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Cardiólogo
George Ruiz cuenta cómo sus padres
lo hicieron triunfar en la vida |
“Lo único
que podía hacer para competir era
estudiar” |
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George
Ruiz declara a Washington Hispanic en su
oficina del Departamento de Asuntos de
Veteranos, que depende directamente de
la Casa Blanca. Foto: Alvaro Ortiz / Washington
Hispanic
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“Soy alguien
que se parece a ellos, que ha tenido la misma
experiencia que ellos,
que
come arroz y frijoles igual que ellos, y que
ha hecho algo que todos pueden alcanzar”
George Ruiz, médico, cardiólogo
y especialista en problemas congénitos
del corazón.
Victor Caycho
Washington Hispanic
Hijo de un cambiador
de llantas (gomero, como lo dicen en Nueva
Jersey), George Ruiz es ahora
un
triunfador. Sus padres, Yezzid, colombiano, y
Elisa, cubana, se conocieron décadas atrás
en Nueva York, “hasta donde llegaron sin
dinero y dejando atrás sus países,
su cultura, sus amigos” y “a un país
extraño para empezar una vida nueva”,
pero que lo incentivaron a estudiar muy duro
para labrarse un futuro mejor.
Gracias al espíritu de trabajo de sus progenitores,
George estudió en las mejores escuelas y
universidades del país, graduándose
con honores, primero como médico y luego
como cardiólogo, esta última especialidad
en el prestigioso colegio de medicina de la Universidad
de Harvard.
Hoy trabaja para el Secretario de Asuntos de
Veteranos, un organismo del gobierno que depende
directamente
de la Casa Blanca y que tiene a su cargo el sistema
de salud más grande de todo el país,
con más de 150 hospitales de veteranos.
Además, presta servicios en el Washington
Hospital Center y en el Children’s Hospital,
de Washington, DC, donde es especialista en problemas
congénitos del corazón.
No es imposible
Con suma modestia, hablando a Washington Hispanic,
Ruiz considera que su historia “quizás
es un poquito fuera de lo común”,
pero que “no es imposible de realizar”.
“
Soy una persona común –añade-
pero he tenido oportunidades extraordinarias que
he sabido aprovechar”. Sin embargo, considera
que lo que hicieron sus padres “sí es
algo de naturaleza excepcional”.
“
Lo que yo he hecho no es nada en comparación
con lo que hicieron mis padres. Dejaron su país,
su lengua, su familia, sus amigos, su lengua, y
llegaron a un país extraño, empezaron
una vida nueva, un negocio y empujaron a su hijo
para que sea algo mejor”.
Nuestro personaje dirigió un mensaje “a
los muchachos de origen latino”, pidiéndoles
que entiendan “que nada es imposible si lo
desean realizar”.
“
Si he logrado esto, ellos también pueden
hacerlo. Somos 40 millones de hispanos. Esta generación
puede llegar a los niveles más altos. Estoy
seguro de eso”, remarca.
“
Soy alguien que se parece a ellos, que ha tenido
la misma experiencia que ellos, que come arroz
y frijoles igual que ellos, y que ha hecho algo
que todos pueden alcanzar”, dice con pasión.
Décadas atrás
Cuenta que su padre, Yezzid Ruiz, sirvió a
la Marina colombiana y era ciclista, “pero
quería una vida distinta y vino a Estados
Unidos por los años 60 en busca de un mejor
destino”. Y en 1962 llegó a Queens,
Nueva York, “una de las cunas de la comunidad
colombiana en este país”.
Luego trabajó en una máquina de hacer
presilladoras y además barría el
local. “Pero se dio cuenta, poco a poco,
que tenía que hacer algo distinto, hasta
que se encontró con Elisa, que vino de Cuba
en 1967, escapándose del régimen
de Fidel Castro a la edad de 17 años”.
Se casaron y la madre quedó embarazada.
Así fue como el padre compró un pequeño
negocio, “en una esquinita, para arreglar
llantas”.
Allí, desde muy temprano iba con su papá,
y lo veía desde los cuatro años cambiando
neumáticos, tratando con los clientes.
“
Pero a la vez mis padres hicieron un énfasis
muy grande en que tenía que estudiar. “Iba
a clases toda la semana pero los sábados
acompañaba a mi padre y desde los 12 años
me permitieron ayudarlos a cambiar las llantas,
y después a venderlas, y finalmente a dirigir
la tienda”.
“
Aunque todavía estudiaba la secundaria,
yo estaba siempre con la comunidad, vendiendo y
alternando con la gente”, recuerda.
Cuando lo enviaron a un colegio para varones
en Nueva Jersey “me encontré en un lugar
distinto, con personas con mucho mayor poder adquisitivo
que mi familia”.
“
La única cosa que yo podía hacer
para competir era estudiar, y me pasaba día
y noche con los libros. Fue así como terminé tercero
en mi clase y entré a la Brown University,
en Rhode Island, a unas 60 millas de Boston”,
añade.
Con su vocación
La vocación de George fue siempre la de
ser médico, y logró entrar a la escuela
de medicina Albert Einstein, de Nueva York. Allí se
graduó con honores en 1998 y luego trabajó con
pacientes “y como ese centro se encuentra
en el Bronx, muchos de ellos eran latinos”.
“
Siempre he estado lidiando con la gente latina,
desde la gomera, pero ahora por primera vez lo
hacía como un médico y sus pacientes.
Aunque yo los trataba igual como a los clientes
de la gomera, creo que es la misma cosa”,
relata
Por su alta preparación lo aceptaron en
el colegio de medicina de la Universidad de Harvard,
para seguir la especialidad de cardiología. “Es
un lugar histórico y practiqué en
el hospital de la universidad, donde se realizó el
primer trasplante de riñón en el
mundo, y donde se encuentran los cardiólogos
más famosos de todo el país”.
“
Y yo estaba entre esa gente, me sentía tan
impresionado. Estuve allá siete años,
logré terminar la especialidad y al final
me seleccionaron como Chief Residente, es decir
el que dirige a todos los nuevos médicos
que están saliendo”.
“
Lo irónico de todo esto, es que a pesar
de estar codeándome con personas tan renombradas
yo volvía a la casa para seguir trabajando
en la gomera. Volver a eso le daba sentido a mi
vida”, explica.
Hace dos años se casó con una ginecóloga
a quien conoció en el colegio de medicina
de Harvard y quien trabaja ahora en el hospital
de Bethesda, en Maryland. Se mudó a Washington
en julio de 2005 y ahora tienen una hija.
Ahora su nueva meta es aprender “para que
algún día pueda dirigir un hospital”.
A la misma hora
Como una anécdota, George Ruiz relata que
hace pocas semanas los miembros del programa con
el cual trabaja sostuvieron una reunión
de hora y media con el presidente George W. Bush,
en la Oficina Oval de la Casa Blanca.
“
De pronto miré el reloj y me dije, ‘pues
a esta hora mi padre está cambiando gomas
mientras yo estoy aquí con el presidente.
No me cabía en la mente”.
“Sí, hay un sueño
americano”
Para George Ruiz, “he hecho realidad el
sueño americano, con mi padre que vino
a este país con nada, que se encuentra
con mi mamá en la misma situación,
y empiezan con un negocio muy pequeño,
pero le dan tremendo énfasis para que
yo estudie y termine en un colegio de gran nivel”.
“
Lo irónico es que el hijo del presidente
John Kennedy, John Junior, estudiaba en el mismo
colegio que yo y cuando me gradué le dije
a mi padre: Papi, tienes que sentirte muy orgulloso,
porque si el presidente mandó a su hijo
a ti, tú también pudiste hacerlo”.
George se graduó en 1994. Pero en todos
esos años de estudio, él siempre
regresaba en las vacaciones para trabajar en
la gomera de Nueva Jersey. Su padre puso una
calcomanía de la universidad Brown en
el auto de la familia y las personas que llegaban
a cambiar las llantas no creían que su
hijo estudiaba allí.
“
Por eso cuando me gradué tuve el honor
de hacer una copia del título, lo puse
en un marco y lo coloqué en la oficina
de mi papá, en la gomera y me sentí muy
orgulloso”, concluyó. |