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| Muchas veces insinuaciones van más allá de lo permitido |
| Cuando los piropos no son halagadores |
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Si cree que sus piropos le harán tener éxito en la conquista, piense de nuevo.
Photos.com |
Por Lucrecia Montemayor (*)
Caminando por la calle no sólo nos damos cuenta de las miradas que los varones nos lanzan, sino que cuando su boca empieza a tratar de iniciar la conquista, la cosa se pone peligrosa porque hacen sentir incómoda.
Creo que tolero los silbidos, pero los piropos ya no son alagadores.
Lo que antes era “Bendito sea el árbol con el que hicieron la cuna en donde te mecieron”, hoy las cosas se han simplificado a tal modo que muchas de las veces la adulación se limita a un mal intencionado “mamacita” que en lugar de derramar miel, emana hiel. Pese a las gesticulaciones groseras de las aludidas, los hombres insisten en “rendir homenaje” a cuanta chica se cruza por su camino, por una sencilla razón: existe la errónea creencia de que ello gusta a las mujeres.
“Yo creo que a ellas les gusta sentirse gustadas, por eso se los decimos” opina un adulador compulsivo.
En algunas ocasiones los piropos cumplen con ese objetivo, pero son contadas las ocasiones que llevan tal intención.
Increíblemente, la gran mayoría de los hombres entrevistados declaró abstenerse de molestar a las mujeres en la calle, entonces nos preguntamos: ¿en dónde están todos esos galanes que gritan por la calle toda suerte de improperios en aras de la belleza femenina?
¿Qué es un piropo?
Consultamos en el diccionario para darles una definición real (por aquello de la Real Academia Española) de la palabra piropo, que a la letra dice: “Lisonja, sea o no galante, dirigida especialmente a las mujeres”. Quizá por el “especialmente” los masculinos lo asumen como una práctica exclusiva de su gremio.
Y es que en cierta manera ellos son quienes más lo ejercen, lo cual tiene que ver con la educación existente, en donde la mujer tiene un papel pasivo en la conquista.
Después de alucinaciones verbales en torno a los senos y el sexo, las frases de los hombres giran en relación a proposiciones obscenas. Ambas agresiones provocan diversos sentimientos que van desde el enojo, el miedo, la impotencia y una pregunta: ¿Por qué tenía que decirme eso? ¿Qué hice? A la vez nuestra pregunta fue ¿Te gusta ser piropeada? ¿Qué es eso? “En la calle los hombres te agreden verbalmente”, “nunca se escucha algo agradable” fueron las respuestas.
El arte del piropo ¡No existe tal!
Lamentablemente, salvo honrosas excepciones, tales adulaciones resultan impublicables por lo soez de sus contenidos.
Los apapachos han degenerado en el vil hostigamiento sexual que a diario las mujeres soportan, pues quienes osan contestar no pocas veces se han encontrado con una respuesta de su agresor.
Por supuesto, las féminas no son una perita en dulce, en ellas también se registra la lisonja como una manera de hacerle sentir al varón lo agradable que resulta a la pupila; “güero, por ti me muero, y hasta me encuero” pero su práctica es mínima.
Para los que sin duda les responderán de manera agresiva, sólo recuerden que la burra no era arisca, la hicieron.
Para evitar agresiones de ambas partes lo mejor es respetar el deambular de las chicas por la calle sin emitir comentario alguno. Concluimos que el silencio vale más que mil adulaciones.
(*)Este artículo apareció originalmente en sexualidadonline.com
| Punto de Vista: A su salud |
| El Azheimer puede estar cerca de su familia |
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Por Dr. Raúl Perea-Henze
Director Ejecutivo Instituto Pfizer de Humanismo en Medicina |
La expectativa de vida de la población hispana es muy prometedora.
Se pronostica que para el 2050, ésta aumentará hasta llegar a los 87 años.
Esto significa que la esperanza de vida de los hispanos sobrepasará la de todos los demás grupos étnicos en Estados Unidos y que nuestra población mayor aumentará en la misma proporción.
Una de las condiciones de salud que más afecta a los hispanos de la tercera edad es el Alzheimer, una enfermedad progresiva y degenerativa que ataca el cerebro afectando la memoria, el razonamiento y el comportamiento del individuo. El Alzheimer es el tipo más común de demencia.
Se espera que para la mitad del Siglo XXI, el número de pacientes con Alzheimer aumente en más del 600%, pasando de 200 mil a 1.3 millones, según datos recientes de la Asociación de Alzheimer.
Más de 4 millones de adultos estadounidenses padecen de Alzheimer en la actualidad y más de 100 mil personas mueren, anualmente, por su causa en Estados Unidos.
Pero, más allá de las estadísticas, lo que realmente debe preocuparnos es que los hispanos de edad avanzada tienen mucha menos cobertura de seguro médico que los no hispanos. Más del 30% de la población hispana y más de un cuarto de los latinos entre los 50 y los 64 años que tienen enfermedades crónicas no están asegurados.
La ausencia de cobertura de seguro de salud trae como consecuencia que los adultos mayores hispanos no reciban la atención médica ni los medicamentos adecuados para tratar el Alzheimer.
Otros factores que ponen en riesgo a la mayoría de los hispanos de edad avanzada son las limitaciones del idioma, ya que no hablan inglés, y el nivel de educación.
Además, este grupo tiene alta incidencia de diabetes, obesidad, presión alta y enfermedades del corazón, todos factores que podrían incidir en el desarrollo del Alzheimer.
Un informe de la Asociación de Alzheimer indica datos muy significativos sobre los valores culturales de los hispanos en cuanto a las personas de edad avanzada y el Alzheimer. El primero es que consideran que la demencia es parte normal del proceso de envejecimiento. El segundo es que los miembros de la familia, especialmente las féminas, son los que se encargan del cuidado del paciente de Alzheimer, ya que entienden que es su responsabilidad familiar. Es por eso que la mayoría de los hispanos con Alzheimer residen en sus propias casas o en las de sus familiares, en lugar de en centros especializados de cuidado.
En este sentido, la familia hispana tiene un papel vital en el tratamiento y cuidado que recibe el paciente de Alzheimer. Si usted vive con un paciente o lo cuida debe comprender sus necesidades físicas y psicológicas. También debe estar al tanto de los recursos disponibles para ayudarlo a tener una mejor calidad de vida.
La Asociación de Alzheimer cuenta con la página web (http://www.alzla.org/espanol/index.html), donde puede leer información en español sobre el Alzheimer o imprimir guías informativas. También puede comunicarse con un asesor de salud hispanohablante en el Centro de Contacto de la Asociación al teléfono (80) 272-3900, un servicio disponible las 24 horas del día.
Aunque el aumento en el número de hispanos de edad avanzada en Estados Unidos será irreversible, sí podemos hacer algo para prevenir nuevos casos de Alzheimer. El gobierno, la industria de la salud y la comunidad deberían unir esfuerzos para asignar más fondos económicos a la investigación del Alzheimer en la comunidad latina, así como establecer más programas educativos para concienciar al paciente y a su familia sobre este mal.
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