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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Mientras
continúa el drama –o mejor dicho--,
la saga- del tema de la reforma migratoria en el
Senado, la gente correctamente se pregunta, ¿y
ahora, qué? Literalmente millones de inmigrantes
esperan ver qué es lo que va a pasar y, honestamente
no pinta muy bien para la comunidad.
Como todos sabemos, la medida se tumbó en
el Senado cuando el liderazgo demócrata no
logró conseguir suficientes votos para frenar
el debate y proseguir a un voto final sobre la medida.
El senador demócrata Robert Menéndez,
de Nueva Jersey, uno de los principales promotores
de la medida bipartidista, acertó cuando dijo: “la
verdad que aquí en el Senado hay algunos que
no quieren ningún tipo de reforma migratoria”.
Y es que la cantidad de posibles enmiendas al proyecto
de ley superaba las 300.
El líder del Senado, Harry Reid, trató de
limitarlos y no lo logró, acusando a los republicanos
de no tratar el tema de manera seria y concreta.
Pero a la vez uno se pregunta, ¿por qué la
urgencia por parte de los demócratas? Tomaron
el día siguiente libre y el lunes se pasaron
hablando de una resolución de “no confianza” contra
el procurador Alberto Gonzáles, algo que no
tiene peso de ley, y ni consiguieron lo que querían.
Seguramente pudieron haber tomado el viernes y el
lunes para seguir hablando de inmigración.
¿
En quiénes pueden confiar la comunidad migratoria
a estas alturas? ¿En el liderazgo demócrata
que no logró nada, o en los republicanos que
en algunos casos insisten en hablar solamente de
seguridad fronteriza? A un destacado jugador de béisbol
de los Yankees de antaño, Yogi Berra, se conoce
por sus dichos disparatados.
Uno de ellos es muy apto para el meollo en que se
ha convertido el tema de la inmigración. “Cuando
llegues a una encrucijada en el camino, tómala”.
Algunos senadores insisten en que volverán
a tomar el tema, e incluso varios insisten en que
lo llevarán al pleno antes del receso de 4
de julio. Mientras tanto, todo está en veremos,
y los millones de inmigrantes indocumentados esperan
en ese punto donde se divide la carretera para ver
por dónde los lleva la suerte.
Como había mencionado, los senadores pusieron
el tema migratorio a un lado para debatir una resolución
sobre la labor del procurador general Alberto Gonzáles,
quien es acusado por algunos demócratas de
politizar el Departamento de Justicia y de prestarle
más atención a los intereses del presidente
Bush que a los de la nación en general.
Los demócratas dijeron que entendían
que un repudio congresional hacia la labor de Gonzáles
no tendría absolutamente ningún peso
legislativo, pero querían enviarle un mensaje
al presidente Bush.
¿
Y cuál iba a ser ese mensaje? ¿Que
están en contra de Gonzáles? Ya en
la Casa Blanca lo saben y el presidente insiste que
Gonzáles no se va.
Dedíquense a otra cosa. Como la inmigración.
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