Por
José R. Uzal
El
alza en el precio del barril de petróleo
se debe a la especulación bursátil
y pone al desnudo la crisis del dólar
como patrón monetario internacional. La
Reserva Federal, nuestro Banco Central, ha decido
obviamente permitir que el dólar continúe
su precipitada desvalorización. El petróleo
se cotiza en dólares y mientras el dólar
se debilite, el precio del barril se fortalecerá.
El precio del combustible impacta toda la economía
y ya se han comenzado a ver los aumentos en el
precio de la canasta familiar. El combustible Diesel
que usan los camiones para distribuir la comida
está llegando a $4.50. Un aumento de un
300 por ciento en los últimos 3 años.
Las líneas aéreas han experimentado
un aumento de un 200 por ciento en el precio del
combustible durante el mismo periodo. Todos estos
aumentos se los pasan a los consumidores, los cuales
cada día tienen menos poder adquisitivo.
Lo más agobiante de esta situación
es que el gobierno la puede eliminar. Al ser los
aumentos de naturaleza especulativa sólo
se requieren pronunciamientos del presidente Bush
y del jefe de la Reserva Federal para que el precio
del barril se desplome. Sólo tendrían
que anunciar que el gobierno va a abrir las exploraciones
en el Golfo de México, Alaska y dentro de
los 48 estados contiguos, que va a dejar de añadir
petróleo a las reservas estratégicas
y que va a permitir la construcción de refinerías
en el territorio nacional. Por último, la
Reserva Federal debe comenzar a defender el dólar
aumentando las tasas de intereses. Estados Unidos
tiene suficiente energía en el continente
para mantener nuestro nivel de vida por muchas
generaciones. Nos están mintiendo para lucrar.
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Estados Unidos ha invertido
un trillón de dólares para controlar
las segundas reservas más grandes del
mundo (Irak) sólo para ver el precio de
la gasolina doblarse desde que comenzó la
guerra. Las fuerzas armadas estadounidenses están
gastando 150 millones de dólares mensuales
en combustible a pesar de estar peleando encima
de billones de barriles de petróleo.
Ver un crimen en calma es cometerlo.
El Presidente Bush y el Jefe de la Reserva Federal
están viendo lo que los especuladores
de la Bolsa de Valores le están haciendo
al bolsillo del pueblo estadounidense y por ende
al mundo entero y se mantienen callados. Los
candidatos a la presidencia no dicen nada.
El prestigio, el crédito y el poderío
económico de Estados Unidos están
en peligro y sus ciudadanos van camino a la pobreza.
La Gran Depresión de los años 30
fue causada por los excesos del capitalismo y
se requirieron 13 largos años y la Segunda
Guerra Mundial para salir de ella. No hay necesidad
de volver a lo mismo.
Bush está en la recta final y se enfrenta
al peligro de no tener incentivo para actuar,
ya que pase lo que pase no tendrá que
enfrentarse a las consecuencias. Nosotros estaremos
aquí después que él se vaya
y no podemos darnos el lujo de quedarnos callados
y esperar por el próximo Presidente.
Los especuladores bursátiles tienen sus
manos en nuestros bolsillos y no tenemos quién
nos defienda.
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