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La
historia de Estados Unidos, más que de ningún
otro país del mundo, es una historia de
inmigrantes. En los últimos cuatro siglos
han arribado a esta nación-continente oleadas
de inmigrantes desde todas partes del mundo.
Vinieron y siguen viniendo de culturas muy diferentes,
practicando distintos credos religiosos y con características
físicas disímiles.
Pero todos pisaron el suelo americano con el mismo
sueño: el de alcanzar una vida mejor en
base al trabajo y el sacrificio, para si mismos
y sus descendientes.
Esta es la historia del cardiólogo George
Ruiz, hijo de un inmigrante colombiano y una inmigrante
cubana que arribaron a Estados Unidos en los años
60 y juntos comenzaron a edificar su sueño
propio, sobreponiéndose a innumerables dificultades.
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Los
padres de George le aconsejaron que estudiara y
gracias a su apoyo constante el entonces joven
hispano logró las
mejores calificaciones y fue aceptado en las universidades
más prestigiosas del país.
George llegó muy alto en la vida, pero nunca
se olvidó de sus orígenes y que hoy
es un triunfador gracias al sacrificio y el amor
que sus padres le brindaron trabajando día
a día en un pequeño taller de repuestos
de ruedas de automóviles que instalaron
en una esquina de los suburbios de Nueva Jersey.
Su historia debe servir de ejemplo para todos,
especialmente nuestros jóvenes, que lamentablemente
registran las tasas más altas de deserción
escolar, sin darse cuenta que ponen en riesgo su
futuro.
Es necesario ser tenaz y aprovechar la ventaja
que significa vivir en los Estados Unidos, al que
no en vano le llaman el país de las oportunidades. |