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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Ahora que la capital federal se
ha calmado un poco en cuanto a la contienda presidencial
luego de una temporada esquizofrénica de primarias,
ahora el enfoque está en varios asuntos pendientes
en la legislatura. Los congresistas están
tratando de dejar algunas cosas hechas antes del
receso del 4 de julio que, créanlo o no, está a
la vuelta de la esquina. Y obviamente nada es fácil
en el Congreso federal. Esta semana hubo un tira
y jala entre el liderazgo demócrata y legisladores
republicanos sobre una medida para extender beneficios
a personas sin trabajo. Actualmente los desempleados
usualmente reciben asistencia por cuatro meses al
quedarse en la calle, algo que los demócratas
dicen no es suficiente. Querían aumentarlo
a siete meses –o sea, incluir tres meses más–,
algo que el presidente decía era demasiado
costoso y amenazaba con vetarlo. Lo que los legisladores
hicieron fue incluirlo en el proyecto de ley de gastos
para Irak y Afganistán, diciéndole
a la Casa Blanca que si el presidente quería
los fondos para Irak, tendría también
que estar de acuerdo con la extensión de beneficios
y otros proyectos de ley que él decía
eran muy costosos. Entre ellos, más fondos
de asistencia educativa para veteranos que desean
estudiar alguna carrera u oficio, más fondos
para los damnificados de las recientes inundaciones
en el estado de Iowa y otras partes del Medio Oeste
del país, y fondos para el censo del 2010,
el conteo por cada década de la población
del país.
Después de mucho debate, acordaron tenerlo
todo bajo un mismo proyecto de ley, pero con dos
votaciones por separado, uno para los gastos de la
guerra y otro para los programas domésticos.
Esto se hizo mayormente por razones políticas,
para que los legisladores en contra de la guerra
pudieran votar a favor de los programas domésticos
sin votar a favor de los gastos de la guerra, aunque
al final sería todo un mismo voto. Además,
quieren llevar todo a un voto lo más pronto
posible y que éste sea el último voto
sobre gastos para la guerra antes de las elecciones
porque los legisladores suponen que mientras más
alejados estén de cosas con poco apoyo –como
gastos de la guerra–, menos probabilidades
hay que el votante se acuerde a la hora de acudir
a las urnas. Son impresionantes las cosas que se
hacen por razones políticas.
Mientras tanto, el vicepresidente Dick Cheney estuvo
hace unos días en el centro de una controversia
relacionada al precio de la gasolina y su supuesta
solución. Dijo ante un grupo de comerciantes
que la respuesta es buscar petróleo en otros
lugares, entre ellos en mar abierto cerca de las
costas de este país, como –según
Cheney– los chinos hacen con Cuba. Cheney le
aseguró al grupo de empresarios que este Congreso
federal no quiere excavación petrolera en
mar abierto “mientras otros países como
Cuba lo hacen con la China”.
Cheney se tuvo que retractar al lloverle encima las
críticas –incluyendo de su propio partido–,
y el senador cubanoamericano Mel Martínez
de la Florida calificó los comentarios como
un cuento de hadas.
Seguramente la fuente que le aseguró a Cheney
que Cuba y China son socios en excavaciones de petróleo
en mar abierto, es la misma que le dijo que Irak
tenía armas de destrucción masiva y
por eso había que invadir y empezar un guerra
que hasta la fecha, ha costado 600 mil millones de
dólares.
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