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| Entre
parentesis |
| Niños
que viven en barrios
con árboles sufren menos asma |
Redacción
Washington Hispanic
Los niños pequeños
que viven en vecindarios con muchos árboles
tienen menores índices de asma que los
niños que residen en áreas sin árboles,
según un estudio reciente.
Los investigadores evaluaron los índices
de asma entre los niños de cuatro a cinco
años y las admisiones hospitalarias relacionadas
al asma en niños de hasta quince años,
en 42 distritos de la ciudad de Nueva York. El
asma es la causa principal de admisión
al hospital en los niños menores de quince
años en la ciudad.
Los investigadores compararon los datos médicos
con información sobre el número
de árboles en cada uno de los distritos,
además de las fuentes de contaminación,
la densidad poblacional, y la composición
racial y étnica.
El nueve por ciento de los niños pequeños
del estudio tenían asma y la ciudad tenía
un promedio de 613 árboles por kilómetro
cuadrado.
Los índices de asma disminuyeron en casi
una cuarta parte por cada aumento en la desviación
estándar de la densidad de árboles,
equivalente a 343 árboles por kilómetro
cuadrado.
Este patrón se mantuvo incluso después
de que los investigadores tomaran en cuenta las
fuentes de contaminación, el estatus socioeconómico
y la densidad poblacional.
Sin embargo, no hubo una asociación entre
la densidad de árboles y las admisiones
al hospital relacionadas con el asma entre los
niños mayores.
Los resultados no significan que la densidad
de árboles en un vecindario se relacione
directamente con los índices de asma entre
los niños, apuntaron los investigadores,
que añadieron que los árboles podrían
ayudar a reducir los índices de asma al
animar a los niños a jugar más
al aire libre o al mejorar la calidad del aire.
El estudio fue publicado en línea en la
revista Journal of Epidemiology and Community
Health.
| Entrevista
a Nicolás Linares, director del Instituto
Filius |
| “No
tenemos mucha información sobre niños
autistas latinos” |
| |
| El director
del Instituto Filius, Nicolás Linares.
Gentileza Instituto Filius |
Por Felipe Lagos
Washington Hispanic
Los peligros de no diagnosticar el autismo en
niños pequeños puede sentenciar
a ese pequeño a una vida de dificultades
tanto en la escuela como en su interacción
social.
Claro que para realizar ese diagnóstico,
especialmente dentro de la comunidad latina;
entran diversas consideraciones, como el aspecto
cultural y sobre todo, el lenguaje.
Por ello, el diagnóstico temprano de la
condición es crítico. Sin embargo,
el Dr. Nicolás Linares, catedrático
en patología de habla y lenguaje en la
Universidad de Puerto Rico y director general
Instituto Filius; señala que no se tienen
suficientes datos acerca de la situación
del autismo en la comunidad latina. “Hay
muchas investigaciones respecto al autismo. De
hecho, se han estado publicando dos artículos
sobre la condición cada día en
las revistas profesionales. El problema es que
no tenemos mucha información sobre niños
autistas latinos. Lo que se sabe es que es una
condición neuropsicológica. Algunos
niños tienen problemas para acceder a
sus componentes límbicos, es decir, las
zonas del cerebro que tienen que ver con las
emociones. Otro dato bien importante es que mientras
más temprano se identifique a un niño
con autismo, ojalá antes de los dos años
de edad; más temprano se le puede dar
tratamiento y educación temprana para
trabajar con las familias en cuanto a la estimulación
del niño. De ser así, ellos tienen
mejores probabilidades de progresar. La razón
por la cual no tenemos muchas investigaciones
sobre niños autistas latinos es porque
hay pocos profesionales que trabajan con esta
población y que conozcan los aspectos
culturales y lingüísticos de las
comunidades latinas”, dice el experto.
—
A su juicio, ¿cree que debería
haber más investigación sobre niños
hispanos?
“
Más investigaciones sobre niños
hispanos de las distintas poblaciones latinas
del país. Hace poco visité el Instituto
Kennedy Krieger de la doctora Rebeca Landa, en
Baltimore, ya que estamos interesados en hacer
un consorcio con el centro de autismo y desórdenes
relacionados, para desde Puerto Rico poner a
la disposición nuestro servicio a familias
con niños autistas que viven en el país;
especialmente en la zona de Baltimore-Washington.
Nosotros tenemos 20 años de experiencia
trabajando con este tipo de casos. Sabemos que
por las incidencias de autismo, pueden haber
varios niños autistas en la zona que no
estén siendo tratados por el desconocimiento
del idioma y la cultura”.
—¿
Por qué el aspecto cultural es relevante?
“
Uno de los aspectos importantes en el diagnóstico
del autismo es el hecho de que el profesional
debe conocer cómo se comunican, las reglas
sociales que se espera que los niños sigan
y desarrollen y cuáles son las maneras
en las que esta comunidad específicamente,
expresa su lenguaje corporal. Si no tenemos personas
que estén conscientes de estas realidades,
los niños pueden recibir un diagnóstico
equivocado o no recibir diagnóstico alguno.
De hecho se sabe que los niños latinos
con autismo sufren de disparidades de salud”.
—¿
Cuáles son las consecuencias para un niño
que no sea diagnosticado?
“
Lo peor que puede pasar es que, si se hace el
diagnóstico muy tarde, a la hora de que
el niño entra a la escuela, no va a poder
hacerlo porque no lo aceptarán al no tener
las destrezas necesarias. Cuando eso pasa, el
niño es puesto en educación especial.
Además, los niños hispanos que
están en ese tipo de educación
tienen serios problemas, porque las maestras
no hablan castellano y no se pueden comunicar.
La identificación y tratamiento tarde
es bien negativo para los autistas”.
—¿
En qué tipo de cosas deben fijarse los
padres en términos de señales que
puedan indicar que el niño pueda tener
autismo?
“
Estas señales están bien investigadas,
sobre todo lo que se refiere a la capacidad de
mirar al rostro del interlocutor para buscar
información y evidenciar interés
en lo que está pensando el adulto. Otra
conducta es el desarrollo de la comunicación
verbal y no verbal. Creo que los padres son los
mejores observadores de sus hijos y tan pronto
tengan una duda deben hablar con el pediatra”.
| A
su salud |
| La
Salud Mental de los Inmigrantes |
Por María Gomez
Presidenta de mary's center
Hablar sobre salud mental es
pisar terrenos delicados dentro de nuestra comunidad
latina, donde erróneamente relacionamos
la salud mental con la locura o los desequilibrios
mentales.
En nuestros países, la lucha por la subsistencia
nos mantiene al margen de esos desórdenes
mentales que tan frecuentemente vemos en este
país.
Las necesidades y la forma de ver la vida son
diferentes e influyen para que no tengamos tiempo
de desarrollar tanto desequilibrio, o por lo
menos para que no nos afecten de igual manera.
Es importante que eliminemos el estigma de que
la persona con problemas de salud mental está desequilibrada
o loca.
Como su nombre lo indica, la salud mental se
refiere a la salud de nuestra mente y por qué no,
de nuestro espíritu. Es la tranquilidad
del alma que nos mueve para seguir adelante.
Como inmigrantes, esa tranquilidad de la mente
está en riesgo no sólo por las
barreras que el sistema y el idioma nos imponen
en este país, sino por los factores personales
que nos acompañan desde nuestra llegada.
Diariamente vemos en Mary’s Center caras
de nuevos inmigrantes que han dejado en su país
natal a su familia y sobre todo a sus hijos,
casi siempre muy pequeños, en manos de
sus abuelos o familiares cercanos.
El desprendimiento de la familia y la incertidumbre
del reencuentro comienzan a afectar la mente
y el alma de la persona; y la ansiedad durante
todos esos años comienza a producir altibajos
fuertes que en muchos casos afectan la salud
emocional y física, siendo la depresión
una de las condiciones más frecuentes.
El problema que se presenta entre nuestra gente
es que se avergüenzan de pedir ayuda cuando
la necesitan, por temor a ser señalados
de “locos” o no saben cómo
pedir esa ayuda por desconocimiento del sistema.
Desde el punto de vista de las organizaciones
comunitarias que buscamos proveer algún
tipo de ayuda en estos casos, el problema es
aún más grande, pues el acceso
a los servicios médicos es cada vez más
escaso, y cuando de salud mental se trata, es
todavía más difícil.
No solo son muy pocas las posibilidades de que
la persona tenga algún cobertura por parte
del seguro, si es que la tiene, sino que también
son insuficientes los recursos disponibles para
nuestra comunidad.
Hay escasez de especialistas en salud mental
que hablen nuestro idioma y sobre todo, que entiendan
nuestra cultura, nuestras barreras y nuestras
circunstancias y hay muchos intérpretes
que no tienen entrenamiento en salud mental y
sobrepasan la barrera de lo ético.
Sin embargo, no todas las puertas están
cerradas. En muchos casos, el tratamiento de
una persona puede consistir en tener a alguien
a quien expresarle sus sentimientos para sentirse
mejor y salir adelante.
Existen varios centros que prestan servicios
de terapia mental o grupos de apoyo que ayudan
a superar estas crisis de una manera profesional
y efectiva.
Hay otros casos más severos que pueden
necesitar tratamiento con medicina. En cualquiera
de los casos, lo importante es buscar ayuda.
Si usted tiene un medico regular y siente que
su estado de ánimo con frecuencia no está bien,
que no se puede concentrar fácilmente
en su estudio o su trabajo o que no siente deseos
de hacer nada, es recomendable que se lo cuente
a su doctor para que él tome la decisión
del tipo de ayuda que puede necesitar.
Si usted tiene Medicaid, tiene cubrimiento en
salud mental; si tiene DC Healthcare Alliance,
o seguro de Alianza, no tiene cobertura; si no
tiene seguro, puede calificar para recibir terapias
de salud mental por medio de unos fondos que
el Departamento de Salud Mental ha destinado
para este propósito pero para esto, debe
preguntar en su centro médico; y si tiene
seguro privado, lo más aconsejable es
que pregunte qué tipo de cobertura tiene
para salud mental.
Afortunadamente, pese a las difíciles
circunstancias que nuestra comunidad latina enfrenta
diariamente, somos una raza sana y fuerte con
cifras comparativamente muchísimo más
bajas en desórdenes mentales que los nativos
de este país.
| A
fondo |
| Cómo
prevenir las molestas migrañas |
Redacción/Agencias
Washington
Hispanic
Si bien los medicamentos son un aliado importante
a la hora de combatir los dolores de cabeza crónicos,
los cambios en el estilo de vida también
pueden ayudar a prevenir las molestas migrañas.
Siga estos consejos.
|
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| Vivir
con migrañas es un desafío
diario. |
Las
personas que sufren de migrañas saben
lo severas que pueden llegar a ser.
Para ellas, los medicamentos son un aliado importante.
Sin embargo, las medicinas son sólo una
parte de la ecuación para no sucumbir
ante las incomodidades de las migrañas.
Es importante también que las personas
que sufren estos dolores de cabeza crónicos
se preocupen de su bienestar.
Esto puede disminuir la frecuencia e intensidad
de las migrañas. De hecho, el combinar
cambios en el estilo de vida con medicinas es
la manera más efectiva de combatirla.
Busque un ambiente calmo
A la primera señal de una migraña,
detenga sus actividades cotidianas de ser posible.
Luego siga estos consejos:
Apague las luces. Las migrañas muchas
veces aumentan su intensidad de acuerdo a la
luminosidad y al sonido. Relájese en un
cuarto oscuro y callado. Duerma si puede.
Adapte la temperatura a sus necesidades. Busque
una compresa fría o caliente y póngala
en su cabeza o cuello. Las compresas heladas
tienen un efecto adormecedor, que puede calmar
la sensación de dolor. Las calientes relajan
los músculos. Baños tibios o duchas
calientes pueden tener el mismo efecto.
Masajee el área. Aplique masajes suaves
en su cráneo y en la sien. Alivie la tensión
con un masaje de cuello y hombros.
Tome una bebida con cafeína. En pequeñas
cantidades, la cafeína puede incrementar
los efectos analgésicos del acetaminofeno
y la aspirina. Pero sea cuidadoso. Mucha cafeína
puede llevarlo a sufrir otros problemas.
Duerma bien
Las migrañas pueden ser un problema que
lo hagan quedarse dormido o que puedan desvelarlo
por las noches. Al mismo tiempo, éstas
suelen ser desencadenadas luego de una noche
de mal dormir. Para poder dormir bien, siga estos
consejos:
Establezca un horario más o menos fijo.
Trate de acostarse y despertarse a la misma hora
todos los días. Si toma siestas, trate
que sean cortas. Siestas de más de una
hora pueden interferir a la hora de dormir por
las noches.
Relájese al final del día. Lo que
sea que le ayude a relajarse puede ayudarle a
dormir mejor. Ponga música suave, descanse
en un baño de espuma o leyendo su libro
favorito. Fíjese en lo que coma y en lo
que tome. Comidas muy pesadas, junto a cafeína,
nicotina y alcohol pueden interferir con su sueño.
Minimice las distracciones. Utilice su dormitorio
para dormir y para la intimidad. No vea televisión
o trabaje en el dormitorio. Cierre la puerta
de la pieza y use un ventilador para camuflar
sonidos externos.
No fuerce el sueño. Mientras más
se esfuerce en dormir, más despierto se
sentirá. Si no consigue quedarse dormido,
lea o haga alguna otra actividad hasta quedarse
dormido.
Chequee sus medicinas. Algunos medicamentos contienen
cafeína u otros estimulantes, incluso
algunos que tratan las migrañas, los que
pueden dificultar el sueño.
Coma bien
Sus hábitos alimenticios pueden tener
algo que ver con sus migrañas. Para ello,
sea consistente. Trate de comer a la misma hora
todos los días.
Tampoco se salte comidas, el desayuno es especialmente
importante.
Evite comidas que desencadenen migrañas.
Si usted sospecha de comidas que pueden provocarle
dolores de cabeza, como queso añejo, avocados
o pasas; elimínelas de su dieta y vea
qué ocurre.
Haga ejercicio
Durante la actividad física, el cuerpo
suelta ciertos químicos que bloquean las
señales de dolor al cerebro. Estos químicos
también ayudan a aliviar la ansiedad y
la depresión, condiciones que agravan
las migrañas. Si su doctor está de
acuerdo, busque un deporte que le guste y disfrútelo.
Caminar, nadar o andar en bicicleta son buenas
opciones. Empiece en forma lenta, ya que hacer
demasiado ejercicio puede hacer las migrañas
más intensas.
Maneje el estrés
El estrés y las migrañas van de
la mano. Si bien es difícil evitar el
estrés diario, se puede controlar. Siga
estos pasos.
Simplifique su vida. En vez de agregar tareas
a su día, encuentre formas de aliviar
su rutina cotidiana.
Maneje su tiempo. Tenga una lista actualizada
de las cosas por hacer, y delegue cuanto pueda.
Tómese un descanso. Si se siente abrumado
con tareas, una caminata corta o un par de estiramientos
pueden darle esa energía extra que necesita.
Piense positivo. Si cree que algo es imposible,
cambie su perspectiva por “puede ser difícil,
pero hay que intentarlo”.
Relájese. Respirar profundo por 20 minutos
cada día le puede ayudar a calmar esas
preocupaciones. Cuando termine, quédese
quieto por un par de minutos.
Mantenga una bitácora
Un “diario de migrañas” puede
ayudarle a identificar lo que le genera los dolores
de cabeza. Una vez que comience el dolor, note
qué estaba haciendo, cuánto dura
y qué le ayuda a aliviarse. Eventualmente
puede prevenirlas al cambiar patrones en su estilo
de vida.
Equilibrio
Vivir con migrañas es un desafío
diario. Pero un estilo de vida sano puede ayudarlo.
Pida a sus amigos apoyo. Si se siente ansioso
o deprimido, considere unirse a un grupo de apoyo
o busque consejeros. Pero una cosa es clara,
crea en su habilidad de controlar el dolor.
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