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| Patricia Guadalupe |
| Columnista |
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Miren
qué cosa interesante. La rama conservadora
del partido republicano está bloqueando abiertamente
que el Congreso considere una medida migratoria que
incluya pasos a una posible legalización para
millones de inmigrantes indocumentados actualmente
en Estados Unidos. Este verano van a llevar a cabo
audiencias en Washington y en diferentes ciudades
del país para, dicen ellos, “hablar
con el pueblo” sobre el tema de la inmigración.
Los que impulsan estas audiencias y el bloqueo en
el Congreso fueron los mismos que votaron a favor
del ahora famoso proyecto de ley de la Cámara
de Representantes que, entre otras cosas, criminaliza
a los indocumentados. Dicen que además de
no estar de acuerdo con una medida que trata de lidiar
con el problema de qué hacer con los aproximadamente
12 millones de indocumentados en el país,
quieren concentrar sus esfuerzos en seguridad fronteriza. ¿Y
qué pasó hace poco? Autoridades federales
arrestaron a unos individuos que supuestamente tenían
intenciones de volar la Torre Sears en Chicago, el
edificio más alto del país. Fueron
identificados como personas peligrosas, con vínculos
terroristas, incluso vínculados al grupo al-Qaeda.
Es más, fue uno de los detenidos en Guantánamo
que los denunció en un interrogatorio con
agentes del gobierno federal. Y qué curioso:
de los siete detenidos, SEIS son ciudadanos o residentes
legales de Estados Unidos; del grupo de loquitos
solamente UNO estaba en el país ilegalmente.
Y no es la primera vez que vemos casos de lo que
el FBI identifica como “terroristas caseros”.
Hace unos días, dos individuos de Georgia
(nacidos y criados) fueron arrestados bajo sospecha
de estar trabajando con un grupo en Canadá que
tenía miras de cometer actos “contra
la seguridad nacional”, y en otro caso en Nueva
York, un individuo nacido en el país, que
se crió fanático del fútbol
americano, se declaró culpable de ayudar a
financiar grupos con vínculos con al-Qaeda.
Son solamente dos ejemplos de lo que el mismo gobierno
federal apunta como un creciente problema.
“
Estos terroristas caseros pueden ser tan peligrosos
como al-Qaeda, incluso hasta peor”, dijo Robert
Mueller, el director del FBI en un discurso la semana
pasada en Cleveland. ¿Cómo una legislación
que trate con seguridad fronteriza ayudará a
proteger al país de los llamados terroristas
caseros?
El tema de la seguridad en la frontera norte se discutió esta
semana en una audiencia congresional donde compareció Charles
Allen, director de la Oficina de Asuntos de Inteligencia
en el Departamento Federal de Seguridad Doméstica.
Después de que la congresista Zoe Lofgren,
de California, le comentara sobre la falta de atención
en la frontera con Canadá, y luego de que
mencionara (como se hiciera en este espacio hace
dos semanas) sobre el muy bajo número de agentes
de la Patrulla Fronteriza en Canadá en comparación
con la frontera con México, Lofgren le preguntó que
si él creía que se debería prestar
la misma atención a la frontera norte que
se presta a la frontera sur. “Creo que se debe
tener todos los recursos posibles. Obviamente tenemos
que prestarle atención a nuestra frontera
norte al igual que nuestra frontera sur”, respondió Allen. “Acabo
de llegar de un viaje a la Ciudad de México,
tuvimos unas reuniones muy buenas y unas pláticas
fuertes sobre cómo podemos trabajar más
duro para encontrar a la gente involucrada en el
terrorismo, y estamos teniendo buena cooperación
en el sur (de la frontera)”, añadió Allen.
¿
Tan aferrada está la administración
con la idea descabellada de vincular el terrorismo
con la inmigración indocumentada que han llegado
al punto de hablar pura babosada?.
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