Por: María
Elena Salinas
Con la economía
convertida en el tema de mayor importancia en la mente de
los votantes, la inmigración ha pasado a segundo plano.
Sin embargo, el problema de inmigración se mantiene.
Nuestro sistema de inmigración continúa resquebrajado
y las tácticas utilizadas por nuestras autoridades
de inmigración para perseguir a los trabajadores indocumentados
todavía son cuestionadas.
Sin ninguna reforma migratoria a la vista, el Departamento
de Seguridad Interna DHS (por sus siglas en inglés),
se ha concentrado en la seguridad fronteriza y en programas
de verificación del estatus legal de los trabajadores.
Pero han ocurrido algunas cosas que ponen en entredicho la
efectividad de algunas de esas tácticas.
Un claro ejemplo es la cancelación del muro virtual.
El programa piloto de 20 millones de dólares tuvo
que ser abandonado por ineficaz. La tecnología debería
haber sido capaz de detectar movimientos en la frontera y
transmitir la información a los agentes de la patrulla
fronteriza para que ellos se movilizaran hasta el lugar y
tomaran la acción que consideraran necesaria. Pero
se dieron cuenta que transcurría mucho tiempo desde
el momento en que el movimiento era detectado hasta que los
agentes recibían la información en sus computadoras.
Entonces esa idea, junto a millones de dólares de
los contribuyentes, fue desechada.
La construcción del muro físico fronterizo
también se ha topado con varios tropiezos. Existen
demandas legales pendientes entre aquellos que se han rehusado
a que el gobierno federal tenga acceso a sus tierras privadas
para construir el muro.
Aparte de tratar de evitar que los inmigrantes crucen la
frontera, Seguridad Interna trata de agarrarlos dondequiera
que se encuentren, los detienen y los envían hacia
sus países de origen. Pero en ese esfuerzo también
han tenido que encarar algunos obstáculos. El plan
de comprobación del Seguro Social para tratar de identificar
a trabajadores cuyos números no coinciden con sus
nombres, ha sido bloqueado en los tribunales. Y ahora un
nuevo estudio sugiere que el plan podría ser muy costoso
para los empleadores al igual que para los trabajadores legales.
El estudio encargado por la Cámara de Comercio de
Estados Unidos concluyó que forzando a las compañías
a despedir a trabajadores que no pueden clarificar las discrepancias
en sus números del Seguro Social, le podría
costar a los empleadores más de mil millones de dólares
al año. Además, los trabajadores legales podrían
perder hasta 37 mil millones de dólares en sueldos.
Eso se debe a que la incompatibilidad en el nombre y en el
número de Seguro Social de un individuo no es necesariamente
por robo de identidad, sino que podría ser resultado
de una falta de ortografía, un cambio de nombre por
matrimonio o simplemente un error administrativo o de computadora.
El estudio calcula que algo así como 137.000 trabajadores
legales podrían terminar desempleados.
Hasta ahora miles de inmigrantes sospechosos de permanecer
aquí ilegalmente han sido arrestados en redadas en
todo el país. Son recogidos en sus casas, estando
parados en una esquina buscando trabajo o en sus lugares
de trabajo. Las redadas no sólo han provocado protestas
y marchas sino también demandas por parte de residentes
legales y ciudadanos de Estados Unidos, que reclaman haber
sido víctimas de discriminación racial o de
no haber podido demostrar su condición de ciudadanos
ya que no se les exige cargar documentos consigo para demostrar
su ciudadanía.
Y para echarle más leña al fuego, un fiscal
federal de Nueva Jersey alborotó el debate migratorio
diciendo que estar en el país sin la documentación
apropiada no era un crimen sino una ofensa civil. El fiscal
Christopher Christie hizo la declaración en respuesta
a una pregunta sobre inmigración en un foro de votantes
organizado por la Alianza Latina de Liderazgo de Nueva Jersey.
Según Christie, carecer de documentos de inmigración
no es un crimen a menos que la persona hubiese sido deportada
anteriormente. Aunque existen muchos delincuentes reincidentes,
la mayoría de los arrestados en las redadas son trabajadores
que tratan de ganarse la vida honestamente. Si recordamos,
los esfuerzos del representante James Sensenbrenner en 2005
para criminalizar la inmigración ilegal en el país
fallaron y tan sólo condujeron a protestas masivas
en toda la nación.
Muchos de esos intentos por arreglar el problema de la inmigración
a través de soluciones graduales son como poner una
curita en una pierna rota. No se va a sanar. Nuestro resquebrajado
sistema migratorio requiere de una reforma integral para
que funcione de manera apropiada. Lo que logran las tácticas
del Departamento de Seguridad Interna es continuar polarizando
al país, aterrorizar a los inmigrantes y afectar aún
más una economía ya en declive. Por eso, si
los estadounidenses están tan preocupados con su economía,
deben dar una nueva mirada a cómo están enfrentando
sus asuntos migratorios.
(c) 2008 by María Elena Salinas
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