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Punto de Vista: A su salud
Enfermedades Cardiovasculares y su salud

Por Mayte Prida
Vocera del Programa PPA de Phrma

A menudo escuchamos historias tristes en las noticias y a través de amigos y familiares, por ejemplo, un hombre de edad madura que acostumbra salir a correr por las mañanas, de repente colapsa y muere de un ataque al corazón.

Desafortunadamente, esto puede suceder a cualquiera de nosotros. Las enfermedades cardiovasculares, que incluyen ataques al corazón y apoplejía (o accidente cerebro-vascular), son la principal causa de muerte entre hombres y mujeres hispanos. Casi el 20 por ciento de los hispanos tienen presión arterial alta (hipertensión), de acuerdo al Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), uno de los indicadores más críticos de salud cardiovascular.

Los hispanos tienen el doble de probabilidades de padecer diabetes, lo cual aumenta de dos a cuatro veces el riesgo de enfermedades cardiovasculares según la American Heart Association (AHA, por sus siglas en inglés).

Cuando se piensa en un ataque cardiaco, tal vez aparece en su mente un hombre mayor. La verdad es que la salud cardiovascular no es solamente “asunto de hombres”. 70 millones de estadounidenses padecen enfermedades del corazón, que es la principal causa de muerte en el país. Pero, ¿sabía que casi la mitad son mujeres? Muchas mujeres creen que el cáncer es una amenaza mayor para su bienestar, pero no es así. AHA reporta que el número de mujeres que mueren de enfermedades del corazón es casi el doble de las que mueren de todas las formas de cáncer.

Hay que añadir que los factores de riesgo para enfermedades del corazón como la obesidad y la diabetes son más altos entre mujeres méxico-americanas que entre las blancas no hispanas, de acuerdo al Departamento de Salud y Servicios Humanos.

Muchos de los peligros de contraer enfermedades del corazón o apoplejía se podrían eliminar reduciendo los principales factores de riesgo.

Esos incluyen alta presión arterial, alto colesterol, tabaquismo, diabetes, falta de ejercicio y mala nutrición.

Por ejemplo, la inactividad física es dos veces más común entre los hispanos mayores de 18 años, que entre la población general, de acuerdo a AHA.

Usted lo ha escuchado antes, pero se lo voy a repetir, son las decisiones en su estilo de vida, como lo que come o cuánto ejercicio hace, las que juegan un papel crítico en la prevención de toda clase de enfermedades potencialmente devastadoras, incluyendo las enfermedades del corazón. Incluso sus reacciones a las situaciones de estrés también pueden afectar su salud cardiovascular ya que puede llevar a otros comportamientos arriesgados como fumar o comer en exceso.

Para prevenir se recomienda visitar a su médico regularmente. Aunque usted luzca bien por fuera, esto no significa que por dentro se encuentre sano. Coma bien, haga ejercicio regularmente, y si su médico le receta un tratamiento de medicinas, asegúrese de tomarlos exactamente como se las prescribieron. Esto es importante, ya que olvidarse dosis o no resurtir sus medicinas puede tener un impacto grave en la efectividad de éstas. Debemos estar alertas, porque no importa nuestra edad, sexo o raza, las enfermedades del corazón nos afectan a todos.

Por último, los pacientes que necesiten ayuda para obtener sus medicinas de prescripción pueden dirigirse a Partnership for Prescription Assistance, que ofrece información sobre los programas de ayuda para pacientes.

Desde abril del año pasado, PPA ha ayudado a más de 3 millones de personas que necesitan ayuda a encontrar programas que proporcionan medicinas gratis o casi gratis. Para más información, las personas interesadas pueden llamar 1-888-4PPA-NOW o visitar www.pparx.org.




Entre la poesía y la pasión
Los caminos del deseo

Buscar la causa del deseo es como buscar los componentes físicos de los sueños.
Photos.com

La sexología posee muchos rostros y uno de ellos es el deseo. Dentro del mar de la sexología y de la poesía, el deseo es el gran irreverente, pues aparece con el amor pero no le requiere y funciona sin él.

Ahora, si no hay un clima que lo favorezca, se presentará todo excepto el deseo.
No sabemos qué lo provoca, algunos en su desesperación lo explican desde la química, que es una explicación tan fría que ante tal panorama gélido el deseo está a años luz de distancia de ser vivido.

Buscar qué lo genera es como buscar los componentes físicos de los sueños, es afortunado no encontrar respuesta para los apasionados, es desafortunado para los convencidos del sexo racional donde todo lo entienden y todo tiene una razón lógica.

El rol de la cultura
El deseo erótico sexual es condicionado mayormente por la cultura, y dependiendo si se es mujer o varón se vive en forma diferente. Si la persona aprende a auto anularse y considerar ilegítimas sus sensaciones, también considerarán así sus deseos: cuando aparezcan sentirá que es una broma cruel de su cerebro. Hay personas que temen desear y otras que han asfixiado su deseo, sublimándolo al cuidado de los otros, a su trabajo, a su éxito profesional, al dinero o al poder, entre otras cosas.

Dentro de las paradojas del deseo, cuando éste se vive también muere, pues concluye cuando lo hemos bebido e integrado, haciéndolo parte de nuestro ser.
¿Será acaso el deseo una ausencia que nos estructura el futuro, algo vivo que sólo existe en otro tiempo, una ilusión no resuelta?

Dentro del horizonte de nuestros sueños es en el deseo donde le damos vida a lo inanimado, donde las aves del paraíso pasan por nuestra cabeza y nos llevan a vivir un universo de colores y sensaciones. Es el deseo el que incrementa nuestras sensaciones, el que nos muestra qué tan libres somos para experimentar la vida.

Lo cierto es que el deseo no es posible cuando la erotización del cuerpo se vive como algo negativo, con fantasmas, con falsas creencias, pues la erotización se encuentra frente a frente con los temores y de ahí, ante tal amenaza, el deseo se ausenta.

Crecemos con ideas donde el simple desear se concibe como una pérdida de tiempo, como un sueño que nunca llegará, por lo que el deseo erótico se vuelca hacia la clandestinidad, donde somos sus autores y protagonistas, pero también los verdugos que censuramos el pensamiento erótico. Y al censurarnos, nos cerramos y nos asustan las otras formas eróticas de la vida cotidiana, entonces se busca clasificarlas y etiquetarlas por el temor a la diferencia.

El deseo es una oportunidad para vivir todas esas experiencias que no entran en las definiciones del discurso... sino entre las líneas de la poesía y la pasión.

(*) El autor es master en sexología educativa. Este artículo fue publicado originalmente en www.sexualidadonline.com


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