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El
peso político de la comunidad hispana aumenta
con el paso de los años en el país,
donde los aspirantes a gobernar la nación
han llegado a incluir el español en sus
campañas electorales.
Sin prisa pero sin pausa, el electorado latino
incrementa su influencia en la democracia estadounidense,
donde la primera minoría de país
representa casi el 15 por ciento de la población.
La prueba de que la influencia latina sigue en
ascenso es la temprana carrera hacia la Casa Blanca,
que se dirimirá en las elecciones presidenciales
de noviembre de 2008, donde candidatos de ambos
partidos desde ahora envían señales
a la comunidad.
Los senadores demócratas Hillary Clinton
(Nueva York) y Barack Obama (Illinois) se encuentran
cotejando al electorado hispano, con anuncios en
español; y en el caso
de
la ex primera dama se han dado alianzas con políticos
latinos influyentes de la talla del alcalde de
Los Ángeles,
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Antonio
Villaraigosa, y el senador Bob Menéndez
(Nueva Jersey)
Del
otro lado, el ex alcalde de Massachusetts, Mitt
Romney, y precandidato presidencial republicano,
cuenta con un equipo de consultores hispanos en
Florida.
Los hispanos rondan el diez por ciento del electorado
nacional, y en un país donde las elecciones
se ganan por márgenes de uno o dos por ciento,
esta cifra es clave.
La importancia de la comunidad aumenta debido a
su distribución geográfica en el
mapa político electoral de la nación,
debido a que la mayoría de los latinos vive
en los cinco estados con mayor influencia en el
consejo electoral: California, Nueva York, Illinois,
Texas y Florida.
Por eso creemos que mucho de cierto tiene ese lema
que la gente ha popularizado en las manifestaciones
cívicas hispanas: “Hoy marchamos,
mañana votamos”. La decisión
de votar debe ser prioridad para ésta y
las futuras generaciones. |