Parque Patterson de Baltimore para participar en las actividades del Día de Acción Cívica de este primero de mayo.

La actividad, organizada por Casa de Maryland, fue la oportunidad para que ciudadanos de Estados Unidos pudiesen incribirse en los registros electorales, cosa de llevar el movimiento hispano al lugar de legitimidad política que necesita.

Gustavo Torres, director de Casa de Maryland, aprovechó la oportunidad para enfatizar la necesidad de que el Congreso apruebe leyes favorables para los inmigrantes.

Lo mismo hicieron los demás oradores en el evento, incluyendo dirigentes de la comunidad coreana residente en Maryland.
Sin embargo, con lo fragmentado que se vió el movimiento ese día —con actividades planeadas en forma disgregada—, difícilmente las palabras de Torres o de los activistas coreanos llegaron a oídos de los legisladores.

La concentración sirvió más como manifestación cultural, hubo música latina y los niños asistentes tuvieron la oportunidad de pintarse la cara con motivos estadounidenses.
Los organizadores evaluaron la concentración como un éxito, dadas las expectativas.